Nicolás Maquiavelo

“Iustum enim est bellum quibus necessarium,

et pia arma ubi nulla nisi armis spes est”

El Príncipe, Maquiavelo

Alianza, página 139.

Niccolò Machiavelli nace en Florencia el 3 de mayo, un día como hoy, de 1469, el mismo año que Lorenzo de Médici asumía el control y el poder real sobre la República de Florencia. Son años en que la política italiana se encuentra equilibrada entre las cinco potencias firmantes de la paz de Lodi (1454): Milán, Venecia, Florencia, Nápoles y el papado; son también los años en que la cultra florentina alcanza su apogeo con la restauración del platonismo gracias a Ficino y Pico della Mirandola, con los logros de la pintura, escultura y arquitectura, y con la poesía del propio Lorenzo de Médici y de Poliziano; por contra, son también años de stancamiento económico.

En 1494, dos años después de la muerte de Lorenzo “el Magnífico” de Médicilorenzo-de-medici, el rey de Francia baja con sus ejércitos a Nápoles. Ese año señala el comienzo de una nueva fase en la historia italiana y europea: la política italiana deja de ser  autónoma y la península se convierte en el escenario donde las nuevas monarquías europeas -Francia y España- dirimen sus pretensiones a la hegemonía militar y política en Europa.

El 19 de junio de 1498 Maquiavelo es elegido secretario de la Segunda cancillería de la República, añadriría a ese puesto el de secretario del Consejo de los Diez (Dieci de Balía) a cuyo cargo estaba el control de la diplomacia y la dirección de l aguerrra. En 1507 recibiría, a demás, el cargo de secretario de los Nueve de la Milicia, organismo encargado de efectuar el reclutamiento y la organización de la milicia ciudadana para garantizar la defensa de la República al margen de las armas mercenarias y auxiliares.

La excursión por Italia de Carlos VIII de Francia tiene como consecuencia la expulsión de Florencia de los Médici y la restauración de una República de fuerte contenido popular, que se mantendrá hasta 1512, fecha en que Maquiavelo es encarcelado en Florencia y después exiliado a San Casciano -el ocio forzado permitirá a nuestro autor escribir sus grandes obras: Il principe, Discorsi sopra la prima decada di Tito Livio, L’arte della guerra-; y fecha en la que los Medici retornan de nuevo a Florencia y al poder.

En el intermedio de los años de ejercicio activo de la política habían permitido a Maquiavelo conocer los entresijos de la política italiana e internacional y losproblemas de una organizacion militar eficaz. Todo esto, unido a la asidua meditacion sobre la obra de los historiadores antiguos, configura la “lunga esperienza delle cose moderne et una continua lezione delle antique” sobre la que se funda su sabiduría política, atenta siempre “alla veritá effettaule della cosa” y no “alla imaginazione di essa”.

Quindici anni che io sono stato a studio all’arte dello stato, non gli ho né dormiti né giuocati.

-de una carta a Francesco Vettori

Florencia, cuna de Maquiavelo

Su vida podría ser dividida en tres periodos, los cuales representan en sí mismos la historia de Florencia. Su juventud coincidió, como hemos visto, con la grandeza de Florencia como potencia italiana, bajo el mandato de Lorenzo de Médici. La caída de los Médici en Florencia ocurrió en 1494, el mismo año en el que Maquiavelo se integraba en el servicio público. Durante su carrera como oficial, Florencia fue libre bajo el gobierno de una república, la cual duró hasta 1512, cuando los Médici regresaron al poder, y Maquiavelo perdió su puesto. Los Médici gobernaron Florencia desde 1512 hasta 1527, cuando fueron nuevamente retirados del poder. Este fue el período de actividad literaria de Maquiavelo, y también de su creciente influencia; sin embargo, murió a semanas de la expulsión de los Médici, el 21 de junio de 1527, a los cincuenta y ocho años, sin haber recuperado su cargo.

