Filosofía: una guía para la felicidad

No, por desgracia, la idea de esta entrada no es mia, es del filósofo suizo, residente en Londres, Alain de Botton. Autor de la obra Las consolaciones de la filosofía. Para tomarse la vida con “filosofía”, Alain de Botton recuperó las ideas de su libro para hacer una serie de programas en los que explica, de la mano de grandes autores de la filosofía, como esta materia puede ser una guía para la felicidad.

Autores como Séneca, Nietzsche, Montaigne, Epicuro, Sócrates y Schopenhauer nos llevarán por el camino de la búsqueda de esa ansiada felicidad. Pero, ¡ojo!, ese camino no es un camino de rosas y risas. El camino de la felicidad no es siempre un camino fácil, de hecho, casi nada de lo verdaderamente importante lo es.

Aunque tanto la obra escrita como los programas tienen ya algunos años la considero una obra esencial para los tiempos que vivimos, en los que la publicidad, la sociedad, nos invita a consumir para ser felices, pero la realidad nos muestra que esa felicidad es temporal y efímera, así que después de consumir, qué… Qué hacemos.

Ahí entra la filosofía. Ser feliz contigo. Ser feliz con ese antiguo lema de “conócete a ti mismo”. Ser felices en el camino, con todas las complicaciones que puedan salirnos al paso, y no sólo al llegar a la meta.

Las consolaciones de la filosofía WWW.FREELIBROS.COM

Si no tenéis paciencia o ganas de leer os dejo los enlaces para ver los programas de Botton:

Sócrates

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=S24FxdvfOko

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=GT3HhgN1QSo

Epicuro

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=4L3dLWwmDDw&list=PL6EB5455DD49FA150&index=3

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=UFUAVRvYbEc

Séneca

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=UA7cgIg4Lfs&index=2&list=PL6EB5455DD49FA150

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=D3vFZ7ES9Wc

Montaigne

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=gXo70px_tNo&index=4&list=PL6EB5455DD49FA150

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=vKKuhu0NPrA

Schopenhauer

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=UtW3cLWAC3I&index=6&list=PL6EB5455DD49FA150

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=ja8fa_gQenU

Nietzsche

en inglés https://www.youtube.com/watch?v=UbWAj2drGdE&index=5&list=PL6EB5455DD49FA150

subtitulado en español https://www.youtube.com/watch?v=qF4e9_4cJHI

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II Jornadas de debate de la REF

II Jornadas de debate de la REF 
(Facultad de Filosofia de la UNED, 4-5 marzo 2016, Madrid)'
 
El próximo de marzo la Facultad de Filosofía de la UNED
(Madrid) acogerá las II Jornadas de debate de la Red Española de Filosofía
(REF). A continuación recogemos los detalles más relevantes sobre este
encuentro:
 
LUGAR: Facultad de Filosofía de la UNED

Estas jornadas tienen un triple objetivo:

  • Informar de las actividades que REF viene desarrollando en diferentes ámbitos: la III Olimpiada Filosófica, el II Congreso de la REF, la LOMCE, la relación con otras organizaciones filosóficas, la presencia en medios de comunicación y redes sociales.

  • Debatir sobre la situación de la filosofía en el sistema español de educación, universidades e investigación, mediante la celebración de tres mesas de debate en las que intervendrán los/las presidentes/as y otros miembros de las correspondientes comisiones de trabajo de la REF: Educación, Universidades e Investigación.

  • Celebrar la Asamblea General de la REF. En ella se debatirán y, en su caso, podrán aprobarse las propuestas que presente la Junta directiva (nombramiento de los dos nuevos miembros de la Junta, admisión de nuevas entidades, presupuesto para 2016, etc.), y las que surjan de las mesas de debate precedentes.

