Día Mundial de la Filosofía. 19 de noviembre de 2015.

Día-mundial-filosofía

  … UNESCO puts philosophy forward as a force for individual and collective emancipation … 

Irina Bokova
UNESCO Director-General

Como cada tercer jueves del mes de noviembre desde el año 2002 -bueno, oficialmente sólo desde 2005-, el mundo celebra su día de la Filosofía, porque, aunque pueda parecer mentira, nosotros también tenemos un día oficial para festejar.

Si sentís curiosidad por saber cómo se inició esta celebración podéis leer este documento de la UNESCO:

UNESCO – día mundial de la Filosofía

Desde entonces, cada año, un lema ilustra nuestra celebración y nos invita a pensar sobre quiénes somos, por qué estamos aquí, de qué sirve el diálogo, sociedades inclusivas,… Este año 2015 la reflexión versa en torno a la pluralidad de lenguajes y lugares de la filosofía.

Sobre esto y sobre la importancia de la Filosofía en la educación de los individuos desde el nacimiento de este saber hasta ahora, la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, ha escrito unas palabras que podéis leer aquí:

mensaje de Irina Bokova

Os dejo también el documento La Filosofía, una escuela de libertad, sobre la enseñanza de la filosofía y el aprendizaje del filosofar: la situación actual y las perspectivas para el futuro.

La filosofía, una escuela de libertad

LaEscuelaDeAtenas

Nietzsche y la revuelta que viene, de Ignacio Castro Rey

insurrection_qui_vient

La escritura de Tiqqun y el llamado Comité Invisible, inolvidable incluso como género de ficción leído al margen de su precisión política, no podría hacerse tal vez sin cuatro anómalos factores que la caracterizan. Primero, una profunda implicación con la praxis, con la acción individual y la actividad comunitaria, con el esfuerzo físico y laboral en el que se implican: carpintería, agricultura, electricidad, comercio. El carácter práctico de este medio anónimo está antes y después de sus teorías; mejor dicho, funde lo teórico con la metamorfosis de cada situación. Viven siempre en una suerte de absoluto local donde la comunicación se produce con las otras posibilidades de la presencia real (¿por eso no usan teléfonos móviles?). Recordemos esta significativa frase: “No hay ‘transición al comunismo’, la transición es la categoría del comunismo, del comunismo en tanto experimentación”. Y en esta otra: “una física que reserve a cada ser y a cada situación su disposición al milagro”.

Segundo, un singular compromiso común, comunitario. Los documentos son anónimos porque están escritos por muchas manos y por muchas voces, en un intercambio donde cada uno modula su tono por otros, no siempre familiares ni conocidos. La crítica brutal a la normalidad de las metrópolis se da desde una buena relación con las comunidades pequeñas, casi rurales (Tarnac).

Tercero, una inquietante cercanía a la corrupción popular del presente. Esta praxis comunitaria está infiltrada en la superficie masiva, cultural y popular, y sin esa infiltración no podrían servirnos la infinidad de detalles que salen del corazón del imperio. Detalles que valen por sí mismos, aun arrancados de la textura subversiva en la que se inscriben.

Cuarto, esta infiltración en las entrañas del presente indica que su primera militancia es en otra percepción de lo diario. Lo cual les permite la convergencia con cien autores distintos que no tienen por qué citar, puesto que beben en la misma fuente, a la vez común y clandestina: el aura de una lejanía que palpita aquí, en una cercanía atávica (Nietzsche-Benjamin). Otra idea: “Para el brujo, el más allá se encuentra aquí mismo”.

Tres ejemplos de El bello infierno: a) “(…) la reflexividad penetrará cada segundo de la existencia y nadie llevará a cabo un acto sin ser al mismo tiempo su espectador. En última instancia, nadie hará el amor sin ser consciente en todo momento de estar haciéndolo, lo que convierte el arte erótico en pornografía universal”. b) “(…) todo conflicto es desactivado de antemano. ‘No soy quien tú crees, ¿sabes?’, susurra la criatura metropolitana mientras se deconstruye en vuestra cama”. c) “Este famoso ‘presente perpetuo’ con el que tanto nos machacan los oídos no es más que un arresto domiciliario en el mañana”.

