Congreso de Filosofía “Posibilidad y Necesidad de la Fenomenología (entre Husserl y Heidegger)” (13-15 diciembre 2017, Universidad de Sevilla)

 Congreso Internacional de Filosofía “Posibilidad y Necesidad de la Fenomenología (entre Husserl y Heidegger)”, el cual se celebrará entre los días 13 y 15 de diciembre del 2017. 

Por el momento se cuenta con la participación de los siguientes ponentes invitados:

– Prof. Dr. Jesús Adrián Escudero (Universidad Autónoma de Barcelona)
– Prof. Dr. José Manuel Chillón Lorenzo (Universidad de Valladolid)
– Dr. Alfred Denker (Heidegger-Museum-Archiv Meßkirch)
– Prof. Dr. Joan González Guardiola (Universidad de las Islas Baleares)
– Prof. Dr. César Moreno Márquez (Universidad de Sevilla)
– Prof. Dra. María del Carmen López Sáenz (Universidad Nacional de Educación a Distancia)
– Prof. Dr. Agustín Palomar Torralbo (Universidad de Murcia)
– Prof. Dra. Luisa Paz Rodríguez Suárez (Universidad de Zaragoza)
– Prof. Dr. Javier San Martín Salas (Universidad Nacional de Educación a Distancia)

– Prof. Dr. Alejando Vigo (Universidad de Navarra)

¿Puede la fenomenología, como movimiento filosófico actual, seguir siendo pensada como posibilidad y en su necesidad, ante las contingencias, turbulencias y debacles producidas durante los siglos XX y XXI? O, más bien, a pesar del desánimo que manifiesta la situación de la filosofía hoy día, ¿no es este tiempo el más propicio para pensar el movimiento fenomenológico en su unidad e integridad más propias e irresolubles? Con el fin de destacar la libertad interna y la versatilidad de la propia fenomenología para dar respuesta a los desafíos actuales, se convoca un Congreso Internacional de Filosofía, el cual quiere destacar la impronta del movimiento fenomenológico como posibilidad efectiva de un diálogo fructífero que pudiese rescatar un pensamiento conciliador, concernido en la tarea de animar a la Fenomenología-Futura como una posibilidad unitaria, de base, articulada en torno a la lucidez del par 1 Conciencia – Existencia, Existencia – Conciencia en toda su complejidad y en su íntimo dinamismo. Con el afán de abordar estas cuestiones, de suyo vastas y complejas, se hace un llamamiento a la participación de ponencias que se vean preocupadas por estas cuestiones. Las aporta ciones, que pueden ser interdis ciplinares, tendrán que poner en relación y/o confrontación los pensamientos de Husserl y Heidegger, a sabiendas de la gran extensión e historia que el movimiento fenomenológico tiene a sus espaldas. Las ponencias pueden tocar problemas esenciales e intrínsecos de la propia fenomenología hasta abordar problemas ac tuales desde el prisma fenomenológico, siempre y cuando los pensamientos de Husserl y Heidegger tomen protagonismo. Se trata, por último, de pensar la posibilidad y/o necesidad de la misma fenomenología desde el legado filosófico dejado por Husserl y Heidegger.

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Poética, de Aristóteles

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Aristóteles fue, y es, un pensador genial de su tiempo, independientemente de que compartamos el total de sus ideas y opiniones. Su agudeza, su rigor metodológico y la pluralidad de sus investigaciones siguen asombrando.

En la Metafísica nos afirma que todo hombre aspira al saber por naturaleza y que los filósofos deben teorizar sobre todas las cosas (Metaph., 980a 21 y 1004a 34, respectivamente). Y en esta obra, su Poética, nos dirá que entender las cosas es un placer no sólo para los filósofos sino para todos los seres humanos, y por ello disfrutamos con el arte y la literatura (1448b 13).

La Poética es una obra pensada para la enseñanza oral en la escuela del Estagirita, y aunque el propio Aristóteles menciona siempre en plural sus obras de poética, lo cierto es que sólo nos ha llegado esta, y a retazos.

