Publicado en Filosofía en España, Ideas que van y vienen

Ángel Gabilondo, «Aristóteles no era de letras ni de ciencias»

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¿Tú eres de ciencias o de letras? Esta es un pregunta que seguro muchos hemos escuchado a o largo de nuestras vidas, y al hilo de esta charla del profesor Gabilondo me ha dado por hacer ciertas reflexiones.

Yo, en particular, soy de letras porque al llegar a bachillerato había que elegir, y yo elegí humanidades porque me encantan el arte, la filosofía y la literatura, y me atraía la idea de aprender a traducir latín y griego, pero no porque no me gustaran las ciencias que, de hecho, me gustan.

En la conferencia, el profesor Gabilondo nos recuerda, y advierte, de los peligros de esta radical división y de como algunos de nuestros grandes sabios e intelectuales no tendrían lugar en nuestro actual sistema educativo solo por el hecho de no ser de letras ni de ciencias, sino de todo un poco. Pone como ejemplo a Aristóteles y a Descartes, pero podríamos mencionar a Leonardo Da Vinci, a María Montessori, a los enciclopedistas ilustrados, …

Los saberes no inmediatamente «útiles» ni «rentables» son también necesarios. El saber es un fin en sí mismo, es el cultivo del espíritu, de la humanidad; es útil todo lo que nos hace mejores aunque no se tengan beneficios.

No podemos confundir sentido con utilidad.

Muchos de los que somos «de letras» o «de ciencias» no olvidamos nunca que saber más es ser más conscientes de todo lo que aún desconocemos y más nos aumenta la curiosidad y necesidad de saber.

Trazar una línea entre ciencias y letras es «fracturar el conocimiento» y «al fracturar el conocimiento nos fracturamos nosotros».

El objetivo de un buen sistema educativo tiene que ser favorecer una educación integral que prepara para este mundo global y en continuo cambio en el que estamos.

¿Y por qué Aristóteles, en este caso, es ejemplo? Porque él fue hombre de letras y de ciencias, y porque vio el hecho obvio de que todos y cada uno de nosotros somos seres sociales y políticos, inmersos en sociedad. Y, además, somos seres que nos asombramos, que nos preguntamos.

Puede que no veamos la relación pero también avisa el profesor Gabilondo, y creo que es un hecho incuestionable en estos momentos, que «no hay solución económica sin ciencia ni educación pero tampoco habrá salida social y civilizatoria» sin esa educación integral. A la economía, por ejemplo, le  falta humanidad; y es esa economía deshumanizada la que está vertebrando nuestras naciones, cuando deberían ser la ciencia, la cultura y la educación las que las vertebrasen. Es necesario, se hace necesario, conjugar conocimientos y formas de vida para reorganizar, para poner en orden las piezas de este puzzle que es el mundo.

Para que estas nuevas piezas encajen, necesitamos hacer las cosas de otro modo. Ya lo observó Einstein, no podemos buscar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Seguir haciendo las cosas igual, habiendo cambiado las condiciones, es absurdo y no nos llevará -como de hecho no nos está llevando- a ningún sitio.

Humanizar, volver a humanizar, dar sentido humano a todo se hace tarea esencial en estos tiempos. Volver el rostro a Kant -el hombre como fin, no como medio-; porque hay que «pensar que la humanidad no sólo somos nosotros, también los que estuvieron y los que estarán, esto es la sostenibilidad».

Así, los saberes, el cultivo del espíritu, la humanidad deben ser fines en sí mismos; porque es útil todo lo que nos hace mejores aunque no obtengamos «beneficios» de ello. No podemos dejar que sea cierto aquello de que en tiempo de crisis todo esté permitido, por el contrario, todo debe inspirarnos acciones humanas. Esa obsesión por la utilidad inmediata y con beneficios no sólo mata a las humanidades, acabará matando a la verdadera ciencia (en este punto la referencia a Alfredo Deaño es esencial -no podemos confundir sentido con utilidad-).

Al hilo de esta idea también podemos leer la obra de José Manuel Sánchez Ron, La nueva ilustración; la de Rafael Gómez Pérez, Ni de letras no de ciencias: una educación humana; y la obra de Edgar Morin, La mente bien ordenada. Para organizar los conocimientos y aprender a vivir.

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Si queréis escuchar la conferencia del profesor Gabilondo, pinchad aquí o directamente en el vídeo.

Publicado en Ideas que van y vienen

Pensar o no pensar, esa es la cuestión

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¿Qué es lo preferible? Que nos hagan pensar, que hagan que pensamos menos o que no nos dejen hacerlo.

Es obvio que optar por la primera opción requiere responsabilidad, valentía y ejercicio de la razón y la libertad, pero ¿no es eso lo que nos hace ser más persona y menos «masa»?

Cada vez más, y más, brotan a nuestro alrededor ejercicios de no pensamiento, y debemos recordar que el cerebro es como un músculo y también necesita ejercicio para no atrofiarse. Así que, como recogió Kant, Sapere aude!

Publicado en Curiosidades Filosóficas, Filosofía en España

Jugando con los filósofos… ¿Jugamos?

La entrada de hoy es para presentaros dos iniciativas para divertirnos con la filosofía y, al mismo tiempo, aprender.

La primera que os voy a presentar es la de Miguel Santa Olalla (www.boulesis.com):

Los valores del pensamiento es un juego, actualmente en estado de micro-mecenazgo o crowdfunding y hasta el 20 de diciembre -¡¡¡CORRED QUE SÓLO QUEDAN 15 DÍAS, 15!!!-.
¿Y de qué va esto?
«El objetivo del proyecto es imprimir una baraja de cartas basada en las grandes figuras de la Historia de la Filosofía. La baraja incluirá 40 pensadores que estarán valorados en cinco categorías: ser superior, razón, crítica, placer y voluntad. Ganará en cada caso quien tenga más o menos en cada categoría, según marque la carta de paradigma vigente. Además aparecerán, por ejemplo, comodines, cartas de acción (en las que deberás robar cartas de otros jugadores o podrás perder las tuyas) y cartas de paradigma, que establecen qué valor gana en cada caso, si el más alto o el más bajo.»

Más información aquí:

http://www.verkami.com/projects/10362#

Yo ya tengo encargada la mia… ¿a qué esperas tú?

Platón y Aristóteles

La segunda iniciativa es «A hombros de gigantes» que podéis consultar en la página www.barajafilosofica.es.

Baraja de cartas para jugar combinando conocimientos de historia de la filosofía o para juegos tradicionales.

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Ya sabéis. Si tenéis que regalar para un cumpleaños, para Navidad o para el día de los Reyes Magos… O simplemente porque sí, REGALAD FILOSOFÍA Y DIVERSIÓN. No os lo penséis.

¡¡¡QUÉ SE LAS QUITAN DE LAS MANOS!!!