En cuanto a la presencia soterrada de Nietzsche en este proyecto político… hay que decir que está (más que en Foucault y Agamben) pretendidamente filtrada por Marx y Hegel. No son directamente “nietzscheanos”, puesto que quien escribió Así habló Zaratustra no podría compartir ninguna resolución histórica de la “forma-de-vida”. Nietzsche mantiene insobornablemente la distinción entre vida e historia, Tierra y Occidente, y esto no parece evidente en este colectivo anónimo, de bordes imprecisos. Si el “afuera ha pasado adentro” para Tiqqun, no es así para Nietzsche, en quien siempre persiste el espíritu de la geografía, el sentido de una tierra que reaparece por fuera.

Dicho esto, es preciso recordar que sin la atmósfera “Nietzsche” la andadura de Tiqqun, sus fuentes (Stirner, Debord, Foucault, Agamben) y sus herederos invisibles, sería difícilmente actual. Para empezar, su propuesta de inseparación, de pensar contra nuestra metafísica de la separación. Es esencialmente nietzscheano pensar contra nuestro maniqueísmo, este platonismo que aleja lo sensible de lo suprasensible, lo humano de lo no humano, la conciencia del mundo, el saber del poder, el trabajo de la existencia, la forma del contenido, el arte de la vida, la contemplación de la acción.

images

El comunismo resultante, que se cuidan de separar de Marx y de toda estética, implica pues una especie de relación erótica con las formas de vida locales. Bajo la cólera del “martillo”, que destruye los ídolos en los que nos refugiamos, el éxtasis de un retorno a la inmediatez, a una “temporalidad interior a la historia”. Dentro de su furia revolucionaria, Tiqqun mantienen una relación con lo “telúrico” que tal vez esté más matizada en Foucault, en Deleuze y en Agamben. Si bien es cierto que no citan casi nunca a Nietzsche -entre otras, por razones “políticas”-, compartirían con él dos cosas inmediatas: una descripción apocalíptica de lo social desde una muy buena relación con lo intocable que brota de la muerte, el éxtasis inmediato del tiempo. De ahí las continuas referencias a un tiempo “mesiánico” que se abre en medio de toda cronología.

De ahí también la vinculación de comunismo y magia. Lo común brota de la relación secreta entre lo externo y lo interno, el acto y el pensamiento, la cosa y la palabra, la materia y el espíritu (Artaud). Por el contrario, según Tiqqun nosotros estamos siempre acoplados a dispositivos suprasensibles. En otras palabras, poseídos por una “idea estética de la libertad” que la encadena al desapego, a la indeterminación. Frente a esta elevación “cristiana” de la libertad (la del “directivo”), ellos defienden la “evidencia materialista” de las formas de vida, la comunidad de un encuentro que permita asaltar desde dentro este plexo imperial de la hostilidad.

Repasemos ahora, sin mucho orden ni concierto, algunas otras posibles zonas de convergencia entre Tiqqun y Nietzsche, sean asumidas o no por ese medio anónimo:

* Asumir el ser del devenir, la necesidad de la contingencia: de la vida, del encuentro, de la comunidad, del comunismo. “Todo lo que es, es bueno”. Las referencias al así, al como del Tiqqun recuerdan la “superación de la venganza” nietzscheana, ese “convertir todo fue en un así lo he querido yo”. Y también al amor fati estoico, el gran sí, la “eterna confirmación y sanción” de cada cosa en el eterno retorno.

* Bajo el nihilismo, el hombre quiere “una nada segura antes que un algo incierto”. Esta es la niebla del Bloom, su estabilidad larvaria: un poco a la manera del “último hombre” nietzscheano, por un lado, y del “nihilismo consumado” por otro. El “platonismo” de Nietzsche, esa geometría de la nivelación, recuerda mucho a la alienación conformada, normal, sonriente,”puesta a trabajar” del Bloom. Recuerda más a esto que a la “conciencia infeliz” de la alienación en Marx. El hombre es algo que debe ser superado; el Bloom es algo que debe ser superado.

* Las continuas alusiones al biopoder y su alianza con el espectáculo recuerda a la moral nietzscheana, a la ilusión platónica de una neutralidad que se ha incrustado como “mímica de los afectos”. Platonismo disperso, fundido con las emociones: Jovencita. A su vez la neutralidad del Se de origen heideggeriano, esa “vigilancia sin vigilantes”, parece emparentado con la neutralidad del poder gregario moderno: “Ningún pastor, un solo rebaño”.

* Igual que en el biopoder de Foucault-Tiqqun, el platonismo imperial de Nietzsche no está enfrente, situado sobre el hombre, sino que brota de una delegación psíquica de la subjetividad, una huida metafísica de la existencia mortal hacia la identidad apolínea, formateada por la red social, como un nudo de ella. De ahí el interés nietzscheano por la psicología, por la genealogía.