Se tienen pocos registros de la juventud de Maquiavelo, pero la Florencia de aquellos días era tan conocida que podemos imaginar el ambiente. Florencia era una ciudad con dos corrientes opuestas, una representada por el austero Girolamo Savonarola (predicador dominico y confesor de Lorenzo de Girolamo SavonarolaMedici) y la otra por el propio Lorenzo de Medici, amante del esplendor. Aunque el poder de Savonarola sobre las fortunas florentinas era inmenso, no parece haber sido muy importante para Maquiavelo puesto que sólo lo menciona en El Príncipe como un malogrado profeta.

En el segundo periodo de su vida sirvió en el servicio militar Libre de Florencia, la cual pasó de la expulsión de los Médici en 1494 cuando Maquiavelo tenía 25 años, y duró hasta el regreso de los Médici (familia que posee mayor poder económico en Florencia), en 1512. Después de servir cuatro años en una oficina pública como secretario, fue nombrado Canciller y Secretario de la Segunda Cancillería. Tomó un rol importante en los asuntos de la república, habiendo quedado sus decretos, sus registros y sus despachos para guiarnos, así como sus propios escritos. Pese a que tuvo posiciones altas en el panorama público y político, él las evitaba ya que aceptaba cualquier tipo de trabajo a cambio de poco sueldo.

Su primera misión fue en 1499, para Caterina Sforza (esposa de Giovanni de Medici), “Mi dama de Forli” en ElCaterina Sforza - virago cruelisima Príncipe, de cuya conducta y suerte, Maquiavelo extrajo la moraleja: de que es mejor ganar la confianza de la gente que confiar en la fuerza. Será un concepto muy importante para Maquiavelo, y es señalado en muchas formas como de vital importancia para aquellos que quieran ostentar el poder.

En 1500 fue enviado a Francia para convencer a Luis XII la conveniencia de continuar la guerra contra Pisa. Será éste el rey que, en su política con respecto a Italia, comete los cinco errores capitales del poder resumidos en El Príncipe.

La vida pública de Maquiavelo estuvo enmarcada en sucesos surgidos por la ambición del papa Alejandro VI y de su hijo, César Borgia, el duque Valentino; ambos personajes ocupan un gran espacio en El Príncipe. Maquiavelo no vacila en citar las acciones del duque en beneficio de los usurpadores que quieren quedarse con los estados que conquistan; de hecho, Maquiavelo no encuentra mejores preceptos que enseñar que los patrones de conducta de César Borgia. Por ello, para algunos críticos, César es el “héroe” de El Príncipe. Aun así, el duque es señalado en El Príncipe como el tipo de hombre que crece con la fortuna de otros, y cae de la misma manera; quien toma el rumbo que podría esperarse de cualquier hombre prudente, excepto el curso que lo salvará; quien está preparado para todas las eventualidades, excepto para la que finalmente llega; y quien, cuando sus habilidades le son insuficientes para solucionar un problema, exclama que no ha sido su culpa, sino la de una extraordinaria e imprevista fatalidad. César Borgia también era un gran humanista y contrató a Leonardo Da Vinci para que le realizara varias pinturas. En diversas ocasiones, Maquiavelo coincidió con Leonardo, manteniendo con él largas conversaciones.

A la muerte de Alejandro VI, en 1503, Maquiavelo fue enviado a observar la elección del sucesor, y ahí se da cuenta de las maniobras de César Borgia para forzar la elección de Giuliano delle Rovere (Papa Julio II), que era uno de los cardenales que más temían al duque. Maquiavelo, al comentar esta elección, dice: que aquel que piense que los favores harán que los grandes personajes olviden ofensas pasadas se engaña a sí mismo. Y así, Julio II no descansó hasta ver a César en la ruina.

Precisamente fue con Julio II con el que Maquiavelo cumplió su encargo en 1506, al mismo tiempo que el pontífice comenzaba su cruzada en contra de Bolonia; una campaña que resultó ser solo una más de sus exitosas aventuras, gracias en gran parte a su carácter impetuoso. Con respecto al Papa Julio II, Maquiavelo nos presenta las semejanzas que existen entre la Fortuna y las mujeres. Y concluye que el osado, y no el cauteloso, es el que conquistará a ambas.