 
Edificio de Humanidades, c/ Senda del Rey, 7, Madrid
(Autobús 46, parada “Obispo Trejo” o “Avenida Séneca”)

Puede acceder al contenido completo de esta entrada en el siguiente enlace:
http://www.safil.info/ii-jornadas-de-debate-de-la-ref-facultad-de-filosofia-de-la-uned-4-5-marzo-2016-madrid
 
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¿Por qué temo decirte quién soy?, de John Powell, s.j.

…nadie puede crecer en libertad y vivir en plenitud sin sentirse comprendido al menos por una persona…

Paul Tournier, psiquiatra y escritor.

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Día a día compartimos decenas de cosas insustanciales, pero no es lo único que tenemos que comunicar “tú puedes decirme quién eres tú, del mismo modo que yo puedo decirte quién soy yo”.

Pero ser persona no es algo estático, sino un proceso dinámico. Hoy no soy el de ayer y mañana no seré el de hoy. A pesar de admitir todo esto, la mayoría de las veces nos da miedo decir quiénes somos. Pero, ¿por qué?.

“Temo decirte quién soy, porque, si yo te digo quién soy, puede que no te guste cómo soy, y eso es todo lo que tengo”

Pero este miedo nos impide avanzar, y por tanto lograr felicidad e incluso amor.

La identidad real es algo que casi siempre llevamos bajo una máscara y no debemos extrañarnos porque es un reflejo natural; es parte de la condición humana. Aunque creamos que llega un momento de estabilidad total, esa creencia es falsa, o al menos no del todo verdadera ya que “nuestros estados del ego” fluctúan constantemente en función de las circunstancias.

Lo que somos se va forjando a través de la “programación” social e individual. El ser humano, plenamente humano, se libera gradualmente de su programación y se convierte en dueño de su vida, en actor de su obra.

En ocasiones recurrimos, para relacionarnos con los demás diversos “juegos”, es decir, maniobras, escudos, que llevamos cuando salimos a participar de la lucha de la vida. El problema de la supervivencia del yo a partir de este juego es la perdida del autoconocimiento y de la relación sincera con los demás.

Nos movemos en un constante cúmulo de “juegos”, de relaciones controladas por los “escudos”. “No es fácil ser honrado consigo mismo porque para ello hay que permitir que las emociones reprimidas puedan ser reconocidas como tales, y ello, a su vez, exige relatar dichas emociones a las demás”.

El libro que tenemos entre manos analiza todos los roles que podemos tener para “ocultar nuestra condición”: el egocéntrico, el frágil, el payaso, el fanfarr´pn, el hedonista, el intelectual, etc.

Pero el desvelamiento del ser-yo-mismo requiere sinceridad. Requiere de una aletheia que responde no solo a quién soy, sino quién quiero llegar a ser.

Maslow afirma que la persona plenamente humana mantiene un equilibrio entre interioridad y exterioridad. Ir de un extremo a otro es desequilibrio y falta de profundidad, pero como dijo Sócrates -o así escribe Platón en la Apología– “una vida sin reflexión no merece la pena ser vivida”.

Esto requiere una auto-aceptación: sentirnos a gusto con el cuerpo, con los sentimientos y emociones (positivas y  negativas), con los impulsos, los pensamiento y los deseos. Además debemos estar abiertos a nuevas sensaciones, pensamientos y deseos. Hay que aceptar el necesario cambio, el devenir -que diría Nietzsche-, porque lo que seremos es algo desconocido en lo que hay que adentrarse. El yo es siempre algo en potencia pero realista en sus limitaciones. Ese yo, ya lo hemos dicho, no necesita solo de la interioridad sino de la exterioridad, de estar-con-el-otro y ser-en-el-otro. Sufrir con los que sufren, alegrarse con los que están alegres… Empatizar, al fin y al cabo.

Martin Heidegger señala dos obstáculos que frenan este crecimiento del que hablamos, y en el que se centra la obra que comentamos:  1) contentarse con lo que hay y 2) la actividad desasosegada de quien busca algo más.

