Selectividad 2017 ¡Suerte!

Queridos todos, alumnos y alumnas, concentración, fuera nervios y ¡a por todas!

 

El futuro… por Forgesselectividad

Ana Carrasco Conde: “Del invernadero de cristal a la prisión con pantallas”, en la Facultad de Filosofía de Sevilla

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Google homenajea a María Zambrano

Dos días después del que hubiera sido su 113 cumpleaños, Google homenajea a la pensadora malagueña con un doodle.

“Es la figura femenina más importante del pensamiento español del siglo XX.  La influencia básica de María Zambrano fue el raciovitalismo de su maestro Ortega. Pero su originalidad cambió pronto el instrumento de la razón vital por el de la “razón poética” para explorar nuevos universos apenas atisbados por Ortega, como el de lo poético (Filosofía y poesía, 1939), el de lo nulligioso (El hombre y lo divino, 1953, una de sus obras principales) y el mundo del ensueño, aproximándose más a Unamuno y Machado, situados en las antípodas de su maestro.

En La tumba de Antígona (1967) María medita sobre este mito griego que ella cree reencarnar; y Claros del bosque (1977) responde a su idea de que pensar es “descifrar lo que se siente”.

Enciclopedia OXFORD de Filosofía” de Ted Honderich.

Andar, una filosofía, por Frédéric Gros

Vamos hacia delante, con las manos en los bolsillos,

sin aparato ninguno, sin fárrago, sin discursos,

con paso siempre igual, sin premura ni recursos,

desde los campos más presentes hacia los campos más cercanos,

nos veis caminar, somos el peonaje,

siempre avanzamos solo paso a paso.

Charles Péguy, La Tapisserie de Notre-Dame, 1913

Existen momentos que te exigen ir más despacio. Para aquellos a los que nos gusta pensar, esos momentos son muchos y no siempre bien comprendidos por los demás y, más aún, viviendo en esta sociedad de la prisa y del ya.

En 2008 Frédéric Gros, profesor de Filosofía en la Universidad de París-XII, escribió una guía de caminantes y en 2014 llegó a España para deleite de los que caminan y piensan o piensan y caminan… aquí el orden no importa: Andar, una filosofía.

Nietzsche, Kant, Rousseau, Rimbaud, Thoreau, Stevenson,… son algunos de los n(h)ombres que se recogen en esta obra sobre caminantes… Caminantes que, a su modo, abrieron caminos. Porque como escribió otro gran n(h)ombre “se hace camino al andar“.

Desde la Antigüedad Clásica hasta hoy son muchos los autores y movimientos filosóficos que defienden el caminar y la naturaleza como parte importante, sino esencial, de su hacer. Ideas que no nacieron en el interior de academias o habitaciones: “para pensar, hay que tener una vista despejada, estar en un lugar elevado, disfrutar de un aire transparente”, escribe Frédéric Gros.

Andar es reencontrarnos a nosotros mismos, darnos un momento para pensar sin presión, sin prisa. Podemos ir solos o acompañados. Al caminar acompañados pueden surgir grandes conversaciones. Al caminar en soledad podemos observar el mundo sin interferencias. Respirando cada lugar, cada imagen, cada sonido…

Los días en los que se camina despacio son muy largos: te hacen vivir más timepo porque te has permitido respirar, has dejado que se haga más profunda cada hora, cada minuto, cada segundo, en lugar de llenarlos hasta arriba, dando de sí las costuras

Caminar es una fuente tranquilidad, un paso hacia la reconciliación con el mundo y con nosotros mismos. ¿Cuánto tiempo al día nos dedicamos a nosotros mismos? ¿Cuánto a pensar? ¿Cuánto simplemente a tomar consciencia del mundo y sus movimientos?