En 1507 lo destinaron a Alemania como diplomático para parlamentar con el emperador Maximiliano I sobre las medidas expansionistas que quería adoptar dicho emperador. Maximiliano, sorprendido por la inteligencia y elocuencia de Maquiavelo, fue convencido a no invadir territorios italianos y menos aún Florencia, que era la intención que tenía el emperador. Sobre los alemanes concretamente, Maquiavelo dijo: los alemanes son una grandísima fuerza militar, pero tienen y tendrán una política muy débil.

El emperador Maximiliano fue uno de los hombres más interesantes de la época, y su carácter había sido moldeado por múltiples manos; pero Maquiavelo revela el secreto de las constantes fallas del emperador cuando lo describe como un hombre retraído, sin fuerza de carácter, y sin los arrestos necesarios para llevar a cabo sus planes, o insistir en el cumplimiento de sus deseos.

Retrató a Fernando II de Aragón como el hombre que conseguía grandes conquistas bajo el manto protector de la religión, pero que en realidad desconocía los principios de la piedad, la fe, la humanidad y la integridad; sin embargo, para Maquiavelo, poco hubiese alcanzado Fernando de Aragón si alguna vez se hubiese dejado influir por dichos principios.

Los demás años de Maquiavelo en el servicio público transcurrieron alrededor de los eventos surgidos a partir de la Liga de Cambrai, formada en 1508 entre las tres grandes potencias europeas y el papa, con el objeto de destruir a la República Veneciana. Después de la batalla de Agnadello, Venecia perdió en un día todo lo ganado en ochocientos años. A raíz de esta batalla surgió un problema entre el papa y Francia, que dejó a Florencia desprotegida y a merced del papa. Éste impuso el regreso de los Médici el primero de septiembre de 1512, lo que provocó el despido de Maquiavelo del servicio público y el fin de su carrera como oficial.

Maquiavelo había mantenido esperanzas de retener su puesto bajo el mandato de los nuevos amos de Florencia, fue despedido por decreto el 7 de noviembre de 1512. Fue apresado y torturado al pertenecer a una conspiración contra los  Médici, junto con su amigo Giovanni Battaini y 20 personas más. El nuevo pontífice, León X, medió para liberarlo y Maquiavelo se retiró a su pequeña propiedad en San Casciano in Val di Pesa, a unos quince kilómetros de Florencia.  Aunque son los peores años de su vida, Maquiavelo tiene en las noches su espacio para la libertad y el bienestar: leía a Dante, a Petrarca y a Ovidio y fue entonces en aquellas noches solitarias cuando empieza a dedicarse en cuerpo y alma a la literatura, escribiendo las obras que se citaron con anterioridad.

Pese a recibir la amnistía en 1521, fue falsamente acusado poco después de estar involucrado en un intento de golpe de estado contra los Médici. De nuevo fue torturado y apresado, pero por poco tiempo. Una vez liberado, se le encargó que lograra la liberación de unos trabajadores del gremio de la lana que habían sido secuestrados por un grupo de malhechores. Maquiavelo logró la liberación.  Pasó a trabajar en la academia humanista de Bernardo Rucellai, traduciendo la obra griega de Polibio, de la que recogió muchas ideas sobre el gobierno en una república. El nuevo papa Julio de Médici Clemente VII, lo volvió a acercar a la política y le encargó una obra sobre la Historia de Florencia -Istorias Fiorentine-. Maquiavelo aceptó y fue pagado con 120 florines, pero fue acusado de ser partidario de los Médicis (algo absurdo, ya que previamente había sido acusado de preparar un golpe de estado contra ellos) y de nuevo denostado por la opinión pública.

Murió olvidado e ignorado en 1527. Su legado tuvo más éxito en siglos posteriores que en la época en la que vivió, donde la fría y poco religiosa forma de presentar el gobierno del estado causó gran escándalo. Siempre defendió la colectividad frente a la individualidad y nunca olvidó la cruenta y única verdad sobre la política y los gobernantes.

Macchiavelli

Una curiosidad

Aunque Maquiavelo nunca lo dijo, se le atribuye la frase “el fin justifica los medios”, ya que resume muchas de sus ideas.