El resultado, elijamos uno o elijamos dos, es el enajenamiento. “En el amor debemos poseer y saborear lo que hay y, al mismo tiempo, aspirar a poseer (amar) más plenamente el bien. Este es el equilibrio conseguido por el ser plenamente humano entre “lo que hay” y “lo que está por llegar”.  En el amor, insiste Powell, el ser plenamente humano no se identifica con lo que ama.

El autor cita a Gabriel Marcel, Être et avoir, para recordarnos que nuestra civilización nos enseña a apoderarnos de las cosas cuando debería enseñarnos en el arte de desprendernos, porque no hay libertad real sin desposesion. En esta desposesión llegaremos al equilibrio, a la integración de la personalidad.

Si el hombre vive plenamente con todas sus facultades y armonizando sus fuerzas, la naturaleza humana demuestra ser constructiva; que es el destino del hombre: no la perfección, sino el crecimiento.

La persona plenamente humana es aquella que es ella misma que no se deja transformar por las circunstancias; pero la mayo parte de las veces somos como embarcaciones que se mueven por la acción del viento.

“La culpa, querido Bruto, no es de las estrellas, sino nuestra…”

Shakespeare, Julio César

quien-soy-yo

Para ser persona auténtica tengo que ser libre y capaz de expresarte mis pensamientos, hacerte saber mis opiniones y mis valores, exponerte mis miedos y mis frustraciones, reconocer mis faltas, compartir mis éxitos,… Y para todo, ante todo, saber quién soy.

Tanto Marcel, como Martin Buber, recurren al concepto de “encuentro” para hablar de la situación en la que el “otro” deja de ser un ser impersonal para convertirse en tú, un tú que entra en mi realidad, circunstancias que se entrecruzan.

Donde existe el verdadero encuentro existe una apertura de yo a tú y del tú al yo, una apertura fuente de verdadera comunicación que es el único camino para la común-unión. Escribe Erich Fromm que no podemos amar a alguien sin amar más a todo el mundo.

Powell nos recuerda que la vida humana tiene leyes y que una esencial es: usar las cosas y amar a las personas, quien invierte el sentidos sentencia a la muerte a la felicidad y la realización humana. Cita también a Viktor Frankl y su El hombre en busca de sentido, comparando a aquellas personas que forjan su identidad con las personas de los campos de concentración que al ser liberadas tenían esa libertad y extrañaban el encierro y la soledad.

Powell establece cinco niveles de comunicación para ser nosotors-con-otros: en el nivel 5 está representado el más bajo nivel de autocomunicación, siendo en realidad la no-comunicación, las personas en este nivel se relacionan pero no comparten:

“Y en la desnuda noche vi

a diez mil personas, tal vez más,

que charlaban sin hablar,

que oían sin escuchar,

que escribían canciones

que ninguna voz cantaba.

Nadie se atrevía

a romper los sonidos del silencio”

Sounds of silence, Paul Simon

En el nivel 4 hablamos de otras personas para evitar hablar de nosotros. En el 3 comenzamos a mostrarnos pero intentando mostrar la parte que sabemos que al otro va a gustarle más. En el nivel 2 comienzo, con inseguridad, a mostrar mis sentimientos (gut-level), pero tememos que  los demás no van a soportar nuestra sinceridad porque no es normal que nos comuniquemos con sinceridad, y nos vemos obligados a reprimirnos. En el nivel 1 la transparencia y sinceridad absolutas, emocional y personal. Y para ello, sobre todo, una buena comunicación alejada de la mentira. Hay que decir las cosas tal como son desde un primer momento; pero, ¡ojo!, eso no significa crear juicios sobre los demás.