* Tanto en un lado como en el otro, lo universal es algo que se cumple en una intensidad local, efímera, contingente. Se da un continuo privilegio en ambos proyectos de lo “local” frente a lo “global”, de lo pequeño frente a lo grande: lo cual, dicho sea de paso, vuelve a sugerir las complicidades secretas de Nietzsche-Tiqqun con un paleocristianismo. La forma-de-vida frente al Imperio: lo universal es el “infinito en acto” de un vida, su comunidad contingente.

* El “comunismo”, el compromiso “militante” es primeramente vivir de otro modo, percibir de otro modo, bajo la costra histórica que sea. No se trata, ni en Nietzsche ni en Tiqqun, de un regreso al individualismo privado, sino de la individuación que funda comunidad, una comunidad que ocurre siempre de modo inesperado. “Los grandes acontecimientos se acercan con pasos de paloma” (Nietzsche).

* Moral de señores. ¿Quiénes son los “señores”? Lo minoritario no es tal o cual minoría cristalizada. Hay que desconfiar de los ídolos alternativos, de todo lo que no sea nomadismo, guerra civil, “pensamiento que no haya sido caminado” (Nietzsche). No se trata de buscar otra vanguardia, más elevada todavía que la anterior, sino en principio del hombre cualquiera, el hombre-niño que juega con el cómo de cualquier situación. Se trata de madurar para alcanzar la “soberanía del niño” (Tiqqun).

* Se dan simpatías en ambos lados por el pueblo y el hombre cualquiera, común, a pesar de su vulgaridad, frente al mundo de la erudición, la ilustración de los “cultos”. Una simpatía política y metafísica por los “bárbaros” exteriores. En un cierto momento de Temor y temblor, Kierkegaard dice que el “caballero de la fe”, versión cristiana del superhombre, se debe parecer a un dominguero cualquiera. Esto tiene que ver con la obsesión de Tiqqun por el camuflaje, por la infiltración.

* El concepto de forma-de-vida, aparte de su filiación con Wittgenstein y Benjamin-Agamben, está evidentemente vinculado a la figura más alta del conocimiento en Nietzsche, ese superhombre-niño que regresa al “sentido de la tierra”, a lo irregular del devenir como sentido. Existe una famosa escena del Zaratustra donde un pastor vence el peligro mortal de vivir tragándose la serpiente. Esta inversión de la separación, esta inversión de la finitud desde dentro es constante en Tiqqun y sigue apareciendo en La insurrección que viene: la insistencia en el así, en el cómo, es la insistencia en asumir el gusto de la existencia, su clinamen. Tiqqun es una redención que espera en el propio corazón del mal de vivir.

* El niño no sólo tiene más velocidad que el Bloom, sino que recupera el sentido de la extático, lo ahistórico. Es capaz de la theoria, la contemplación que acumula la acción en un punto. Nunca hay que enfrentar la libertad a la necesidad, a la fatalidad o al arraigo: “La mano de hierro de la necesidad sacude el cuerno del azar”, dice Nietzsche invocado por Foucault.

* Metafísica de la separación y metafísica crítica: en ambos casos, superación del nihilismo a través del nihilismo consumado. Al borrar el mundo suprasensible se borra también el sensible como mundo simplemente “material”. La muerte de Dios crea un estremecimiento en el mundo profano, pues el mundo profano descubre que tampoco es profano. Estas ideas de Tiqqun son casi un calco (no citado) de “Historia de un error”, en Crepúsculo de los ídolos.

* El concepto de hostilidad, como algo que el Imperio difunde bajo la neutralización que prohíbe tener amigos y enemigos, está también adelantado por Nietzsche cuando habla del odio que toma caminos torcidos bajo la neutralización moderna y democrática. Se trata de la violencia reptante del rebaño, el pacto, el consenso general. Nietzsche diría, con Freud. “No existen sociedades no represivas”. Otra cosa es la comunidad, el comunismo del encuentro, del cara a cara.

* “En tiempos de paz el hombre belicoso se abalanza contra sí mismo” (Más allá del bien y del mal): el imperio ha desatado la hostilidad, ha puesto a cada cual en guerra consigo mismo. ¿Buscar amigos y enemigos?: Nietzsche, antes que Schmitt. Tanto Nietzsche como Tiqqun eligen que nos reapropiarnos de la “violencia” de la que hemos sido expropiados, violencia de vivir sin la cual no somos nada, nada más que átomos aislados que difunden el odio, la hostilidad. De esta certeza de la violencia normalizadora triunfante proviene una simétrica actitud beligerante, agresiva: estamos en guerra y hay que defenderse.

