Los Superhéroes y la Filosofía

Superheroes y filosofia

¿Qué tienen en común Clark Kent y Kant?

¿Y Aristóteles con Bruce Wayne?

¿Encierran algún tipo de pensamiento filosófico los miembros de la Patrulla X? X-Men para los más jóvenes.

¿Tienen las teorías éticas alguna relación con esta manifestación de la cultura pop que son los superhéroes?

¿Qué relación hay entre Charles Xavier y Sören Kierkegaard?

¿Podemos ver a Platón en la toma de decisiones de Peter Parker?

¿Se acerca alguno de nuestros superhéroes al superhombre nietzscheano?

¿Pueden ser los superhéroes algo tan serio como para ser materia filosófica y la filosofía tan útil y divertida como para dibujar el contexto de estas figuras tan conocidas?

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Tengamos en cuenta, antes de empezar, que el camino del héroe, como el del filósofo es, en ocasiones, solitario pero necesario. Cada uno de ellos es una realidad, una verdad diferente, una forma de interpretar el mundo y llevarnos a la libertad.

Podemos partir de observar en cada uno de los superhéroes que conocemos arquetipos sociales con los que nos identificamos o queremos identificarnos. Supongo que Jung tendría mucho que decir al respecto.

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Pero empecemos, ¿qué relación hay entre los superhéroes y la filosofía?

Observemos, por ejemplo, a Clark Kent en Smallville, cuando aún no es Superman sino un sencillo muchacho de pueblo. En él rige, casi por completo, el imperativo categórico kantiano. El deber por el deber. No se cuestiona sus actos, no se cuestiona sus decisiones, sólo las realiza porque es lo que tiene que hacer. Nunca piensa en usar su fuerza, su velocidad o cualquier otro de sus poderes para cualquier otra cosa que no sea ayudar a los demás y perseguir el bien común… Y a los malos, claro está.

La categoría moral del héroe se transforma en una guía de nuestras categorías morales:

“Elige a aquel de quien te agradó la conducta, las palabras y su mismo semblante, espejo del alma; tenlo siempre presente o como protector, o como dechado. Precisamos de alguien, lo repito, al que ajustar como modelo nuestra propia forma de ser”

Séneca, Epístolas morales a Lucilio, Gredos, Madrid, 2001, libro IV, ep. XI, 10

También podemos mencionar aquí a Peter Parker-Spiderman. ¿Cuántas veces se pregunta a sí mismo por qué debe hacer lo que hace? Cuántas veces duda, siempre para acabar respondiendo “es lo que tengo que hacer”.

Es también curioso el tema de la amistad en los superhéroes. Para el que siempre está presente la teoría aristotélica sobre la amistad. ¿Son todos los superhéroes solitarios? ¿Están todos ocultos a los demás humanos? Tenemos que recordar que no es así.

Para ello contamos con la Patrulla X (X-Men) y con los 4 fantásticos. Son como extrañas familias, unidas por sus semejanzas y por sus diferencias, y con las que podemos explorar todas las formas de amistad: por virtud, por utilidad y por placer.

¿Se puede ser como dice el estagirita “un alma en dos cuerpos”?

Es más, ¿podría una amistad como la de Catwoman con Batman pertenecer a alguna de las categorías aristotélicas?

Son también los superhéroes, con excepciones -Tony Stark (Ironman), Dr Reed Richard (Míster Fantástico), Johnny Storm (Antorcha Humana),…-, personas sabias y reflexivas que no ceden a los impulsos. A través de esta idea podemos preguntarnos, ¿dónde queda, sin embargo, el concepto de sabiduría en este mundo contemporáneo? Admiramos la fuerza, la belleza, la perfección,… pero todo en el campo de lo físico, ¿por qué no su sabiduría y su interés por hacer lo justo y lo bueno?

Lo que nos conduce a otra cuestión, que ya John Stuart Mill señala en Sobre la libertad, ¿podemos elegir lo que somos?

Podríamos preguntárselo a Hulk, él podría opinar con razones de peso en esta cuestión.

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Si no podemos elegir, nada de lo que hagamos tiene mérito alguno, ya que lo hacemos sin más remedio y sin poder optar a hacer lo contrario. Pero si elegimos, y elegimos la excelencia, la virtud o la justicia, estamos marcando nuestra identidad como héroes… o superhéroes.