Bertrand Russell en Bollywood

bertrand russel

En 1967, siendo Russell ya un respetable y reconocido intelectual, contando con 95 años de edad, se le propuso participar en una película india, Aman, cuyo argumento narra la historia de un joven indio que estudia medicina en Londres y cuyo sueño es poder ir a Japón a ayudar a las víctimas de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Russel dijo que sí y esta es la muestra:

No debemos olvidar que Russell no sólo estaba por aquel entonces escribiendo su autobiografía en tres volúmenes sino que, también, ocupaba su tiempo en la lucha por la paz, el desarme nuclear, y en apoyar todos los proyectos que buscaran el bien común y la lucha contra las injusticias, y las causas que le parecian necesarias de apoyar. Parece ser que esta película fue una de esas causas.

En la escena que nos presenta el video podemos ver a Russell con el protagonista de la película, el actor indio Rajendra Kumar, intercambiando algunas palabras con el filósofo y matemático inglés. La pena es que el diálogo en inglés no se oye a causa del doblaje en hindi que se monta encima de la conversación.

Parece que no sólo tenía sangre de pensador sino también de intérprete. Como otra curiosidad parece ser que a Russell sólo le separan tres grados de Kevin Bacon.

El desprecio a la cultura. El desprecio a las humanidades. Y el sistema educativo español.

Iba a escribir sobre el desprecio que este país vierte sobre la filosofía pero ya dispuesta al pataleo me extenderé un poco más, y dejaré para otra entrada próxima mi pataleo filosófico.

No son pocas las manifestaciones que se han hecho desde hace siglos acerca de que en España se piensa poco y mal, y que la educación y la cultura no son nuestros fuertes. Cervantes, Quevedo, Espronceda, Larra, Calderón, Gracián, Cadalso, Clarín, Sawa, Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Unamuno, Ganivet, Baroja, Benavente, Ayala, y otros tantos, antiguos y modernos, no dejan de recordarnos en sus escritos lo becerros que podemos llegar a ser.

“De diez cabezas, nueve

Embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

Se descuerne luchando por la idea”

—–

Antonio Machado

 

Los interminables cambios en el sistema educativo han hecho que  esto se parezca cada vez  más a una película de los Hermanos Marx, un absurdo imposible de enderezar.

Groucho: ¡Vamos, Ravelli, ande un poco más rápido!

Chico: ¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte.

Groucho: En ese caso, corramos y acabemos de una vez.

—–

Groucho y Harpo. Detectives. Los hermanos Marx. Editorial Tusquets.

House-of-Stairs

No sé exactamente cuándo empezó este acabose de la educación que educaba y culturizaba, sólo sé que yo me vi afectada, de hecho casi la mayoría de mis conocimientos fueron obtenidos gracias a mi afición a la lectura y la curiosidad que me anima a no dejar de aprender, de investigar, de saber.

No sé en qué momento la memoria, la imaginación, el esfuerzo y la responsabilidad dejaron de ser  armas del estudiante para convertirse en carga y castigo. Mirad a la mayoría de los estudiantes de hoy en día: ni memoria, ni imaginación, ni esfuerzo, ni responsabilidad.

No sé en qué momento dejaron de ser importantes la historia, la filosofía, la literatura, las lenguas clásicas, es decir, todo lo que humaniza nuestros estudios y nos acerca a lo que somos. Nuestras raíces están ahí, pero parece que la modernidad, con su tecnologización y su aceleración, no admite nada que necesite del reposo, la reflexión, la mirada lúcida y la herramienta elemental: el cerebro.

La ignorancia nunca es revolucionaria. Y el saber sólo llega a través de una construcción y un entrenamiento completo de nuestras “células grises”. Y para ello se requiere esfuerzo y colaboración entre todas las partes implicadas en los que llamamos “sistema educativo”: responsables del aprendizaje  y de la educación (padres, profesores, ministros de educación, los propios estudiantes,… la sociedad al completo).

“Nadie educa a nadie. Nadie es educado por nadie: todos nos educamos juntos”

—–

Paulo Freire

 

Ya dijo Kant que los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero que las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías. No podemos dividir sin saber las tablas de multiplicar, ni manejar el diccionario sin saber el abecedario, no podemos traducir a César sin conocer las declinaciones, etc.