Esta obra discontinua es rica en incoherencias y desconexiones debido a la falta de fragmentos que harían de ella una obra más compacta y completa. Parece más un cuaderno de apuntes personales, quizá lo fuera, que una obra filosófica en sí. Además, en la Retórica hace referencia el propio autor a ideas que deberían estar en la Poética y que no aparecen, lo que lleva a los especialistas a afirmar ésta pérdida de partes importantes del libro que tenemos entre manos.

La poesía tiene en el mundo de la Grecia Clásica una función primordial en la educación, su función es educar; algo que se perdería con el paso de la oralidad a la escritura y la llegada de la prosa como forma de expresión. Las Musas irían perdiendo su estatus para dar paso a la reflexión, al pensamiento, a otras formas de sabiduría.

A pesar de ello, Aristóteles escribe estas notas porque la poesía es imitación de las acciones humanas, una imitación que los oyentes hacen experiencia propia, una imitación ejemplificadora -porque si no es así la imitación no tiene sentido-. También lo reconocía Platón, la poesía y la música inspiran a los seres humanos, son poseedoras de cualidades morales y portadores de emociones. En estos fragmentos podemos observar, además, como a pesar de sus respuestas al maestro y sus diferencias, Aristóteles es digno discípulo de Platón.

La Poética, lo que nos ha llegado de ella, consta de 26 capítulos incompletos en los que refleja una primera teoría literaria: reconocimiento de los géneros literarios, formas y medidas de los versos, ritmos, medios y modos de imitación,… Y a través de la literatura y su análisis filosófico, Aristóteles nos lleva a la vida misma, pues la imitación es imitación de aquello que puede ser real:  “la función del poeta no es contar lo sucedido, sino lo que podría suceder (…) Por lo cual la poesía es más filosófica y seria que la historia” (Poet. 1451a-b). Pero no descarta que el poeta pueda también componer sobre hechos que hayan sucedido. Las reglas son la verosimilitud y la necesidad. Una acción siempre se sigue de otra y debe ser creíble, verosímil, que llegue al alma de aquel que la disfruta.

Diferencia la poesía del verso. No todo lo que se escribe en verso es poesía. La obra teatral -tragedia, comedia y drama- se escriben en verso y no por ello son poesía.

Comenta también Aristóteles las partes exactas de las que debe componerse una tragedia, los tipos de ésta que existen; sin dejar de lado la comedia y otros tipos de composición. Y recordándonos en todo momentos que la obra perfecta debe funcionar por sí misma, sin necesidad de elementos exteriores, sin necesidad de la representación física; que cualquiera al leerlo pueda llevar a su mente todo lo que el autor refleja en la obra.

Con este trabajo el Estagirita afirma que si en el campo literario, sea cual sea su manifestación, hubiera conflicto entre la razón y la realidad, es la razón la que debe prevalecer: “Hay que preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble; y los argumentos no hay que ensamblarlos a base de elementos irracionales, sino que en la mayor medida posible nada irracional deben tener o, en caso contrario, que sea fuera de la fabulación…” (Poet., 1460a).

Es, en fin, la Poética una obra que nos ayuda a conocer los comienzos de la literatura occidental. Muchos, antes que Aristóteles pusiera estas ideas por escrito, habían hecho literatura pero nadie había intentado explicar el arte literario en sí. A partir de él, sobre todo en la Edad Media y siglos posteriores, la teoría literaria se hizo esencial para entender las expresiones artísticas que tienen que ver con la oralidad y la escritura, con la transmisión de hecho y sentimientos, con la imitación de lo real y la aportación verosímil de lo irreal pero no imposible.

Quizá no sea lectura para todos los públicos, pero si te interesa saber sobre el origen de lo que leemos, ya sea poesía, novela, etc., y de aquello que disfrutamos en los teatros hoy día, la Poética es un buen comienzo; es, de hecho, el comienzo.