* ¿Guerra civil? La guerra que es vivir, la inevitabilidad de la violencia que el mundo occidental, con su imperativo de consenso y neutralización, sólo consigue que adopte caminos perversos. Al fin y al cabo, la normalización del platonismo es una forma extrema, impersonal y masiva de violencia. Una y otra vez, para Nietzsche y en Tiqqun, el mensaje social es “el medio”, la mediación sin fin del consenso: en suma, el mensaje es el miedo. Sin él, el mundo moderno no funciona.

* “Autoridad de la mercancía” (Tiqqun), del movimiento: como si el neocapitalismo hubiera evitado la torpeza paternal del viejo sistema y pasara ahora a un poder sonriente, materno, uterino, participativo. Tiqqun es el contraefecto de este platonismo dinámico que crea una “marginalidad de masas”. Muchedumbres solitarias donde cada cual se ha convertido en ajeno a sí mismo. Igual que en Nietzsche, para Tiqqun se trata de provocar y desafiar este poder maternal, indulgente, algodonoso, uterino, sonriente.

* Situacionismo molecular: el “aquí y ahora” de la vida, del encuentro, del acontecimiento comunitario (aunque se produzca en presencia de un solo individuo). Esto recuerda a la “individuación sin sujeto” de Deleuze, pero (una vez más) es algo que viene de Nietzsche: el Instante en que se produce la revelación del Eterno Retorno, el halo de lo ahistórico que impulsa a la historia, la fuerza nocturna de lo dionisíaco. Dioniso gobierna a Apolo, El mito es algo que cambia la historia, incluso la revoluciona, pero no pertenece a ella.

* Desde esta experiencia “mesiánica” de la presencia, Tiqqun denuncia ese “arresto domiciliario en el mañana” propio de este presente perpetuo que se nos vende. Se ha producido un descreimiento en lo real, de lo que tenemos ante nuestros ojos, una inquietante “crisis de la presencia”. Y esto recuerda otra vez el “odio” a lo real que la genealogía nietzscheana descubre en nosotros, los modernos, esa “aversión contra el tiempo y su fue”. Esto es lo que, según Tiqqun, la estética, el diseño y el urbanismo deben remediar. En suma, la publicidad como sucedáneo de la policía.

___________________________________________________________

Artículo original en:

http://fronterad.com/?q=bitacoras/ignaciocastro/nietzsche-y-revuelta-que-viene

Ignacio Castro Rey es doctor en filosofía y reside en Madrid, donde ejerce de ensayista, crítico y profesor. Siguiendo una línea de sombra que va de Nietzsche a Agamben, de Baudrillard a Sokurov, Castro escribe en distintos medios sobre filosofía, cine, política y arte contemporáneo. Ha pronunciado conferencias en el Estado y en diversas universidades extranjeras. Como gestor cultural ha dirigido cursos en numerosas instituciones, con la publicación posterior de siete volúmenes colectivos. Entre sus libros últimos cabe destacar: Votos de riqueza (Madrid, 2007), Roxe de Sebes (A Coruña, 2011) y La depresión informativa del sujeto (Buenos Aires, 2011). Acaba de publicar Sociedad y barbarie, un ensayo sobre los límites de la antropología en Marx.

Más escritos de Ignacio Castro Rey en Frontera D: http://www.fronterad.com/?q=blog/1199

¿Qué es la filosofía? (y10)

– La filosofía siempre piensa sobre sí misma. El ser filosófico está siempre vinculado a sus orígenes.

– Amor a la sabiduría. Disposición, actitud interrogativa.

– Asombro.

…sigan escuchando

¿Cómo ser filósofo hoy en día?, por Ramin Jahambegloo

A pesar de que la búsqueda socrática de la verdad se considera hoy una pérdida de tiempo, lo cierto es que la filosofía es más útil que nunca, porque trata constantemente de insuflar libertad en la vida política.

             socrates-statue               

Vivimos en una época de generalizado relativismo ético, que entre las nuevas generaciones ha creado una actitud de «todo vale», y también en una época caracterizada por un profundo escepticismo público respecto al papel crítico de la filosofía (algo no ajeno a esa actitud). Ahora, gran parte de la población cree que el compromiso socrático con la búsqueda de la verdad es una pérdida de tiempo y una forma de vivir idealista en un mundo globalizado. A los filósofos se los presenta como insignificantes inventores de conceptos cuyo único objetivo en la vida es luchar por asegurarse un puesto fijo en una universidad norteamericana o europea. Por lo tanto, es probable que la afirmación de que la filosofía es una actividad liberadora se acoja con cinismo y desdén.