Antes de seguir quiero dejar claro que esto no es un ataque al ministro Wert en concreto, sino a todos y cada uno de los ministros de educación que hemos tenido en este país y que no han hecho NADA por mejorar la situación del sistema educativo. El ministro Gabilondo tampoco mejoró lo que había ni le dio cabida a la cultura en la escuela.

Claro que si echamos un vistazo rápido a lo que tenemos en nuestras revistas, cadenas de televisión, e incluso algunos periódicos, no es de extrañar que hablar de tener cultura pueda producir sarpullidos en algunos personajes.

Saber no mata. Aprender no duele. Tener cultura no está de más. Baroja en El árbol de la ciencia habla de la indiferencia del pueblo español ante ciertas cosas, una indiferencia que es el resultado de una penosa situación material y espiritual que es necesario “regenerar”.

–         Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

–         El vacío es más bien en la cabeza.

—–

Antonio Machado

el vacio en la cabeza

 

Para enderezar la educación en este país necesitamos consensuar las necesidades de los estudiantes sin que medien ideologías, preferencias políticas, ni pactos con entidades religiosas o económicas. Necesitamos que se escuche a los profesores, esos profesionales que se dejan la vida en las aulas y que enseñan, culturizan y educan (ya que ni la familia ni la sociedad lo hace, pues parece ser un valor olvidado). Hay demasiados asesores pedagogos, psicólogos y sociólogos, ninguno de ellos, o casi ninguno, trabajando dentro de las aulas.

Que el sistema educativo necesita una mejora es obvio, y es algo en lo que estamos de acuerdo todos los que nos dedicamos, queremos dedicarnos, o nos hemos dedicado, a la profesión de enseñantes, pero esa mejora no puede pasar por recortar las horas de las asignaturas que culturizan y humanizan, que nos hacen comprender y nos hacen más libres y más capaces de pensar, razonar y ver más allá de nuestras propias narices.

Necesitamos equilibrar los conocimientos técnicos y científicos con los humanistas y culturales. Tenemos que crecer en todas nuestras dimensiones para conocer nuestras capacidades reales y no podemos negarles ese derecho, ese crecer en equilibrio, a las generaciones que están por venir.

—–

Y para cerrar rompo mi lanza por la Filosofía con palabras de Fernando Savater:

“La filosofía es una forma de buscar verdades y denunciar errores o falsedades que tiene ya más de dos mil quinientos años de historia. (…) la filosofía se ocupa de lo que inquieta a todos los seres humanos. Pero ellos (los filósofos) pensaron según la realidad en que vivieron, que no es igual a la tuya: o sea, las preguntas siguen vigentes en su mayor parte (¿qué es la verdad, la muerte, la libertad, el poder, la naturaleza, el tiempo, la belleza, etcétera?), aunque no conocieron, ni siquiera imaginaron la bomba atómica, los teléfonos móviles, Internet ni los videojuegos. ¿Qué significa esto? Pues que pueden ayudarte a pensar pero no pueden pensar en tu lugar: han recorrido parte del camino y gracias a ellos ya no tienes que empezar desde cero, pero tu vida humana en el mundo en que te ha tocado vivirla tienes que pensarla tú… y nadie más. Esto es lo más importante, para empezar y también para acabar: nadie piensa completamente solo porque todos recibimos ayuda de los demás humanos, de quienes vivieron antes y de quienes viven ahora con nosotros pero recuerda que nadie puede pensar en tu lugar ni exigir que te creas a pies juntillas lo que dice y que renuncies a pensar tú mismo”.

—–

Historia de la Filosofía. Sin temor ni temblor. Espasa.

*Reflexiones hechas al calor de la LOMCE, después de haber vivido la LOGSE y ejercido la LOE.

Elefante Blanco

RESUMEN

Narra la historia de amistad de dos curas, Julián y Nicolás, que se asientan en una barriada de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social. Allí conocen a Luciana, con quien lucharán codo con codo contra la corrupción, un mal endémico de la zona. Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes gubernamentales y policiales, arriesgando sus vidas por defender su compromiso y lealtad hacia los vecinos del barrio.