Powell también hace hincapié en el hecho de que las emociones no son ni buenas ni malas, el verlas de una u otra forma está en nosotros y en nuestra idea de la represión de las emociones. En este punto es muy interesante la incursión, a partir de una observación de Chestertonhttps://es.wikipedia.org/wiki/Morris_West, en la reflexión sobre el miedo a los sentimientos.  Pero si quiero que los demás sepan de nosotros, sepan quién somos, tenemos que reconocernos en nuestros sentimientos. Hay que elegir: verbalizar o somatizar. Buscar el equilibrio para ser.

Reúne Powell al final de la obra una interesante serie de reacciones saludables y no-saludables, en la comunicación humana, una serie de mecanismos explícitos del comportamiento (defensa del ego) y un curioso índice de roles con los que podemos sentirnos identificados.

¿Por qué temo decirte quién soy? es una de esas “pequeñas” obras que nos ayudan a mirar hacia dentro y vernos desde otra perspectiva, desde el ensimismamiento. Pero un ensimismamiento desde el que me re-conozco y me muestro, y muestro lo que soy hoy. Muestro mi potencialidad, porque mañana, mañana será otro día. Y yo, quizá, otro yo.

“Cuesta tanto llegar a ser plenamente humano

que son muy pocos los que poseen

el esclarecimiento o el valor necesarios

para pagar el precio requerido…

Para ello hay que abandonar totalmente

la búsqueda de seguridad

y asumir con los brazos abiertos el riesgo de vivir.

Hay que abrazar el mundo como un amante,

sin esperar una fácil retribución de ese amor.

Hay que aceptar el dolor

como condición de la existencia.

Hay que admitir la duda y la oscuridad

como precio del conocimiento.

Hay que tener una voluntad obstinada en e conflicto,

pero siempre dispuesta a la aceptación total

de todas las consecuencias de vivir y morir”

Las sandalias del pescador, Morris L. West

Día Mundial de la Filosofía. 19 de noviembre de 2015.

Día-mundial-filosofía

  … UNESCO puts philosophy forward as a force for individual and collective emancipation … 

Irina Bokova
UNESCO Director-General

Como cada tercer jueves del mes de noviembre desde el año 2002 -bueno, oficialmente sólo desde 2005-, el mundo celebra su día de la Filosofía, porque, aunque pueda parecer mentira, nosotros también tenemos un día oficial para festejar.

Si sentís curiosidad por saber cómo se inició esta celebración podéis leer este documento de la UNESCO:

UNESCO – día mundial de la Filosofía

Desde entonces, cada año, un lema ilustra nuestra celebración y nos invita a pensar sobre quiénes somos, por qué estamos aquí, de qué sirve el diálogo, sociedades inclusivas,… Este año 2015 la reflexión versa en torno a la pluralidad de lenguajes y lugares de la filosofía.

Sobre esto y sobre la importancia de la Filosofía en la educación de los individuos desde el nacimiento de este saber hasta ahora, la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, ha escrito unas palabras que podéis leer aquí:

mensaje de Irina Bokova

Os dejo también el documento La Filosofía, una escuela de libertad, sobre la enseñanza de la filosofía y el aprendizaje del filosofar: la situación actual y las perspectivas para el futuro.

La filosofía, una escuela de libertad

LaEscuelaDeAtenas

Recogida de Firmas en defensa de la Filosofía y sus profesores en la LOMCE

Para: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes

MANIFIESTO DE APOYO DEL COLEGIO DE DOCTORES Y LICENCIADOS EN FILOSOFÍA Y LETRAS Y EN CIENCIAS DE MADRID A LA FILOSOFÍA Y SUS PROFESORES EN LA LOMCE

El Colegio manifiesta su rechazo al tratamiento que en los sucesivos borradores de la LOMCE tiene la asignatura de Filosofía y declara su apoyo a las diferentes manifestaciones de protesta difundidas por diversos colectivos del sector, especialmente la promovida por la Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España y la Red Española de Filosofía (REF).

El último borrador de la nueva Ley educativa elimina dos de las tres materias obligatorias que componen el ciclo de estudios de Filosofía en la Educación Secundaria (La Ética de 4º de ESO, denominada actualmente Educación Ético- Cívica y la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato) y deja como materia obligatoria solo la Filosofía de primer curso.

