Selectividad 2017 ¡Suerte!

Queridos todos, alumnos y alumnas, concentración, fuera nervios y ¡a por todas!

 

El futuro… por Forgesselectividad

¡FELIZ 2014 TENGAN TODOS!

mafalda21

Como tantas otras veces, gracias a Quino y a Mafalda.

Demian

Es curioso, como poco, que el seudónimo escogido por Hermann Hesse al publicar la novela fuese el de Emil Sinclair, nombre del protagonista de Demian. Los dos tienes características similares: su preocupación por el yo más profundo, la rebeldía ante la vida, la búsqueda del autoconocimiento, el sufrimiento…

Demian es la reflexión hecha libro que muchos hemos realizado, o realizamos, en algún momento de nuestra vida. Es, sobre todo, el conflicto, eterno, entre lo que deseamos, lo que soñamos, y lo que, por suerte o por desgracia, la vida real nos da.

La historia está escrita en tonos psicoanalíticos y nietzscheanos, bastante observables en casi todas las páginas, que cuestionan sin cesar las creencias, vivencias, sueños, ideas, del protagonista, llevándolo de la luz a la oscuridad constante y angustiosamente.

Emil Sinclair es un chaval que, al parecer como otro cualquiera, va a la escuela, tiene amigos, unos mejores y otros peores, que le influyen, para bien y para mal, en el camino que está recorriendo y que es su vida.

Emil, como Hesse, sabe que, aunque intentemos andar ese camino que es la vida a nuestra manera, siempre están los demás compartiendo dicha senda, y no siempre es fácil hacer en cada momento lo que queremos hacer  o lo que debemos hacer. Siempre hay alguien que puede hacer que torzamos el rumbo, pero ¿es realmente ese alguien quién nos ha hecho torcer el rumbo? ¿Estaba ya ese rumbo torcido sin remisión? ¿Podemos impedir las influencias exteriores? ¿Somos los suficientemente fuertes para ignorar las circunstancias que nos rodean?

En ese camino Emil se encontrará con Demian, ¿su ángel?, que le salvará de la influencia de Kromer, ¿su demonio?, que desaparecerá al aparecer el anterior. Es entonces cuando el protagonista comienza a conocerse y a conocer el mundo: la vida, la muerte, la amistad, el amor, el pensamiento, la acción, la familia, la naturaleza, la religión,… y sobre todo, la polaridad -por otro lado, una constante en algunos de los personajes más importantes y conocidos de Hesse-, somos doble. Somos lo positivo y lo negativo, lo blanco y lo negro. Pero todo está en nosotros.

 

“¡Tal era yo en el fondo! ¡Yo, que caminaba por el mundo aislado en mi desprecio! ¡Yo, que sentía el orgullo de la inteligencia y compartía los pensamientos de Demian! Tal era yo: una escoria, una basura, un borracho y sucio, repugnante y grosero, una bestia salvaje dominada por asquerosos instintos. ¡Yo, que venía de aquellos jardines en lo que todo era pureza, resplandor y suave delicadeza! ¡Yo, que había amado la música de Bach y las bellas poesías! Penetrado de asco y de indignación, oía aún mi propia risa, una risa ebria, desenfrenada, que fluía estúpida a borbotones. ¡Aquello era yo!  (Página 72)

“El amor no era un oscuro instinto animal, como en un principio lo había yo sentido; ni era tampoco una piadosa adoración espiritual, como la que yo había consagrado a la imagen de Beatrice, era ambas cosas, ambas y muchas más; era ángel y demonio, hombre y mujer en uno, hombre y animal, sumo bien y profundo mal. Lo deseaba y lo temía; pero estaba siempre presente, siempre por encima de mí” (Página 92)

“Este mundo, tal y como hoy es, quiere morir, quiere hundirse y se hundirá” (Página 131)

 

 

Demian. Hermann Hesse. Prisma, 2001.

 

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