COMENTARIO

¿Puede legitimarse la violencia? ¿Puede un hombre de fe caer en el uso de esa violencia en un momento determinado por salvar una vida condenando otra? Con vagas semejanzas a La Misión, Elefante Blanco vuelve a plantearnos reflexiones sobre la fe, la lucha por la justicia, la diferencia entre la iglesia de base y la jerarquía, la función de los gobiernos en la erradicación de la pobreza y la miseria, el uso de la violencia como respuesta a las situaciones que se suceden, etc.

Los personajes centrales en esta historia son Nicolás, Julián, y Luciana. Y tras ellos el gran elefante blanco, Villa Lugano, en la ciudad de Buenos Aires, un lugar que pretendía ser la sede del hospital más grande de Latinoamérica y sólo llegó a ser un barrio marginal que aloja a miles de personas que intentan, a duras penas, sobrevivir.

Nicolás es un joven sacerdote que, estando en las misiones, vive la matanza de las gentes del poblado en el que trabajaba, y desde ese momento vive con la culpa de estar vivo y no haber podido hacer nada por ellos.

Julián también es sacerdote, y buen amigo de Nicolás, y lleva la parroquia de la zona bonaerense que da nombre a la película. Julián es un hombre entregado a su labor, entregado a los más pobres y a los que más sufren, un luchador que camina en la utopía.

Tras la matanza en el poblado donde misiona Nicolás, Julián va a buscarlo y lo lleva con él a Buenos Aires; Nicolás se convertirá en un nuevo habitante de ese elefante blanco y se unirá a su amigo, a Luciana (educadora social), y a todos los vecinos de la zona para trabajar por la mejora de las condiciones de vida de los pobladores de la villa.

En ese trabajar juntos lo peor no es el enfrentarse a la miseria. Lo peor es la violencia gratuita, la lucha entre las bandas de narcos, la juventud perdida entre las mafias y las drogas, la desesperanza y el ser conscientes de que las altas esferas no “están” para ayudas. Y las dudas: ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Tiene sentido mi vida? ¿Lograremos algo? ¿Es posible la consecución de un proyecto que parece utópico? ¿Hasta dónde puede llegar a un hombre por salvar a otro? ¿Puede la fe romper barreras?

Los personajes, cada uno a su manera, ayudan a reflexionar. Nos presentan un cuadro más común de lo que podamos imaginar, y nos muestran los “demonios” con los que nos enfrentamos a diario, tanto a nivel social como personal, pues todos tenemos contra qué luchar.

Pero el fondo es, como en otras películas de este género, ¿otro mundo es posible? ¿Y mejorar este?

¿Qué hacemos cada uno de nosotros por mejorar, por cambiar, el mundo?

FICHA TECNICA

http://www.filmaffinity.com/es/film981724.html

 

IDEA ORIGINAL

http://es.wikipedia.org/wiki/Elefante_Blanco_(Villa_Lugano)

El club de los poetas muertos

“Tradition, Honor, Discipline, Excellence”

 

El señor Keating es un profesor diferente que llega a la severa y estrictísima Academia Welton para impartir literatura… aunque su metodología no será exactamente la que se espera de él.

 

Para el ideario de la Academia Welton el saber es una luz que se transmite, para John Keating es una luz que todos llevamos dentro y que hay que extraer, no sólo de los libros sino de la propia vida.

 

Coged las rosas mientras podáis;

veloz el tiempo vuela.

La misma flor que hoy admiráis,

mañana estará muerta……

Que tú estás aquí,

que existe la vida y la identidad,

que prosigue el poderoso drama

y que tú puedes contribuir con un verso. (W. Whitman)

 

Con un claro sesgo orteguiano, el Carpe Diem de Keating nos lleva a pensar en el vivir de Ortega y Gasset, porque el yo es yo mientras vive, mientras piensa, mientras se relaciona. Yo soy yo y mi circunstancia. Somos lo que somos por lo que hacemos, pensamos y vivimos; y también por lo que no nos atrevemos a hacer, pensar o vivir.