Desde este Colegio (de Profesional de Filósofos de Madrid) consideramos que es un recorte que no tiene justificación alguna y que irá en detrimento de la formación humanística de nuestros alumnos, tan necesaria en estos momentos.

Queremos, además, hacer público el apoyo a los profesores que imparten estas materias y defender su labor en un contexto de recursos y salarios mejorables.

Nuestro Colegio, institución centenaria, nacida en 1899, tiene en su haber un largo recorrido en defensa de esta materia y de los docentes que la imparten, y solicita al Ministerio de Educación que continúen las tres materias obligatorias de Filosofía en los últimos cursos de la Educación Secundaria (4º ESO y 1º y 2º de Bachillerato), y así mantener su categoría de materia troncal, tal y como ha sido hasta la fecha.

Consideramos que cualquier reforma educativa, al margen del signo político que la inspire, ha de dar una marcada relevancia a la Filosofía, como lo ha de hacer con el resto de las asignaturas humanísticas que ofrecen a los alumnos una formación integral imprescindible para su futuro como ciudadanos libres, integrados en la sociedad y adecuadamente preparados.

La Filosofía es una de las columnas vertebrales de la Civilización Occidental y ha sido uno de los ejes de desarrollo del pensamiento, del avance científico y de la conquista de las libertades. Sin el adecuado conocimiento de la Historia de la Filosofía y de la obra de los principales filósofos, estaremos formando ciudadanos incapaces de comprender el mundo en el que viven y de luchar por mejorarlo.

Unámonos en la defensa del adecuado mantenimiento de la Historia de la Filosofía como asignatura troncal, al menos en los bachilleratos de Humanidades y Ciencias Sociales. Por lo tanto, invitamos a nuestros colegiados y a todos los ciudadanos que así lo consideren a sumarse con su firma a:  http://peticionpublica.es/pview.aspx?pi=cdl2014

Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Madrid

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Filofest 2015

Tras tres años de exitosos encuentros filosóficos, Wega Formazione vuelve a organizar el Filofest. Un festival filosófico en la calle: elaboración de ideas, debates, paseos filosóficos,… Partir de la cotidianeidad para demostrar que la filosofía se haya en cualquier parte.

Del 27 al 30 de agosto en el Parque Nacional del Monte Sibillini, Amandola, Italia.

Más información en Filofest2015.

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¿Filosoqué? – Introducción a la Filosofía Práctica

Desde la Universidad de Córdoba nos ofrecen un curso de Introducción a la Filosofía en plataforma MOOC, que tiene un propósito primordial, pero no único de divulgar contenidos filosóficos que pueden resultar interesantes para todo el público a la hora de reflexionar sobre la realidad, la vida, la política, el conocimiento, los valores, etc.

Este curso proporciona además al alumnado una aplicación Android que permite que todos los anuncios publicados durante el curso se notifiquen en el instante tanto en teléfonos móviles (smartphones) como dispositivos wearables (smartwatches).

Las personas interesadas pueden registrarse ya en la propia web del curso: http://www.uco.es/mooc/filosoque

El curso comenzará mañana día
7 de Abril de 2015

¡Ya puedes registrarte!

 

Recuerdos de una estudiante -que fue- de Filosofía. La facultad.

Hace ya algún tiempo, en los comentarios que me dejan en las entradas de este blog, Javi me preguntó por mi experiencia en la facultad de filosofía. Voy a tirar de memoria y os cuento.

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Suelen decir que los años de universidad son los mejores y yo no voy a negar ese principio casi universal, aunque reconozco que intelectualmente esperaba algo más. De hecho, estoy aprendiendo más sobre filosofía “después de” que “durante”.