Es interesante señalar que hace dos mil quinientos años, Aristófanes, en su obra Las nubes, retrataba a Sócrates como a un sofista amoral que enseñaba a la juventud ateniense a engañar mediante arteras argumentaciones. Sin embargo, en su sombría comedia Aristófanes no disuadía a los filósofos de abordar y cuestionar algunas de las creencias fundamentales en las que se basa la existencia del hombre en el mundo. Entre las principales preocupaciones de la filosofía ha figurado el desafío planteado por el concepto de libertad y su plasmación social y política. ¿Por qué a los filósofos les ha preocupado el problema de la libertad? ¿Por qué la libertad es la cuestión más importante que debe tratar un filósofo? La mejor manera de responder con claridad a esas preguntas es examinar las consecuencias que comporta dejar de lado el tema de la libertad.

De mantenerse la función del pensador cívico que observa las injusticias del mundo.

No hace falta decir que la libertad es la fuerza creadora que subyace tras el pensamiento filosófico, del mismo modo que la filosofía contribuye a la comprensión y la evolución del concepto de libertad. En consecuencia, los filósofos han intentado comprender la libertad de la forma más exhaustiva y crítica que han podido, no solo haciendo una aportación a su definición, sino a su propia materialización. “De ninguna idea se sabe de manera tan general que es indeterminada, ambigua y susceptible de los más grandes malentendidos (de los que, por tanto, es realmente víctima) como de la idea de libertad, y ninguna otra circula con tanta inconsciencia”. Esta afirmación de Hegel es tan certera hoy en día como cuando él la hizo, hace casi 200 años.

El concepto de libertad no solo se ha entendido deficientemente sino que también se ha utilizado de manera enormemente abusiva. Esta doble problemática de la libertad pone sobre el tapete de cualquier debate filosófico tanto la idea de que la propia filosofía constituye una lucha por la libertad como la de que una parte importante del hecho de ser libre radica en pensar de manera filosófica. Como se puede ver, el problema de la libertad se plantea siempre que se aborda la propia naturaleza del cuestionamiento filosófico. Si el objetivo de la naturaleza de dicho cuestionamiento es reflexionar sobre el concepto de libertad, para que los seres humanos puedan avenirse a ella, de alguna manera habrá que explicar que estos hayan llegado a abandonar ese cuestionamiento y cómo sería posible recuperarlo. Dicho de otro modo, la filosofía no es solo una forma de cuestionar el concepto de libertad y sus aplicaciones sociales y políticas, también es una forma de pensar y de interrogarse sobre la falta de libertad. El hecho de que el problema de la libertad y el del cuestionamiento filosófico se enmarquen mutuamente apunta a la posibilidad de que ambos sean elementos complementarios de un problema más profundo: ¿de qué manera la acción humana o la experiencia humana de la política se ven determinadas por ese entrecruzamiento entre filosofía y libertad?

Quizá, en lugar de coincidir con Kant y con Sartre en que nuestra humanidad reside en nuestra libertad, debamos reconocer que la creación política comporta una tensión permanente entre la institucionalización de la libertad y el cuestionamiento filosófico. De este modo, seremos libres para pensar en tanto en cuanto podamos optar por un examen más amplio del propio proceso intelectual. En consecuencia, en el proyecto que nos lleva a cuestionar y desafiar la realidad imaginable y materializable, podemos decir que la libertad es un gemelo no idéntico de la filosofía.

democracia1No puede haber una sociedad democrática sin un cuestionamiento democrático.

Postular que la filosofía es un conocimiento terminado y exhaustivo sería como definir y practicar la libertad desde ese mismo postulado. El encubrimiento del cuestionamiento filosófico por parte de la teología va unido a la pérdida de la naturaleza creadora y revolucionaria de la libertad. No cabe duda de que un individuo que ya haya accedido al cuestionamiento filosófico no podrá evitar la práctica abierta y libre que supone postular otros tipos de pensamiento y otras formas de lo imaginable. Es fascinante señalar que el cuestionamiento filosófico es una forma de pensar que puede producir fisuras en los muros que rodean el pensamiento establecido. En consecuencia, la filosofía, en tanto que interrogación crítica, se desarrolla en el espacio que separa el pensamiento libre que aspira a establecerse y el pensamiento ya propiamente establecido. Aquí es donde podríamos comenzar a comprender por qué la filosofía es la tarea constante de insuflar libertad en la vida política, en forma de correctivo empírico para la vida teológica.

