¿Qué estamos haciendo? – Reflexiones al calor de la selectividad 2014

SELECTIVIDAD
Los resultados de la prueba de selectividad de este año revelan, al menos en Cataluña, que la media de alumnos ha obtenido un suspenso en matemáticas aplicadas, en ciencias sociales, en lengua y literatura, en física y química. La estadística de que dispongo no indica qué asignatura es un coladero de tal calibre que ha permitido que el 87% de los alumnos presentados haya aprobado con una nota media de 5,8.
El fenómeno no es nuevo ni nos pilla desprevenidos y las voces que reiteran la gravedad de la situación lo hacen con aire desesperanzado. El mundo es cada día más competitivo y nosotros más incompetentes. Supongo que se refieren a nuestra incompetencia en el terreno de la ciencia y la tecnología, cosa que a mí me preocupa poco. Que la mayoría no pase el examen de química tiene una importancia relativa. Sólo se necesita un número determinado de químicos para atender las necesidades de la comunidad. Al resto nos basta con saber que el detergente de la lavadora no debe ingerirse.
Más preocupante es el pobre resultado obtenido por los estudiantes en el apartado de lengua, porque considero importantísimo que todo el mundo sea capaz de entender y expresar de palabra y por escrito ideas que vayan más allá de lo visceral y lo estrictamente deportivo, y esto, aunque nadie lo crea, sólo se aprende estudiando. Pensar que una cosa es hablar y escribir y otra distinta la gramática es un error muy extendido. Para comprobarlo sólo hay que acudir a los medios de difusión, donde advertirá que, aparte de algunos profesionales, el ciudadano se expresa como un protozoo. En el lenguaje oral, los gritos y los desplantes, algunos acentos locales, la imitación de defectos físicos y un casticismo barato disimulan la magnitud de la catástrofe. Por escrito, ni eso. Frente a esta situación, los políticos encogen sus anchos hombros. La enseñanza es un problema insoluble: alumnos reacios, profesores deprimidos, presupuesto insuficiente y un plan de estudios enmarañado e ineficaz. Sí, el resultado es malo, pero otros años fue peor. El mismo razonamiento que se aplica, por estas mismas fechas, a los incendios forestales. Y expuesto con un rigor y una elocuencia que en la prueba de selectividad sacaría, con suerte, un 3 pelado.

MENDOZA, Eduardo: Selectividad. EL PAÍS, 12-VII-2004.

Este artículo de 2004 podría haber sido escrito perfectamente hace dos días y sería igual de correcto y verdadero.

A la vista de mi propia experiencia, y no hablo sólo de los centros académicos en los que he trabajado sino a los más de diez años que llevo como profesora particular, puedo decir que Eduardo Mendoza no se queda corto. No son pocos los alumnos que llegan a 2º de bachillerato sin saber leer o escribir bien -las faltas de ortografía de alguno son para echarse a llorar-.
Después profesores de otras materias, yo misma cuando impartía filosofía, pensamos que como es lógico los de lengua y literatura deberían tener más cuidado con esos detalles; pero cierto es que casi ningún profesor corrige exhaustivamente los fallos de los alumnos, empezando por los de primaria que son los que deben sentar las bases de la alfabetización de nuestro alumnado, y siguiendo por nosotros mismos, profesores de secundaria y bachillerato.

Sí, es verdad, el sistema educativo actual, y alguno de los anteriores tampoco, nos deja mucho margen de actuación en ese aspecto: demasiados alumnos por clase, poca atención y menos ganas, ratio obligatoria de aprobados, etc. Cosas que van haciendo que nuestras aulas sean una fábrica no ya de ignorantes, que es algo -la ignorancia- que siempre puede solucionarse, sino una fábrica de personas que no van a tener las herramientas para enfrentarse a la ignorancia.
Alumnos que no saben reflexionar textos filosóficos o que no saben analizar el simbolismo de las grandes, y pequeñas, obras literarias, que no entienden el vocabulario más básico y que no tienen imaginación (sí, cada vez es más patente, les falta imaginación, y la imaginación es esencial).