En la facultad, como en todos lados, “hay gente pa tó” -como le dijo el torero a Ortega-. Hay profesores a los que terminas admirando, y deseando que lleguen sus clases para absorber todo el jugo de las horas que pasas con ellos en el aula, pero también están los otros, aquellos que hacen de la filosofía algo gris y muerto, a los que les preocupa más sus artículos e investigaciones que transmitir conocimientos y “despertar al filósofo” que llevamos dentro los alumnos. También hay un tercer tipo, aquellos que no parecen nada del otro mundo y te van dejando huella, poco a poco, sin que te des cuenta y, ahora, cuando miras hacia atrás, reconoces su labor y te admiras de como dejaron esa huella.

Lo mejor de los años de facultad son los compañeros, las horas de cafetería y las de biblioteca. Así sí se aprende de verdad. Buscando a los mejores y hablando con ellos. Sentándote horas en la biblioteca, en la cafetería o en el patio rodeada de libros o de compañeros/amigos para conversar. O para jugar al ajedrez.

Conversar. Ese es el método. Una de las pocas cosas que Platón nos transmitió de Sócrates con las que siempre estaré de acuerdo. Esa es la forma de llegar a la filosofía tras adquirir ciertos conocimientos. Y eso es lo que le falta a la facultad de filosofía, o lo que le faltaba cuando yo estudiaba en ella: la exposición teórica de los conocimientos es, aunque no en todas las asignaturas, impecable, pero la metodología del trabajo filosófico flaqueaba precisamente en que le faltaba filosofía, le faltaba que los alumnos filosofáramos más.

Pero no había problema, para filosofar nos teníamos a nosotros, estudiantes de filosofía, los unos a los otros; y teníamos también a Manolo, que hacía las fotocopias en el cuartucho frente a la sala de estudio, y que sabía todo y más sobre cualquier cosa; sin olvidar al personal de la cafetería, grandes personas todos.

Cuando me preguntan, que lo hacen, si me arrepiento de haber escogido Filosofía para estudiar en la universidad la respuesta siempre es la misma: NO. No me arrepiento. Es cierto que muchas cosas no me gustaron en la facultad y que -el paso por allí- no era lo que yo había imaginado -supongo que la idealización platónica me jugó una mala pasada- pero no me arrepiento de haber estudiado Filosofía porque me ha dado muchas herramientas que antes no tenía y me ha permitido y, aún hoy, me permite conocer a personas que me ayudan a crecer y avanzar en el camino de la vida de una forma diferente a como lo harían las personas dedicadas a otros estudios, a otros caminos.

Escribió Xavier Zubiri en el prólogo a la Historia de la Filosofía de Javier Marías:

En el curso de la historia nos encontramos con tres conceptos distintos de filosofía, que emergen en última instancia de tres dimensiones del hombre:

1º La filosofía como un saber acerca de las cosas.

2º La filosofía como una dirección para el mundo y la vida.

3º La filosofía como una forma de vida y, por tanto, como algo que acontece.

En realidad, estas tres concepciones de la filosofía, que corresponden a tres concepciones distintas de la inteligencia, conducen a tres formas absolutamente distintas de la intelectualidad. De ellas ha ido nutriéndose sucesiva o simultáneamente el mundo, y a veces hasta el mismo pensador. Las tres convergen de una manera especial en nuestra situación , y plantean de nuevo en forma punzante y urgente  el problema de la filosofía y de la inteligencia misma. Estas tres dimensiones de la inteligencia nos han llegado tal vez dislocadas por los cauces de la historia, y la inteligencia ha comenzado a pagar en sí misma su propia deformación. La tratar de reformarse reservará seguramente para el futuro nuevas formas de intelectualidad. Como todas las precedentes, serán asimismo defectuosas, mejor aún, limitadas, lo cual no las descalifica, porque el hombrees siempre lo que es gracias a sus limitaciones, que le dan a elegir lo que puede ser. Y al sentir su propio limitación, los intelectuales de entonces volverán a la raíz de donde partieron, como nos vemos retrotraídos hoy a la raíz de donde partimos. Y esto es la historia: una situación que implica otra pasada como algo real que está posibilitando nuestra propia situación.