Poética

Ética en la escuela – por Adela Cortina (El País, 02-12-12)

Dicen algunos expertos en estos temas que las gentes formulamos juicios morales por intuición, que no tenemos razones y argumentos para defenderlos, sino que tomamos posiciones en un sentido u otro movidos por nuestras emociones. Tratan de comprobarlo, por ejemplo, con lo que llaman “males sin daño”, como es el caso de una persona que promete a su madre moribunda llevarle flores al cementerio si muere y, una vez muerta, no cumple su promesa. ¿Ha obrado moralmente mal? La madre no sufre ningún daño y, sin embargo, la mayoría de la gente está convencida de que está mal obrar así, pero no saben por qué. Y esta es la conclusión que sacan los expertos en cuestión: las gentes asumimos unas posiciones morales u otras sin saber por qué lo hacemos, nos faltan razones para apoyarlas. Cuando lo bien cierto es que en nuestras tradiciones éticas podemos espigar razones más que suficientes para optar por unas u otras, aunque se trate de cuestiones nuevas. Conocer esas tradiciones y aprender a discernir entre ellas es, pues, de primera necesidad para asumir actitudes morales responsablemente, para poder dialogar con otros sobre problemas éticos y para innovar.

Esto no se consigue en un día, por arte de birlibirloque, sino que requiere estudio, reflexión, diálogo abierto. Ese era el propósito de una asignatura, presente en el currículum de 4º de la Enseñanza Secundaria Obligatoria desde hace casi un par de décadas. Se llamó primero Ética. La vida moral y la reflexión ética, ahora lleva el nombre de Educación ético-cívica, y en su honor hay que decir que ha permanecido en su lugar a través de los cambios políticos. Sólo antes de que naciera se planteó el problema de si la ética era una alternativa a la religión, o si más bien era común a todos los alumnos, mientras que la religión quedaba como optativa. Afortunadamente, esta segunda fue la solución, y desde entonces ningún grupo social y ningún partido político han puesto en cuestión su presencia en la escuela.

Es lamentable, pues, que desaparezca en el Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, cuando la calidad debería consistir sobre todo en formar personas y ciudadanos capaces de asumir personalmente sus vidas desde los valores morales que tengan razones para preferir, no solo en que los alumnos adquieran competencias y conocimientos para posicionarse en el mundo económico. Si se trata de “lograr resultados”, como dice a menudo el anteproyecto, ayudar a formar una ciudadanía responsable es un resultado óptimo y además es el único modo de contar con buenos profesionales.

Un buen profesional no es el simple técnico, el que domina técnicas sin cuento, sino el que, dominándolas, sabe ponerlas al servicio de las metas y los valores de su profesión, un asunto que hay que tratar desde la reflexión y el compromiso éticos. Justamente la crisis ha sacado a la luz, entre otras cosas, la falta de profesionalidad en una ingente cantidad de decisiones, el exceso de profesionales que utilizaron técnicas como las financieras en contra de las metas de la profesión, en contra de los clientes que habían confiado en ellos.

En un sentido semejante se pronuncia el economista Jeffrey Sachs al afirmar al comienzo de su último libro, El precio de la civilización, que “bajo la crisis económica americana subyace una crisis moral: la élite económica cada vez tiene menos espíritu cívico”. Y lleva razón, nos está fallando la ética, esa dimensión humana que no solo es indispensable por su valor interno, sino también porque ayuda a que funcionen mejor la economía, la política y el conjunto de la vida social. Hace falta, pues, en la educación una asignatura que se ocupe específicamente de reflexionar sobre los problemas morales, conocer las propuestas que nuestras tradiciones éticas han aventurado, y argumentar y razonar sobre ellas para acostumbrarse a adoptar puntos de vista responsablemente.

Claro que una modesta asignatura no basta, que no es la píldora de Benito que resuelve todos los problemas, pero una sociedad demuestra que una materia le parece indispensable para formar buenos ciudadanos y buenos profesionales cuando le asigna un puesto claro en el currículum educativo, no cuando la diluye en una supuesta “transversalidad”, que es sinónimo de desaparición. Y más si ese puesto es el que ahora tiene, 4º de la ESO, un momento crucial en el proceso educativo.