Caminar es una fuente de transformación. Cada paso es una  nueva mirada que, imperceptiblemente, cambia nuestra perspectiva. Cada movimiento desentumece nuestro cuerpo, nos recupera, nos advierte de lo que hay, tanto fuera como dentro, en nosotros; nos ayuda a visualizarnos en el mundo. Nos ayuda a pensar con los pies.

Frédéric Gros nos recuerda que muchas de las grandes historias de la humanidad empezaron a pie: Buda, Jesús, Gandhi,… ya que es el contacto con la tierra, con los pies en el suelo, el que nos devuelve a la realidad más cercana. Lo que nos muestra la verdad del cuadro que observamos. Lo que nos muestra qué somos y qué hacemos porque caminar como “vivir, en el sentido más profundo, es algo que nadie puede hacer por nosotros”.

Caminar es, también, volver a lo salvaje, no necesariamente yendo a la naturaleza, simplemente siendo conscientes de que andar es, básicamente, una de las primeras cosas que nos hacen humanos: erguirnos sobre las dos extremidades inferiores a las que llamamos piernas y mirar el horizonte fue los que nos separó, entre otras cosas, del resto de los animales. En este estado de volver a lo salvaje, caemos en la cuenta de que tampoco necesitamos carga que portar porque para caminar necesitamos ir ligeros, sin nada que nos entorpezca. Los grandes caminantes aprenden a desprenderse de todo aquello que no es necesario, que no es esencial, para poder avanzar y, con ello, liberar la mente.

Gros repasa además los tipos de paseo, de hacer camino, que han existido a lo largo de la historia: desde los cínicos y los peripatéticos a los paseos por los jardines franceses o los salones ingleses del XIX. Una curiosa forma de ver nuestra evolución como sociedad.

Andar, una filosofía es una obra de esas que hay que degustar con tranquilidad, saboreando cada párrafo, parando a disfrutar cada detalle. Una obra que nos anima a caminar, a pensar con los pies, pues quizá haya en nuestros pasos una sabia persona que aún no ha despertado.

Notas:

  • todas las citas presentes en esta entrada pertenecen a la obra sobre la que se ha escrito: Andar, una filosofía, escrita por Frédéric Gros, edición Taurus, 2015

 

 

 

 

 

Me uno a este elogio, ya que por motivos de “programación” tampoco podré impartir a mi alumnado la filosofía de José Ortega y Gasset

Ignorancia Calculada

ortega-y-gassetComo este curso no expondré la filosofía de Ortega y Gasset por azares de la administración (ya que se rige más por azar que por razones) siento una deuda hacia él, una de esas deudas gratas, una de esas deudas en realidad gratuitas. No soy ningún especialista en la obra y pensamiento y vida y milagros de este pensador madrileño. No tengo idea sobre cuál es el lado correcto en todas las polémicas que suscita: que si él o Heidegger o Dilthey, que si pidió la extremaunción o si había perdido la chaveta antes de morir, que si era un enorme copión o un lúcido y profundo intelectual al tanto de lo que ocurría a su alrededor, que si la alumna superó al maestro (otra cosa que lo emparenta con Heidegger)… Nada de eso tengo claro. Evidentemente he leído algo de su obra y nada o casi nada de pe a pa :

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¿Qué es filosofía? (y 12)

“Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de ésta una cosa vergonzosa.”

Gilles Deleuze, de su obra Nietzsche y la filosofía

Sin cultura o sin vestidos

Como siempre, Quino dando en el blancobmu3iglciaepirf

¿El huevo o la gallina?

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Leer es un delito

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¡Google, vete a la mierda!, por el Comité Invisible

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En octubre de 2014, el CI publicó un escrito sobre los medios de control social ejercidos a través de internet. Presentaron a Google como un nuevo método de control, y al mismo tiempo como método de desobediencia.