El lugar vital en el que ahora estoy, en el que soy, en el que me reconozco, lo es por lo que elegí en su momento, y en este caso, en el tema que tratamos, fue el estar -pasar- en la Facultad de Filosofía.

Y como escribió Platón:

Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada, y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras aún eres joven; de lo contrario, la verdad de te escapará de entre las manos

Parménides, 135d

La filosofía, ni estudiarla ni trabajarla, y más en estos tiempos, es tarea grata, ni fácil. Pero si es lo que te llama, ve a por ella. Súfrela y disfrútala. No creo que te arrepientas, yo nunca lo he hecho.

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Esta entrada está dedicada a Javi, que la pidió.

A Juan Arana, Ignacio Salazar, Gemma Vicente, Montse Negre, Pablo Badillo, Antonio Hermosa, Marcelino Rodríguez, Teresa Bejarano, Enrique Bocardo, Jorge López, César Moreno, Jesús Navarro, Avelina Cecilia, Ángel Nepomuceno, Francisco Rodríguez Valls, Miguel Pastor, y tantos profesores que dejaron huella.

A mi compañeros y amigos. Los que fueron y los que aún son.

A Sor Mercedes Martín, Sor Mª Carmen Canales y Joaquín, mis profesores de filosofía en bachillerato.

Y a mis padres que me dijeron: “Estudia lo que quieras, lo que te apasione, que ya trabajarás en lo que puedas”.

 

Conócete a tí mismo

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Conocerse a sí mismo, dicen, es uno de los principios de la sabiduría.

No son pocas las voces que han tratado el tema del conocerse, reconocerse (o no) y profundizar en el yo: Tales, Sócrates, Cicerón, Freud, Agustín de Hipona, Hildegarda de Bigen, Kant, Simone Weil, C.S. Lewis, Hermann Hesse, Simone de Beauvoir, entre muchos otros. Y todas hacen la misma apreciación: conocerse es un acto de valentía y de responsabilidad porque tú eres la única persona que puedes asegurar que estará contigo todos y cada uno de los días de tu vida. Y si no estás bien contigo… tienes un problema.

Conocerte te permite saber sobre ti y sobre el mundo, pero no es fácil pues son muchas las máscaras por las que nos dejamos cubrir viviendo en sociedad.

Además, como bien apunta Quino en la cabecera de esta entrada, ¿qué ocurre si no nos gusta lo que encontramos? Aunque la respuesta a esta pregunta parece obvia: si no te gusta lo que hay, cámbialo.

Enfréntate a tus miedos, crece, transfórmate. Encuéntrate.

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Pero pongámonos en la situación de que sí nos conocemos, de que nos gustamos como somos y solemos mirarnos dentro para sabernos y reconocernos, y que eso es lo que mostramos al mundo. Y pongámonos también en la situación de que al mundo no le gusta lo que ve.

Entonces, ¿qué? Porque “nadie puede crecer en libertad y vivir en plenitud sin sentirse comprendido al menos por una persona. Quien quiera conocerse como es debido tiene que abrirse a un confidente libremente elegido y merecedor de tal confianza”, nos explica John Powell en su ¿Por qué temo decirte quién soy?.

Hace algunas semanas conversaba con un amigo sobre esto y concluimos que los seres humanos tenemos la necesidad, entre otras muchas, de ser escuchados, tomados en serio, comprendidos, aceptados. Necesitamos no sólo tener nuestro lugar en el mundo sino que alguien nos acepte en ese lugar del mundo porque, lo queramos o no, somos seres sociales. Necesitamos los unos de los otros -no nos olvidemos de nuestro Ortega: somos “yo” y “circunstancia”, no podemos desligar el uno de la otra- y, generalmente, para estar con los otros portamos máscaras que nos ayudan a parecernos a las personas que los otros buscan en nosotros.