Una sociedad no puede renunciar a transmitir en la escuela su legado ético con toda claridad para que cada quien elija razonablemente su perspectiva, porque es desde ella desde la que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los desahucios en determinadas ocasiones, sobre la obligación perentoria de cumplir los objetivos de desarrollo del milenio, sobre la injusticia de que las consecuencias de las crisis las paguen los que no tuvieron parte en que se produjeran, sobre la urgencia de generar acuerdos en nuestro país para evitar una catástrofe, sobre la indecencia de dejar en la cuneta a los dependientes y vulnerables. Es desde esa dimensión de todo ser humano llamada vida moral desde la que se decide todo lo demás, una dimensión que es personal e intransferible, pero tiene que ser también razonable.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

Por qué la Filosofía. Por qué la Historia de la Filosofía. A vueltas con nuestro sistema educativo.

Escultura itinerante a la Historia de la Filosfía en Berlín

“Y usted está comenzando a filosofar. Es decir, comenzará usted a bracear con toda suerte de razones y problemas. Permítame que en los umbrales de esa vida que promete ser tan fértil, traiga a su memoria aquel pasaje de Platón  en que prescribe formalmente la gumnasia[1] del entendimiento:  “Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada, y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras eres aún joven; de lo contrario, la verdad se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). No es tarea fácil ni grata”.

 

El 3 de diciembre de 1940 se fechan estas palabras que Xavier Zubiri le dedica a Julián Marías con ocasión de la publicación de su Historia de la Filosofía.

Con palabras de Parménides Zubiri le recuerda a Marías que la dedicación a la filosofía debe ser realizada desde el ímpetu de la juventud, cuando más abiertos y preparados estamos para recibir las ideas y conducirnos en ellas para desarrollar las propias.

Y esto es lo que el sistema educativo está impidiendo, y va a seguir impidiendo, a los estudiantes españoles, privándoles de una enseñanza ética seria y una historia de la filosofía necesaria para entender, en muchos casos, por qué Europa es como es y por qué el ser humano, y las sociedades en general, han llegado al punto en el que se encuentran.

Privar del conocimiento, de cualquier tipo de conocimiento a alguien, debería constituir un delito en cualquier sociedad que se diga abierta, plural, moderna y democrática. Tenemos el deber de brindar esa posibilidad de conocimiento, y el abanico más amplio de éste está en una buena y profunda historia de la filosofía.

Decía Ortega allá por 1914, 98 años hace ya, que él era un profesor de Filosofía in partibus infidelium ya que la materia no estaba a la altura de su tiempo y España estaba alejada de una ocupación filosófica real -¿a qué me suena a mí esto?-. De hecho casi todos sus primeros escritos son una queja acerca de esta misma idea.  No fue el único. Antes que Ortega Unamuno intentaba volver la filosofía hacia España, crear un ámbito en el que el problematismo filosófico fuese posible, inquietar a los españoles y llevarlos hacia las cuestiones últimas -ya fuese filosóficamente o no-.

No somos un país de pensadores. Reconozcámoslo. Casi todo lo que hemos ganado lo hemos acabado perdiendo, sólo hay que saber un poco de historia de España para darnos cuenta de ello. No somos una nación de ideas y reflexión. No somos ciudadanos que amemos el saber. No sabemos de ese amor y tampoco nos dejan descubrirlo -ni nos dejarán-.

Llevamos años asistiendo a las discusiones sobre la conveniencia de alguna asignatura alternativa a la religión que nos lleve a una enseñanza lógica, racional y positiva de la ética y los valores, que nos enseñe a ser buenos ciudadanos y nos lleve a comprender la construcción de nuestras sociedades, sus alternativas y el por qué de la existencia de la pluralidad de las mismas. ¿Realmente ningún sabio hacedor de sistemas educativos ha caído en la cuenta de que ya hay una asignatura perfecta para ello? Una asignatura transversal como pocas, útil como pocas, y válida para exponer las ideas -alejadas de ideologías sutiles- sobre ciudadanía, ética, política, valores, sociedad, familia, personas, géneros, cultura, pensamiento religioso, pensamiento laico, y absolutamente cualquier cosa que se nos pase por la cabeza.