rafaelsanzio_thumb

La filosofía tiene la labor cívica de resistirse a la idea de que existe una teoría total de la realidad. En consecuencia, exigir que la organización política de una sociedad se base en una teoría total y completa equivale a proclamar que la política es algo inimaginable y a poner fin a la libertad de pensar de otra manera, de pensar en algo nuevo. Dicho de otro modo, no puede haber una sociedad democrática sin un cuestionamiento democrático o, dicho con más claridad, sin un cuestionamiento cívico de la naturaleza de la democracia. No tiene mucho sentido hablar o escribir sobre filosofía si no hay que reflexionar sobre la naturaleza de la propia filosofía. Esta es la razón de que se deba mantener la función del filósofo cívico, en tanto persona cuyo intelecto observa las inhumanidades e injusticias del mundo (casi siempre en nombre de la filosofía), a pesar de que el concepto haya perdido hoy en día su vigor político. Aunque el carácter de los tiempos así lo sugiera, el académico en busca de plaza fija no puede sustituir al filósofo, que sigue teniendo mucho que aportar a la democratización de la sociedad. Sin duda los filósofos serán socialmente útiles mientras los seres humanos continúen creyendo que la palabra filosofía no es baladí. En cierto modo, la tarea cívica de la filosofía actual radica en la pugna entre pensamiento crítico y fanatismo. Sea cual sea el precio que los filósofos hayan de pagar por tener las manos vacías en su batalla contra tiranías irreflexivas y dominaciones hegemónicas, podemos esperar la victoria de un pensamiento democrático incluyente.

 

Ramin_spotlight-680x281

Ramin Jahanbegloo

filósofo iraní, es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto.

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo. Publicado en
http://elpais.com/elpais/2012/12/17/opinion/1355762736_732197.html

Amores filosóficos

Amores filosóficos

 

Más “puppets” filosóficos

Veiamos en la anterior entrada unas curiosas páginas con objetos como tazas, camisetas, muñecos, etc con iconografía filosófica y frases de los autores correspondientes. En esta entrada, siguiendo la linea de la anterior, os mostraré algunos ejemplos de marionetas de filósofos que se comercilizan online.

No perdais detalle de los comentarios que hacen sobre los muñecos los autores de la web.

PlatónPlatón

Nietzsche

Nietzsche

Derrida

Jacques Derrida

Foucault

Foucault

Hannah Arendt

arendt

Karl Marx

Marx

Grandes Filósofos

Great phi

Spinoza

spinoza

Schopenhauer

schopenh

Kant

Kant

Emma Goldman

emma goldman

Hegel

Hegel

Estos son sólo algunos ejemplos de lo que podemos encontrar en una página llamada The unemployed Philosophers Guild.

En la pestaña ABOUT US los creadores explican con humor que “el gremio de filósofos desempleados tiene un origen misterioso”. Cuentan como se cree que su origen está en los círculos socráticos, cuatro siglos antes de Cristo, cuando algunos filósofos cansados de los diálogos de Sócrates buscaron una forma de ganarse la vida… repasan un poco la “historia de la filosofía” en torno a las cosas que venden. Terminando con un “la mayor parte de lo que ganamos va para la asociación de filósofos desempleados y para causas más profundas”.

La crisis del pensamiento occidental – Antonio Campillo

Antonio Campillo es catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia,coordinador de la Red Española de Filosofía (REF) y autor de El concepto de lo político en la sociedad global (2008)

Aristóteles definió al ser humano como “animal político” y como “animal dotado de logos”. Y atribuyó a este término griego tres significados: es el lenguaje con el que pensamos y nos comunicamos; es la ley con la que juzgamos nuestras acciones y discriminamos entre lo justo y lo injusto; y es, en fin, el medio de conocimiento con el que nos representamos el mundo.

El logos (la ratio de latinos) nos permite pensar libremente, convivir con los otros y conocer el mundo. Gracias a él, podemos modelar reflexivamente nuestro ethos, debatir con los demás las leyes de la polis, poner nombre a los fenómenos del kosmos, y transmitir toda esa experiencia a través de la educación. En la antigua Grecia había un vínculo inseparable entre la subjetividad ética, la convivencia política y el conocimiento del mundo. Y el koinon logon o “razón común” de Heráclito (según la traducción del recientemente fallecido Agustín García Calvo) es el hilo sagrado que permite tejer entre sí esos tres grandes ámbitos de la experiencia humana.