En este escrito que os traigo a colación, el CI nos recuerda que muchos de los programas que hoy utilizamos como redes sociales fueron en su origen programas que servían a diferentes grupos de activistas para coordinarse.
Estos programas tejieron una red de conexiones interciudadanas que deberían servir para liberarnos, para democratizar y compartir información útil. Incluso los gobiernos deberían saber que “gobernar significa garantizar la interconexión entre personas, objetos y máquinas, así como la circulación libre de la información que se genera de esta forma”. Mas el peligro está en que estas formas de comunicación sirven también como formas de control ciudadano. “Facebook no es tanto el modelo de una forma de gobierno, sino su realidad ya en operación”, lo que no quita, nos avisan, de poder usarlo en contra de sí mismo. Aunque, subrayan, el peligro real es Google y su motor de búsqueda, su poder de rastreo, porque “uno nunca mapea un territorio del cual no pretende apropiarse”.

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El uso avanzado de las redes sociales y los movimientos sociales coordinados nos anuncian de que estamos poco a poco asistiendo a la crisis de la economía política “como arte de gobernar”, porque la económica es un arte, desde el siglo XVII, de gobernar a la población. Este arte exigía evitar la escasez para evitar disturbios, había de buscarse una armonía que partiría del crédito, la confianza. Pero ese tiempo ha llegado a su fin.

Occidente “está viviendo la crisis de la confianza en sus propios fundamentos” y la cibernética se desarrolla sobre esta “herida” y nos trae un mensaje de carácter apocalíptico, ya que su pretensión es frenar el movimiento caótico del mundo, controlando y organizando la información.

Así, poco a poco, desde los años 80 hemos ido creando un yo sin yo, un ser constituido por su exterioridad y sus vínculos. Un yo cuantificable y monitoreado que pierde interioridad porque no importa lo que tiene dentro. Ha sido creado el hombre Smart, rodeado de cosas inteligentes que producen un constante flujo de información que crea mapas de personas, de masas; lo que, a su vez, construye una base de datos única para predecir los reacciones de la ciudadanía.
Se abre una brecha entre las personas públicas y las personas ocultas. Se abre la brecha entre lo real y lo virtual, creando necesidades no reales que se transforman en reales y, al mismo tiempo, nos alejan de la verdadera realidad.

Pero todo ello nos llevará al re-descubrimiento de la verdadera realidad, a la recuperación de las verdaderas amistades,… a volver a enriquecer la existencia humana.

Así que no tiene la cibernética solo una cara negativa. Como tampoco tiene una única cara la técnica que construyo el mundo (exterior a nosotros) y nuestros mundos (los que nos circunda). Lo peligroso de todo este desarrollo (¿avance?) es el uso de la tecnología como expropiación de las técnicas que constituye lo humano.

Gobiernos como el de EEUU aprovechan a los hackers y ciberdelincuentes, para reconducirlos y aprovecharlos para ordenar, vigilar, y controlar lo que ellos saben descontrolar y desordenar.
Libertad y vigilancia pertenecen al mismo paradigma de gobierno, pues solamente los sujetos libres, considerados como una sola masa, pueden ser gobernados.

Ser libre y tener vínculos fue originariamente una misma cosa (el artículo remite a las rices indoeuropeas de las palabras friend y free -amigos y libertad, potencia que crece al ser compartida, dice el artículo-). La actual libertad individual impide formar grupos fuertes que originan verdaderas estrategias y no solo ataques aislados.

Como dice el texto, no podemos permitir que un hacker se convierta en un soplón del gobierno. Que aquello que era acto de rebelión pase a ser sumisión y colaboración. Nada nuevo bajo el sol…

Nos hacen creer que somos más libres para que no notemos las cadenas que nos mantienen en la caverna. Refuerzan las sombras para que no veamos la luz del sol. ¿Qué haremos ante tal situación? ¿Qué estamos haciendo?

Para leer el artículo completo:

http://registromx.net/ws/wp-content/uploads/2015/01/Comit%C3%A9-Invisible_Fuck-off-Google_Esp.pdf

También es interesante, para complementar la reflexión del CI, ver La red social, El quinto poder y We steal secrets

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