 

“…vivir a conciencia,

de extraer todo el meollo a la vida…

para no descubrir, en el momento de la muerte,

que no había vivido”. (Henry David Thoreau)

 

“Oh capitán, mi capitán” es el verso de Whitman que empezará a hacer brillar una nueva luz en un grupo de los alumnos de Welton. Un grupo de alumnos que se desmarcará de la norma, intentando ante todo, y contra todos, vivir sus vidas bajo sus elecciones propias, sean correctas o no, serán sus decisiones y no las de los demás.

Unos tendrás más éxito, otros menos, otros ni tan siquiera lo intentarán, pero el señor Keating no juzgará a ninguno por ello. Él, como profesor, ofrece los instrumentos para forjar personas libres; que los instrumentos sean recogidos y usados es cosa de aquellos que los reciben.

 

Como toda historia realista, no todo es bonito. No es fácil vivir contra la norma impuesta, no es fácil desobedecer y que salga bien, no es fácil enfrentarte a lo que el mundo, el sistema, la familia ha programado para ti y que todos lo acepten.

El club de los poetas muertos es un canto a la libertad, a la vida, a todas aquellas cosas que están en nuestra mano y no hacemos por miedo, por vergüenza o por… siempre tendremos mil motivos diferentes para no hacer algo.

 

¿Pero qué es la vida sino somos capaces de vivirla? ¿Qué es la vida si no somos capaces de sufrir por ella? ¿Qué es la vida si no somos conscientes de que estamos aquí y somos nosotros mismos y aquello que nos rodea lo que la conforma?

 

“Venid, amigos.

No es tarde para buscar un mundo nuevo,

pues sueño con navegar más allá del crepúsculo.

Y aunque ya no tengamos la fuerza

que antaño movió cielos y tierra, somos lo que somos,

un mismo temple de corazones heroicos,

debilitados por el tiempo,

pero voluntariosos para luchar, buscar y encontrar,

y no rendirse.”

 

El club de los poetas muertos es una película que todos deberíamos ver y saborear, al menos, una vez en la vida. Sufrir con Todd Anderson (Ethan Hawke) y superar con él sus miedos –que han sido también nuestros miedos-, llorar con Neil Perry (Robert Sean Leonard), ilusionarnos con el primer amor de Knox Overstreet (Josh Charles), reírnos con Charlie Dalton “Nuwanda” y, sobre todo, disfrutar, emocionarnos, comprender, vivir con John Keating (Robin Williams –que encarna a ese profesor que todos hemos deseado tener, o que hemos tenido, y que incluso, algunos/as, queremos ser-).

 

Con ellos aprenderemos que se pueden mirar las cosas de forma diferente; que aunque muchos miren lo mismo, no siempre verán lo mismo; que hay que atreverse a cambiar y buscar nuevos campos, nuevos horizontes, nuevas fronteras… Saltar los límites.

 

“-  No quiero artistas George, quiero librepensadores.

– ¿librepensadores?

– Que gracia, no te tenía por un cínico

– Nada de cínico, realista. Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños y te mostraré un hombre feliz.

– Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así y siempre así será.”

 

 

Otras grandes frases de la película:

–           “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.

 

–          “No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos”.

 

–          “Todos necesitamos ser aceptados, pero deben entender que sus convicciones son suyas. Aunque a los otros les parezcan raras o impopulares, aunque el rebaño diga “eso esta maaaal” (como si estuvieran balando)… deben encontrar su propio paso, su propia manera de caminar, en cualquier dirección, como quieran, sea ridícula, orgullosa, como sea”.

 

–          “Robert Frost dijo: dos caminos se abrieron ante mí, pero tomé el menos transitado y eso marcó la diferencia”.

 

 

TÍTULO ORIGINAL Dead Poets Society

AÑO 1989

DURACIÓN 124 min.

DIRECTOR Peter Weir

GUIÓN Tom Schulman

MÚSICA Maurice Jarre

FOTOGRAFÍA John Seale

REPARTO Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterson, Allelon Ruggiero, Kurtwood Smith, Lara Flynn Boyle

 

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