Por mucho que queramos si les privamos de las herramientas básicas del pensamiento les privamos absolutamente de todo lo que puedan aspirar a ser. Y que conste que no hablo sólo de saber de filosofía. No, este escrito no va por ahí (que también, pero no sólo) sino de algo más profundo; empezando por SABER LEER, la comprensión lectora es esencial para entender cualquier cosa que nos pongan por delante; SABER ORDENAR LAS IDEAS, no podemos dejar los comentarios de texto siempre para los cursos superiores, los pequeños también saben pensar y, a veces, incluso mejor que los mayores; ANIMARLES A IMAGINAR, no todo está en la tele, en las videoconsolas, ni tan siquiera en los libros, muchas cosas están en nuestras cabezas deseando salir, pero para que esto suceda tenemos que enseñarles a salir; ANIMARLES A ESCRIBIR, no sabemos qué puede salir de sus cabezas, qué les puede inspirar o qué desean transmitir.

Lo demás vendrá poco a poco después, ya que teniendo las herramientas adecuadas el resto de los caminos se irán abriendo: música, química, física, arte, historia, matemáticas, filosofía, idiomas, latín, etc.

El sistema hace que los resultados, ya que a los politicastros que tenemos les gusta tanto esa palabra, sean pésimos, y que cada año sean peores.
Y que no venga nadie a decir: “Pues este año han aprobado selectividad X alumnos con unas notas que tal y que cual”. ¿Realmente eso demuestra sus conocimientos y capacidades? No, eso demuestra que pueden aprobar, o no, un examen; pero no dice nada de sus conocimientos, ya que más de la mitad de los alumnos habrán olvidado todo lo estudiado justo al salir de ese examen.

Por ello, vuelvo a preguntar, ¿qué estamos haciendo? Sí, todos. ¿Qué estamos haciendo? Nosotros somos también, sociedad, parte de este sistema que está malogrando tantas mentes que podrían ser lo que ellas quisieran y que se quedarán en ser lo que puedan.

No sé vosotros, yo no puedo vivir con esa carga en la conciencia, así que mientras pueda, cada una de mis clases, ya sean particulares o en centros escolares, no serán sólo para lograr que el alumno apruebe sino para que aprecie lo que aprende y se atreva a adentrarse en el camino del conocimiento que le llame: arte, idiomas, música, literatura, ciencias…

No es fácil, enseñar no es fácil, y aprender tampoco. Pero es el primer paso para construir personas libres, autónomas, inquietas, vivas. La educación siempre ha sido, es y será, la primera piedra, la piedra angular, de toda sociedad que quiera sobrevivir y prosperar.

Luchemos por ella.

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COMUNICADO DE PRENSA de la CONFERENCIA ESPAÑOLA DE DECANATOS DE FILOSOFÍA

COMUNICADO DE PRENSA de la CONFERENCIA ESPAÑOLA DE DECANATOS DE FILOSOFÍA

Madrid, 14 de diciembre de 2012

Tras conocer el segundo borrador de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), la CONFERENCIA ESPAÑOLA DE DECANATOS DE FILOSOFÍA, que agrupa a las 22 Facultades universitarias -tanto públicas como privadas- con estudios de Filosofía, y que a su vez forma parte de la RED ESPAÑOLA DE FILOSOFÍA (REF), considera necesario informar a la opinión pública de lo siguiente:

1. La LOMCE elimina dos de las tres materias obligatorias que venían componiendo el ciclo completo de los estudios de Filosofía en la Educación Secundaria (la “Educación Ético-Cívica” de 4º de ESO y la “Historia de la Filosofía” de 2º de Bachillerato), y deja solamente una materia obligatoria (la “Filosofía” de 1º de Bachillerato), lo que supone una reducción del 66,6% del currículum de Filosofía. Es el recorte más duro e injustificado que sufren los estudios de Filosofía en toda la historia de la democracia española y destruye lo que ha sido un pilar básico del sistema educativo español durante las tres últimas décadas.