¿Han adivinado ya o necesitan una pista?

La Filosofía.

Una materia, una ciencia, una asignatura -da igual como la llamen- que nos ha guiado desde aquellos primeros griegos hasta hoy. El propio Erwin Schröndinger, premio nobel de Física en 1933, en su obra La naturaleza y los griegos nos recuerda la necesidad de romper con el temor a la filosofía y recoger el testigo de esos primeros pensadores de los que heredamos la mayoría de las concepciones que utilizamos en cualquier campo. En esta obra, y citando a Gomperz, nos recuerda:

“Es de mayor importancia recordar un tipo de aplicación o utilización indirecta que debe considerarse de enorme valor. Prácticamente toda nuestra educación intelectual tiene su origen en los griegos. Un conocimiento escrupuloso de estos orígenes es pues requisito indispensable (…). Ignorar el pasado es aquí no sólo indeseable sino simplemente imposible. (…). Su influencia no sólo se ha dejado sentir sobre quienes aprendieron de ellos en la Antigüedad y en lo tiempos modernos; todo nuestro pensamiento, las categorías lógicas en las que este se mueve, los esquemas lingüísticos que utiliza (y que por consiguiente lo dominan), es en cierto grado una elaboración y, en lo fundamental, el producto de los grandes pensadores  de la Antigüedad.”[2]

En este caso concreto estamos viendo la vinculación de la ciencia a nuestros primeros filósofos. Pero ¿y tras esta antigüedad que hay? ¿Con qué aportaciones nos encontramos?

Quizá les suenen estos nombres, -¿o no?-, René Descartes, Immanuel Kant, Karl Marx, David Hume, John Locke, Thomas Hobbes, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Avicena, Guillermo de Ockham, Rogerio Bacon, Francis Bacon, Erasmo de Rotterdam, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Pascal, Spinoza, Leibniz, George Berkeley, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Vico, Fichte, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Comte, Stuart Mill, Kierkegaard, Brentano, Heidegger, Dilthey, Bergson, James, Husserl, Scheler, Sartre, Wittgenstein, Simone de Beauvoir, Simone Weill, Hannah Arendt, Gianni Vattimo, Albert Camus, Umberto Eco, John Rawls, Isaiah Berlin, Hildergarda de Bigen, Olympe de Gouges, Emma Goldman, Rosa Luxemburgo, Ayn Rand, Martha Nussbaum, Iris Murdoch, Jostein Gaarder, Bertrand Russell, Ferdinand de Saussure, Theodor Adorno, Bochenski, Jürgen Habermas, Jean Piaget, Karl Popper, Michel Onfray, Rudolf Carnap, Noam Chomsky, John Dewey, Leo Strauss, Emmanuel Levinás, Edgar Morin …

Sin olvidarnos de los nacidos en nuestra península: Avicebrón, Averroes, Maimónides, Séneca, Ortega y Gasset, Julián Marías, Miguel de Unamuno, Xavier Zubiri, Isidoro de Sevilla, Gustavo Salmerón, Luis Vives, Francisco Suarez, Eduardo Nicol, Salvador Paniker, Raimon Panikkar, Juan David García Bacca, Mara Zambrano, Leonardo Polo, Francisco Ayala, Jesús Arellano, Gumersindo de Azcarate, Francisco Giner de los Ríos, Angel González, Gustavo Bueno, José Antonio Marina, Fernando Savater, Victoria Camps, Adela Cortina, Ignacio Ellacurria, José Ferrater Mora, Alejandro Llano, José Luis López Aranguren, Agapito Maestre, Javier Sádaba, Jorge Santayana, Eugenio Trias, Victor Gómez Pin,… entre cientos de nombres más.

Tenemos una amplísima e importantísima cultura filosófica en el mundo que dejamos pasar por desgana o ignorancia. Sin embargo ahí está, esperando a que sepamos verla.

¿Dónde está?, se preguntarán algunos. La Filosofía está en todas partes. Ahora lo veremos.

En el humor:
–         http://www.elmundotoday.com/2012/03/una-senora-de-puertollano-cuestiona-la-realidad-cognoscible/
–          http://www.elmundotoday.com/2009/12/roba-en-la-facultad-de-filosofia-haciendose-pasar-por-aristoteles/
–          http://www.elmundotoday.com/2012/11/publican-una-version-de-la-critica-de-la-razon-pura-con-iconos-de-whatsapp/
–          Monty Python. Encuentro filosófico. http://www.youtube.com/watch?v=i8ov2oNbkvo
–          La hora de José Mota. Grandes conversaciones filosóficas de la historia http://www.youtube.com/watch?v=kus-TJuYeAI

En la música
–          La relación entre Wagner y Nietzsche.
–          Filosofía de la música. http://www.youtube.com/watch?v=j8lBssdI6bI
–          http://musicayfilosofia.blogspot.com.es/
–          http://www.hagaselamusica.com/ficha-periodos-musica/musica-antigua/musica-y-filosofia/

En el cine:
–          Matrix, de los hermanos Wachowski. Desde Platón a Lutero y llegando a la modernidad, en esta trilogía hay filosofía para dar y regalar.
–          El show de Truman, de Peter Weir. Mito de la caverna con toques cartesianos.
–          Origen, de Christopher Nolan. Cartesianismo en estado puro.
–          Más allá del bien y del mal, de Liliana Cavani. Una visión muy particular sobre la figura de Nietzsche.
–          V de Vendetta, de James McTeigue. La ética desde el comic.
–          La clase, de Laurent Cantet.
–          La ola, de Dennis Gansel. ¿Pueden las ideas hacer cambiar a las personas?
–          El día que Nietzsche lloró, de Pinchas Perry. Otra visión particular sobre Nietzsche.
–          Melancholia, de Lars Von Trier. El mito de la caverna vuelto del revés.
–          El club de la lucha, de David Fincher. Crítica al capitalismo y la falta de libertad de la sociedad consumista.
–          Memento, de Christopher Nolan. Identidad y memoria: Locke, Hume…
–          La naranja mecánica, de Stanley Kubrick. Conductismo, condicionamiento, moral,…
–          Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia. Wittgenstein, Popper, y pitagorismo.
Incluso en Titanic, de James Cameron, cuando el barco choca contra el iceberg el ingeniero le dice a Rose “es una certeza matemática que este barco se hundirá”, consciente o no por parte de los guionistas eso es muy de Descartes
Y también en el de superhéroes:
–          Spiderman de Sam Raimi (“La inteligencia no es un privilegio, es un don, y debe usarse por el bien de la humanidad” le dice el Dr Otto Ottavius en la segunda película. ¿Y qué me decís de la frase de su tío Ben en la primera película?: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”).
–          Batman de Christopher Nolan. O de cómo el caballero oscuro pasa del nietzscheanismo a un kantismo débil.
También lo podéis leer en el libro Los superhéroes y la filosofía.

En las series de televisión:
–          Expediente X (Referencias a mundos inteligibles, crítica política, búsqueda de la verdad,…)
–          Smallville (¿Habéis visto un Clark Kent más kantiano que el de Smallville?)
–          Fringe (No es física y ciencia ficción todo lo que reluce).
–          Mentes Criminales (Citas constantes de Nietzsche, Kant, Fichte, Jaspers, Huxley, Platón,…)
–          Arrow (Referencias a Nietzsche, Hobbes, Locke, Rousseau…)
–          Perdidos (existencias de diferentes mundos, sueño, realidad,…)
–          Los Simpson (ver la obra Los Simpson y la filosofía)
–          Big Bang Theory (paradojas, argumentaciones, teorías y enfrentamientos dialécticos en torno a la física, al universo, a las creencias, etc.)

En las matemáticas:
–          ¿Cómo sabemos que nuestras teorías matemáticas son verdaderas? ¿Sobre qué son las matemáticas? En otras palabras, si un enunciado matemático es verdadero, ¿qué lo hace verdadero? ¿En virtud de qué es verdadero?  ¿Las verdades matemáticas son verdaderas por necesidad? Y, si lo son, ¿cuál es la fuente de esta necesidad? ¿Cómo es posible aplicar las verdades matemáticas a la realidad externa?
–          Pitágoras, Euclides y Platón
–          Descartes y sus certezas matemáticas
–          Leibniz, Fregue y Russell.

En la religión:
–          Son largas y antiquísimas las discusiones entre la fe y la razón. Desde que los primeros griegos pensaron que todo podía explicarse racionalmente sin necesidad de dioses hasta la llegada de Pablo de Tarso a Atenas para hablar del Dios sin rostro que habría de cambiar la historia. Sin olvidar los sucesivos cismas y las actuales discusiones: creacionismo, evolucionismo, new age, cristianismo, judaísmo, islamismo, religiones naturales, etc

En el arte:
–     La muerte de Sócrates de J L David    
La muerte de Sócrates de Jacques Louis David
–        La escuela de Atenas de Rafael Sanzio
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–          Heráclito y Demócrito de Rubens
Heraclito y Democrito de Rubenso
–          El pensador de Rodin
El pensador de Rodin

En la física:
–          Presocráticos, Aristóteles, cosmología, revolución científica, Descartes, Leibniz, Newton, Heisenberg, Einstein, Schrödinger, etc.
Hasta Stephen Hawking en su Breve historia del tiempo, e intentando criticarla, tiene que echar mano de la Filosofía para trazar el camino que ha seguido para dar con lo que expone.

En la literatura:
–          Fiodor Dostoievski
–          Leon Tolstoi
–          Nikos Kazantzakis
–          Antonio Machado
–          Pio Baroja
–          Ramón del Valle-Inclán
–          Franz Kafka
–          Hermann Hesse
–          James Joyce
–          Haruki Murakami
–          Virginia Woolf
–          Lewis Carroll

En la cultura clásica:
–          En Grecia: Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Demócrito, Pitágoras, Empédocles, Heráclito, Parménides, Leucipo, Sócrates, Platón, Sofistas, Aristóteles, Epicuro, Diógenes,…
–          En Roma: Séneca, Marco Aurelio, Publilio Siro, Tito Lucrecio Caro, Maco Tulio Cicerón, Cornelio Celso,…

En la economía:
–          Karl Marx, Adam Smith, David Ricardo, Keynes, Thomas Malthus, etc.

En la política y la ciudadanía:
–          Hobbes, Locke, Rousseau, etc.

Y seguid pensando materias que podemos seguir haciendo relaciones con el campo filosófico. ¿Qué más quieren?

La Filosofía es una constante en nuestra existencia, aunque no sepamos o no queramos verla; por lo tanto, consciente o inconscientemente, hacemos día a día historia de la filosofía.

Ortega, como Sócrates,  sabía que dentro de cada uno de nosotros hay un filósofo en potencia “por eso conviene no defraudar la sublime necesidad de que nosotros tiene (la idea) e hincándonos bien en el lugar que nos hallamos, con una profunda fidelidad a nuestro organismo, a lo que vitalmente somos, abrir bien los ojos sobre el contorno y aceptar la faena que nos propone el destino: el tema de nuestro tiempo[3] porque un “filósofo es un hombre que constantemente vive, ve, oye, sospecha, espera, sueña cosas extraordinarias; alguien al que sus propios pensamientos le golpean como desde fuera, como desde arriba y desde abajo, constituyendo su especie particular de acontecimientos y rayos; acaso él mismo sea una tormenta que camina grávida… de nuevos rayos; un hombre fatal, rodeado siempre de truenos y gruñidos y aullidos y acontecimientos inquietantes. Un filósofo: ay, un ser que con frecuencia huye de sí mismo, que con frecuencia tiene miedo de sí, pero que es demasiado curioso para no volver a sí una y otra vez…” dice Nietzsche[4].

 

Por todo ello es necesaria la Filosofía en general y la Historia de la Filosofía en particular.

Dos caminos. Saber o no saber.

 


[1] Gimnasia – original del griego γυμνασία, ας, η

[2] Schrödinger, Erwin; La naturaleza y los griegos. Tusquets. Páginas 35 y 36.

[3] Ortega. El tema de nuestro tiempo. Capítulo X: la doctrina del punto de vista.

[4] Más allá del bien y del mal

Agustín García Calvo 1926-2012. In memoriam.

Nacido en Zamora, estudia Filología Clásica en Salamanca, se doctora en Madrid y en 1953 llega a la Universidad de Sevilla como catedrático de Filología Latina. En 1964 pasa a la Complutense en la que solo ejercerá hasta 1965, ya que es apartado de la docencia por el régimen franquista junto a otros intelectuales como Tierno Galván, López-Aranguren y Montero Díaz.

Ha sido un autor vital (por necesario) y rebelde. Deja un increible legado, tanto filosófico como filológico, político, poético, teatral, revolucionario… el legado de una vida vital (vivida en todos sus aspectos).

Yo trato de privarme de ideas. Todos los días me quito alguna, pero siempre me quedan demasiadas.

Y pasarán, su obra y él mismo, a ser parte del “opio del pueblo” que es la cultura.

Que si dices simplemente:

No a la Vida

Abajo España

Muera el Rey

No existe Dios

No quiero Trabajar,

con ello estás inevitablemente

afirmando aquello que en el común vocabulario

se opone a lo que niegas,

y que bien mirado,

vendría siempre a ser lo mismo.

Mas en cambio,

si allí donde la Ley pidiendo está que digas o sí o no,

no sólo dices no,

no dices ni sí ni no,

más bien.

Como tampoco cabe abandonar el campo

(que en efecto, eso era dárselo al ejército del si)

responde si, no y no, y si perseverantemente.

Tal vez, entonces, puede, no se nos oculta

que no es gran cosa lo que aquí te estoy diciendo

mas bien que casi no te estoy diciendo nada

o por lo menos no sé bien lo que te digo

ni para qué.

Pero qué querías,

es la propia materia del discurso

la que no me deja saber decirlo.

Cuando él te está diciendo

que ni digas si ni no,

y cual la manera de decir que no y que sí,

no puede al mismo tiempo hacer traición él mismo a lo que dice.

Y como la ley del tiempo obliga

a andar a las palabras la una en fila tras la otra

y todavía no se ha inventado

aquella que decir pudiera si-no de un golpe,

no nos queda más remedio

que dejar que en tí se diga

lo que yo no puedo

decirte.

Estamos tú y yo

como el muchacho que mirando está

los ojos de sus amores verdes

y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.

Sólo con Sóla.

Y aleteando están los corazones de los dos

y sin embargo no se atreve nunca, no puede

a pronunciarlas las palabras justas.

Bien que las conoce demasiado

Y demasiado sabe que se esperan esas.

Pero por eso mismo se resiste

como asnillo sin domar.

Y tiene su miedo su razón

Pues cuando al fin susurre

TE QUIERO

en el momento de decir la propia verdad

habrá jurado la mortal mentira,

y a prisión mohosa habrá por siempre condenado

la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.

Conque así, sintiéndolo turbiamente,

tiembla como vara verde

y balbucea y busca en los ojos de la otra

desesperadamente.

Sermón de Ser y no Ser (fragmento)

 

La noticia en la prensa:

Muere Agustín García Calvo, el creador que vio en la cultura “el opio del pueblo”

Fallece el filósofo García Calvo

La rebeldía de Agustín García Calvo se apaga a los 86 años

Fallece el escritor, filósofo y traductor Agustín García Calvo

Unas cigalas con García Calvo

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