Por último, y no menos importante, en el libro también se propone la reflexión en torno a una cuestión esencial que ya planteara Juvenal: “Quis custodiet ipsos custodies?” (¿Quién vigila a los vigilantes?).

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Recordemos que John Locke en el Segundo tratado del gobierno civil escribe que cuando nos organizamos en sociedad y surge el Estado todos renunciamos a la venganza personal, cediendo ese poder. En los personajes que se analizan, siendo Peter Parker, Oliver Queen y Bruce Wayne buen ejemplo de ello, la venganza es un detonante para su actividad justiciera; aunque más tarde encaucen sus poderes y cualidades para la búsqueda de la justicia y el bien común.

Es evidente que si te gusta la filosofía y te gustan los superhéroes, este es un buen libro para disfrutar de las dos cosas y, de paso, aprender un poco más sobre la relación de la filosofía con las cosas que nos rodean en nuestra vida diaria y que, a primera vista, no puedan resultar muy filosóficas.

Si quieres saber qué más hay detrás de sus máscaras y poderes, también puedes acercarte a estos blogs con artículos muy interesantes sobre este tema de la relación entre la filosofía y los superhéroes:

http://www.superfilosofia.com/

http://www.cinemanet.info/2013/02/una-aproximacion-etica-a-los-superheroes-i-es-spider-man-kantiano/

http://www.cinemanet.info/2013/02/una-aproximacion-etica-a-los-superheroes-ii-es-batman-aristotelico/

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Los superhéroes y la filosofía, AA.VV., BlackieBooks, Barcelona, 2010

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Elefante Blanco

RESUMEN

Narra la historia de amistad de dos curas, Julián y Nicolás, que se asientan en una barriada de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social. Allí conocen a Luciana, con quien lucharán codo con codo contra la corrupción, un mal endémico de la zona. Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes gubernamentales y policiales, arriesgando sus vidas por defender su compromiso y lealtad hacia los vecinos del barrio.

COMENTARIO

¿Puede legitimarse la violencia? ¿Puede un hombre de fe caer en el uso de esa violencia en un momento determinado por salvar una vida condenando otra? Con vagas semejanzas a La Misión, Elefante Blanco vuelve a plantearnos reflexiones sobre la fe, la lucha por la justicia, la diferencia entre la iglesia de base y la jerarquía, la función de los gobiernos en la erradicación de la pobreza y la miseria, el uso de la violencia como respuesta a las situaciones que se suceden, etc.

Los personajes centrales en esta historia son Nicolás, Julián, y Luciana. Y tras ellos el gran elefante blanco, Villa Lugano, en la ciudad de Buenos Aires, un lugar que pretendía ser la sede del hospital más grande de Latinoamérica y sólo llegó a ser un barrio marginal que aloja a miles de personas que intentan, a duras penas, sobrevivir.

Nicolás es un joven sacerdote que, estando en las misiones, vive la matanza de las gentes del poblado en el que trabajaba, y desde ese momento vive con la culpa de estar vivo y no haber podido hacer nada por ellos.

Julián también es sacerdote, y buen amigo de Nicolás, y lleva la parroquia de la zona bonaerense que da nombre a la película. Julián es un hombre entregado a su labor, entregado a los más pobres y a los que más sufren, un luchador que camina en la utopía.

Tras la matanza en el poblado donde misiona Nicolás, Julián va a buscarlo y lo lleva con él a Buenos Aires; Nicolás se convertirá en un nuevo habitante de ese elefante blanco y se unirá a su amigo, a Luciana (educadora social), y a todos los vecinos de la zona para trabajar por la mejora de las condiciones de vida de los pobladores de la villa.

En ese trabajar juntos lo peor no es el enfrentarse a la miseria. Lo peor es la violencia gratuita, la lucha entre las bandas de narcos, la juventud perdida entre las mafias y las drogas, la desesperanza y el ser conscientes de que las altas esferas no “están” para ayudas. Y las dudas: ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Tiene sentido mi vida? ¿Lograremos algo? ¿Es posible la consecución de un proyecto que parece utópico? ¿Hasta dónde puede llegar a un hombre por salvar a otro? ¿Puede la fe romper barreras?

Los personajes, cada uno a su manera, ayudan a reflexionar. Nos presentan un cuadro más común de lo que podamos imaginar, y nos muestran los “demonios” con los que nos enfrentamos a diario, tanto a nivel social como personal, pues todos tenemos contra qué luchar.