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También Hesse dejó escrito que “no es mi obligación entregar a los demás lo objetivamente mejor, sino lo mío, tan pura y sinceramente como sea posible”, sólo así las relaciones que entablemos en el mundo serán reales.

El problema surge cuando comprendemos que mostrarnos así, sinceros, ante los demás también nos vuelve más vulnerables. La vida se torna batalla y dejar los flancos al descubierto puede significar perder la guerra de la confianza  y la creación de la propia personalidad.

La persona no es sólo lo que encerramos en nuestro interior sino todas las relaciones que tenemos con nuestro alrededor. La persona es un proceso dinámino, en constante transición, dialéctico -por usar un término más filosófico-. Como Heráclito señaló, lo que conociste ayer no lo conocerás hoy; lo mismo ocurre con las personas, con cada uno de nosotros. No podemos pensar que hoy hablamos con X y que X es el mismo hoy que ayer -hay excepciones, sí, siempre hay la excepción que confirma la regla- porque hoy tenemos más expriencia de la vida, hemos descubierto nuevas profundidades, hemos sufrido, hemos caído, nos hemos levantado, hemos compartido, hemos sido traicionados, hemos amado, etc.

No podemos atribuir a cada persona un comportamiento fijo o una personalidad delimitada y perfectamente dibujada. Dice John Powell en la misma obra que antes he citado: “Acércate a mí, pues, con un cierto sentido de curiosidad, y busca en mi rostro, en mis manos y en mi voz los indicios del cambio; porque lo que es seguro es que he cambiado. Ahora bien, una vez que admitas esto (si es que lo admites), puede que todavía me dé cierto miedo decirte quién soy”.

Si pensamos en Freud y en su El malestar en la cultura podemos reconocer que, estando de acuerdo con él, la cultura nos ha llevado, y nos lleva en muchos casos, a portar tales máscaras -que ya he mencionado- pero ninguno, creo, quiere vivir una mentira pues es incómodo pretender ser quien no se es, pero el miedo a la sinceridad total hace que recurrir a los roles -máscaras- sea un acto reflejo que no podemos evitar.

Puede que incluso llegue el momento en que no sepamos diferenciar la realidad propia de la actuación social, ese momento en el que ni somos ni dejamos de ser, ese momento en el que no nos hallamos-a-nosotros porque queremos ser de una forma pero se nos exige ser de otra. Es esta la condición humana.

Conocete-a-ti-mismo-270x300Por eso, todos y cada uno de nosotros, deberíamos preguntarnos en algún momento qué clase de persona queremos llegar a ser, ya que sólo buscando a ese ser-persona-plena puedo aspirar a llegar a mi y desde ahí llegar a tí. Algo así como el equilibrio heideggeriano entre “lo que hay” y “lo que está por llegar”.

Como dijo Sócrates: “Una vida sin reflexión no merece la pena ser vivida”. En este caso la reflexión sobre nosotros mismos, algo que no solemos hacer ya sea por miedo, por comodidad o, simplemente, porque nadie nos dijo que podiamos mirar hacia dentro como lo hacemos a través de una ventana abierta para ver el cielo y saber si se avecina tormenta.

Esta entrada de hoy es una reflexión, un poco desordenada, creo, para invitaros -invitarnos- a pensar un poco cada día en el mundo desde nosotros mismos hacia el exterior. Una invitación a conocernos un poco más, para entendernos un poco más, y empatizar con mi yo y mis circunstancias.

Aún así, cuando entablemos relación con nosotros, o con los demás, no debemos olvidar estas palabras:

“Temo decirte (descubrirme/descubrirte) quién soy, porque, si yo te digo quién soy (si me ves), puede que no te (me) guste cómo soy, y eso es todo lo que tengo” -la cita es del libro de Powell, los paréntesis con los añadidos son mios-.

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