Esta es la herencia y la tarea que los filósofos griegos legaron a la tradición cultural de Occidente, y que fue convertida en un proyecto civilizatorio con vocación universalista por los filósofos de la Ilustración y los padres fundadores de las primeras democracias modernas.

Sin embargo, la civilización occidental tenía un lado sombrío: de la “razón común” estaban excluidas las mujeres, los asalariados, los esclavos y los “bárbaros”. Por eso, a partir del siglo<TH>XIX, surgieron tres grandes movimientos emancipatorios: el feminismo, el socialismo y el movimiento antiesclavista y anticolonialista. Todos ellos se rebelaron contra una sociedad “civilizada” que jerarquizaba a los seres humanos en razón de su sexo, clase social, etnia, etcétera.

Pero la autocrítica y renovación de Occidente no ha seguido un camino lineal y ascendente. La terrible “guerra civil europea” (1914-1945) dio paso a los “30<TH>años gloriosos” (1945-1975) que, a pesar de la amenaza nuclear y la guerra fría, hicieron posible la ONU, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la descolonización, los Estados de bienestar, la Unión Europea y los nuevos movimientos sociales (ecologismo, pacifismo, etcétera). Pero, en las tres últimas décadas, hemos asistido a la gran ofensiva del capitalismo neoliberal, que pretende desmantelar una a una todas las conquistas civilizatorias conseguidas en Occidente y en el resto del mundo.

Un signo de la crisis es la reducción de los estudios de artes y humanidades en los países de
ideología neoliberal

En pleno ascenso del nazismo, el judío alemán Husserl escribió La crisis de las ciencias europeas, para denunciar el divorcio entre el progreso tecno-económico y el retroceso ético-político, y para exigir a los filósofos que asumieran no ya el papel de tábanos de la polis, como Sócrates, ni el de profesores del Estado-nación, como Hegel, sino el de “funcionarios de la humanidad”. Hoy estamos viviendo un nuevo retorno de la barbarie, pero la amenaza no viene ya de tal o cual Estado totalitario, sino de un capitalismo depredador, desregulado y globalizado. No solo estamos viviendo la más grave crisis económica y social desde la década de 1930, sino también una crisis ecológica global, una crisis de legitimidad de la democracia parlamentaria y una crisis civilizatoria que afecta al conjunto del pensamiento occidental.

En Sin fines de lucro, la filósofa estadounidense Martha Nussbaum ha alertado de esta “crisis silenciosa” del pensamiento occidental, una de cuyas manifestaciones es la reducción de los estudios de artes y humanidades en todos los países que han adoptado la ideología neoliberal y, con ella, una concepción economicista y tecnocrática del conocimiento y la educación.

Citaré dos ejemplos cercanos. Uno: el VIII Programa Marco de la UE (Horizonte 2020) establecía cinco áreas estratégicas de investigación y excluía a las Ciencias Sociales y las Humanidades; se las incluyó cuando protestaron 25.000 investigadores; en España, el Plan Estatal de Investigación 2013-2016 sigue la misma línea tecnocrática. Dos: el borrador de la LOMCE concibe la educación como una preparación profesional para competir en el mercado, segrega al alumnado en función del rendimiento, convierte la formación moral en un sucedáneo de la religión y suprime dos de las tres materias filosóficas impartidas durante toda la democracia.

La humanidad se enfrenta hoy a retos inmensos que ponen en riesgo la vida, la libertad, la convivencia y la supervivencia misma de millones de seres humanos. Pero carecemos de una “razón común” que nos permita afrontarlos. Vivimos una globalización de facto, pero no de iure. Por eso, hemos de repensar la relación entre ethos, polis y kosmos, para adecuarlas a las condiciones de una sociedad global cada vez más compleja, interdependiente e incierta.

En resumen, necesitamos renovar profundamente el ejercicio del pensamiento. Por eso, lejos de ser un oficio anticuado e inútil, la filosofía tiene ante sí una gran tarea y una gran responsabilidad: ayudar a reconstruir la “razón común”, para que la humanidad viviente, entretejida ya en una sola sociedad planetaria, se haga cargo de su pasado múltiple y se enfrente al porvenir con una actitud reflexiva y cooperativa.

Publicado originalmente en El País. 13 de abril de 2013.

crisis del pensamiento

 

LECTURA DE TEXTOS FILOSÓFICOS contra la LOMCE

¿Qué cosa?

LECTURA DE TEXTOS FILOSÓFICOS

¿Cuándo?