Pero el fondo es, como en otras películas de este género, ¿otro mundo es posible? ¿Y mejorar este?

¿Qué hacemos cada uno de nosotros por mejorar, por cambiar, el mundo?

FICHA TECNICA

http://www.filmaffinity.com/es/film981724.html

 

IDEA ORIGINAL

http://es.wikipedia.org/wiki/Elefante_Blanco_(Villa_Lugano)

El club de la lucha – ¿nihilismo, marxismo, o incitación a la violencia fascista?

“Sólo después de perderlo todo somos capaces de cualquier cosa”.

RESUMEN

Un joven sin ilusiones lucha contra su insomnio, consecuencia quizás de su hastío por su gris y rutinaria vida. En un viaje en avión conoce a Tyler Durden, un carismático vendedor de jabón que sostiene una filosofía muy particular: el perfeccionismo es cosa de gentes débiles; en cambio, la autodestrucción es lo único que hace que realmente la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces formar un club secreto de lucha donde descargar sus frustaciones y su ira que tendrá un éxito arrollador.

(Filmaffinity)

COMENTARIO

Tyler y Jack, Jack y Tyler. Dos caras de la misma moneda, dos personajes diferentes que se enfrentan a la vida de forma diferente… ¿o no?

Los diez primeros minutos de la cinta son, como poco, espeluznantes si observamos lo que se parecen a la realidad. No ya sólo a la de EE.UU., sino a la de casi todo el mundo, sea occidente u oriente: Ikea, monotonía, Starbucks, trabajo, casa, aburrimiento, falta de ilusión, consumo,…

El personaje de Jack (Edward Norton) ha caído en la cuenta de que ha desarrollado un extraño “instinto de anidación de Ikea” -como él lo llama-; que su vida es monótona y anodina, que no tiene familia, que tiene un trabajo que no aguanta y un buen día se pregunta “¿Qué juego de comedor me define como persona?”

La película mezcla unos tintes nietzscheanos -sufrir nos hace fuertes, si encontramos el por qué encontraremos el cómo, Dios no está y no lo necesitamos,…- con una crítica marxista  al sistema capitalista -¿qué somos? Consumidores, sociedad de usar y tirar, reacción revolucionaria,…-  bastante interesantes y directos, entre otras muchas ideas.

Son cientos de preguntas, de respuestas, de imágenes, que nos hacen pensar en la realidad que vivimos día a día, por muy duro que parezca.

–          Que los demás sufran más que nosotros nos hace dormir (sino pensad por qué tienen tanto éxito los programas que tratan sobre desgracias humanas, las tertulias deshumanizadas, los programas de cotilleo malsano, etc

–          Si muriésemos ahora, ¿qué pensaríamos de nuestra vida?

–          ¿Vivimos o sobrevivimos?

–          ¿Quiénes somos?

–          Nuestra identidad es dual. La lucha contra nosotros mismos es la lucha entre lo que somos y lo que queremos ser (o incluso lo que nos dejan ser).

“La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados”. (Jack)

“Somos los hijos indeseados de Dios, ¿y qué? Nuestros padres eran nuestros modelos de Dios, si nuestros padres nos fallaron, ¿qué dice eso de Dios?”. (Tyler)

¿Cuál es la reacción de cada uno de nosotros a nuestra vida? ¿Cómo vemos la sociedad? ¿Nos identificamos con lo que vivimos? ¿Somos extraños/extranjeros en nuestra propia vida?

Muchos critican el abuso de la violencia explicita en la cinta. Personalmente creo que es esencial para lo que quiere mostrar: la violencia intrínseca a la vida anulada, a la vida alienada, malgastada, no vivida. Las escenas violentas son perfectas metáforas de nuestra sociedad, al menos de parte de ella.

Creemos que violencia es sólo el que los personajes se peguen entre ellos como solución a su angustia, que pongan bombas para destruir el sistema,… la sangre, las heridas, el sexo; pero no, la violencia es también en esta película la soledad, la anulación, la enfermedad, la falta de libertad, el consumismo devorador, la vida no vivida.

Puede que sea, toda la película en sí al igual que la novela, un despropósito bestial… pero consigue lo que busca.

FICHA TÉCNICA

http://www.filmaffinity.com/es/film536945.html

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