2. Este recorte entra en contradicción con los objetivos formativos declarados en el preámbulo de la LOMCE y contradice también las recomendaciones de la UNESCO, que en su informe La Filosofía, una escuela de libertad (2007), atribuye a la Filosofía un papel formativo fundamental y por ello considera que debe formar parte del currículum básico del alumnado en todos los sistemas educativos del mundo.

3. Los estudios de Filosofía proporcionan al estudiante cuatro tipos de formación: a) una formación instrumental en el uso riguroso del lenguaje oral y escrito, y en la comprensión de conceptos y problemas, lo que le ayuda a mejorar sus capacidades de razonamiento y comunicación; b) una formación transversal e interdisciplinar, que le permite conectar los diversos saberes del currículum y desarrollar una mayor capacidad de juicio para afrontar la complejidad del mundo contemporáneo; c) una formación histórica básica sobre los grandes sistemas de pensamiento que han configurado y siguen configurando la identidad cultural de Occidente; d) y, por último, una formación integral que le ayuda a conciliar el conocimiento, la moral y la sensibilidad, y que es imprescindible para su maduración personal y cualificación profesional

4. Diversos estudios empíricos revelan que el alumnado que cursa estudios de Filosofía obtiene mejores resultados académicos en las pruebas de evaluación de competencias. Así lo ponen de manifiesto las pruebas de acceso al posgrado que se realizan en Estados Unidos (Graduate Record Examinations). Y lo mismo sucede en la Educación Secundaria: los países que mejor puntuación obtienen en el informe PISA (Finlandia, Canadá, Nueva Zelanda y Japón) conceden gran importancia a la formación en Filosofía.

5. Por tanto, la supresión de esas dos materias filosóficas supondría frustrar una formación integral del estudiante y mermar su capacitación personal y profesional, y comportaría, en contra de lo que pretende la misma LOMCE, una disminución de la calidad del sistema educativo español.

6. Además, su supresión puede asestar un duro golpe al ejercicio de la profesión filosófica en España: causaría un daño enorme a su actual profesorado de Enseñanza Secundaria y reduciría notablemente las nuevas vocaciones profesionales en Filosofía, de modo que a medio plazo acabaría produciéndose el cierre de muchas titulaciones y Facultades de Filosofía. Esto supondría una pérdida gravísima para la cultura española, para la libertad de pensamiento y para la calidad democrática de este país.

7. Rechazamos que la Filosofía sea utilizada una y otra vez, por los sucesivos Gobiernos de España, como un comodín que se estira y se encoge caprichosamente con cada nueva reforma educativa; como un arma arrojadiza en la lucha ideológica entre los partidos políticos; y, en el caso de la Ética, como una moneda de cambio susceptible de ser intercambiada por la enseñanza de la Religión. La Filosofía tiene una larga y sólida tradición académica, independiente de las diversas ideologías políticas y de las distintas confesiones religiosas, y constituye una seña de identidad imprescindible de la cultura occidental.

8. Por todo ello, pedimos al Sr. Ministro de Educación, Cultura y Deporte que la futura Ley de Educación mantenga las tres materias obligatorias de Filosofía en los tres últimos cursos de la Educación Secundaria (4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato), de manera que quede garantizado un ciclo formativo completo y coherente en Filosofía, académicamente equiparable al de las otras materias que han sido reconocidas por la LOMCE como troncales de Bachillerato: Lengua, Matemáticas, Historia e Inglés.

9. Por último, manifestamos nuestro apoyo al profesorado de Filosofía de Enseñanza Secundaria y nos ofrecemos a colaborar con las Asociaciones profesionales que integran la Red Española de Filosofía (REF), en todas las iniciativas destinadas a la defensa, renovación y dignificación de la educación y la profesión filosófica en España.

Pienso, luego estorbo

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