MAÑANA SÁBADO 16 DE MARZO, a las 12

¿Dónde?

En las SETAS de la ENCARNACIÓN, SEVILLA

¿Por qué?

PORQUE LA LOMCE QUIERE DEJARNOS SIN FILOSOFÍA

VEN A LEER FILOSOFIA

Mensaje de la AAFI

Como sabéis la Filosofía está siendo atacada por la reforma educativa que propone Wert en la nueva Ley Educativa. Parece ser que casi va a desaparecer de los Institutos. Así que entre las actividades de protesta que estamos realizando vamos a realizar una LECTURA DE TEXTOS FILOSÓFICOS este SÁBADO 16 a las 12’00 de la mañana en las SETAS (Plaza de la Encarnación).

Por favor, VENID Y ACOMPAÑADNOS.

La Filosofía os necesita. Traed libros de Filosofía, alguna pancarta o algo.

philosophy_changed_my_life_kierkegaard_tshirt-p235033492294587378bfdw6_400

Hay gente pa tó

por Francisco Robles

publicado en ABC 19/02/2013

Les robaron la Literatura y ahora pretenden llevarse lo poco que queda de la Filosofía. Quieren replicantes de sus ideas simples, de sus consignas ramplonas

La Logse no es una ley concreta perpetrada por un gobierno concreto. La Logse es una forma de cargarse la educación, un plan perfectamente diseñado para terminar con el conocimiento y la cultura en los jóvenes que serán los adultos del mañana o del pasado mañana: la prolongación de esta adolescencia laxa y caprichosa va más allá de la treintena, y dentro de poco se solapará con las prejubilaciones que propugnan los que defienden el Estado del bienestar haciendo todo lo posible para minarlo desde dentro.

La Logse le ha robado a una generación de jóvenes la posibilidad de acceder a las humanidades que nos distinguen de la raíz animal que nos liga con la naturaleza. La Logse se ha disfrazado con ropajes progres, que son todo lo contrario del progresismo. Y la Logse se ha camuflado con otras siglas como la actual LOMCE, porque ya se sabe que en España cambiamos más de sistema educativo que de ropa interior. Así nos va. Ahora, con un partido teóricamente comprometido con la educación sin hipotecas logsianas, la Filosofía con la mayúscula del estudio vuelve a replegar velas en los planes educativos.

Pienso, luego existo: eso también dice el cerdo cuando le dan de comer la rebujina que nada tiene que ver con la bellota. El pensamiento, que es la piedra angular que le sirve a Descartes para asentar la misma existencia humana más allá de las apariencias provocadas por los sentidos, es el enemigo principal de la demagogia. Por eso los políticos de uno y otro signo se empeñan en alejarlo de las mentes votantes, que no pensantes. Es más sencillo crear una consigna que resolver un silogismo. Es más simple tragarse un eslogan que empezar a construir el conocimiento con los cimientos de Heráclito y Parménides. Se convence antes a un sectario que a un socrático. Y no hay mejor forma de salir de la caverna que excavan las ideologías, que leyendo el mito platónico donde el alma se complace con la idea de la belleza.

Cuando uno vuelve la vista atrás, se encuentra con el asombro de aquel adolescente que sentía el placer de la inteligencia cuando descifraba la potencia y el acto en Aristóteles, cuando se enfrentaba con la escolástica o con la mayéutica, cuando se elevaba con San Agustín y se hundía en la condición humana según Hobbes. Kant nos mostraba las categorías que servían para clasificar los conocimientos, y la necesidad del imperativo categórico que nos subía al escalón de la ética. La vida era un soplo que fluía cuando Bergson abría las ventanas del ser, y Hegel nos obligaba a devanarnos los sesos con sus construcciones dialécticas. El marxismo arrojaba luz a la explotación del hombre por el hombre, aunque sus seguidores lo pervirtieran antes de llevarlo a una praxis que estaba destinada al fracaso.

Les robaron la Literatura y ahora pretenden llevarse lo poco que queda de la Filosofía. Quieren replicantes de sus ideas simples, de sus consignas ramplonas, de esa demagogia que tiene su mejor antídoto en el conocimiento y la reflexión. Gracias a esta degradación intelectual de la enseñanza, cuando un alumno se ponga gallito y pregunte qué es la Filosofía, mirará a ese profesor de una optativa residual y pronunciará la frase del Gallo: «Hay gente pa tó».

salvemos a la filosofía

¿Quién teme a la Filosofía?

¿Quién teme a la Filosofía?

 

 

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: