Google homenajea a María Zambrano

Dos días después del que hubiera sido su 113 cumpleaños, Google homenajea a la pensadora malagueña con un doodle.

“Es la figura femenina más importante del pensamiento español del siglo XX.  La influencia básica de María Zambrano fue el raciovitalismo de su maestro Ortega. Pero su originalidad cambió pronto el instrumento de la razón vital por el de la “razón poética” para explorar nuevos universos apenas atisbados por Ortega, como el de lo poético (Filosofía y poesía, 1939), el de lo nulligioso (El hombre y lo divino, 1953, una de sus obras principales) y el mundo del ensueño, aproximándose más a Unamuno y Machado, situados en las antípodas de su maestro.

En La tumba de Antígona (1967) María medita sobre este mito griego que ella cree reencarnar; y Claros del bosque (1977) responde a su idea de que pensar es “descifrar lo que se siente”.

Enciclopedia OXFORD de Filosofía” de Ted Honderich.

Filósofos en huelga

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Quizá sea hora de una verdadera revolución del pensamiento… Con humor.

Filósofos en huelga.

La mujer rota, de Simone de Beauvoir

Me siento solidaria de las mujeres que han asumido su vida y que luchan por lograr sus objetivos; pero eso no me impide -al contrario- interesarme por aquellas que, de un modo u otro, han fracasado, y por esa parte de fracaso que hay en toda existencia”.

Simone de Beauvoir

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En los relatos que componen esta obra, La edad de la discreción, Monólogo y La mujer rota, las vidas de  tres mujeres se debaten entre la edad, la soledad y la agonía del amor, como representación de los fracasos que el destino depara. 

Tres mujeres víctimas de las relaciones con sus parejas, pero unas víctimas que no siempre son conscientes de esta condición o que se descubren como tales de un modo inesperado. El amor las conduce a una actitud abnegada que desemboca tarde o temprano en la insatisfacción y en el aislamiento.

– La primera de estas historias, La edad de la discreción, cuenta la historia de una mujer que se da cuenta de que ya no ama ni entiende a su marido, que su largo matrimonio no tiene ya ningún sentido, que se ha pasado toda su vida entregada a una institución socialmente impuesta para presumir de tener una vida ordenada y envidiable, pero que a ella la ha sumido en una fría realidad que ha terminado por anularla hasta dejarla casi como una muerta viviente.

– La segunda narración, Monólogo, será el soliloquio de una atormentada madre que, mientras maldice desde su apartamento a un París que la repugna hasta la médula, recuerda a su hija muerta de forma trágica, y le echa en cara cosas, se echa ella misma en cara cosas, y echa al mundo en cara cosas… Todo le da asco. Nada es soportable, y lo peor es que ella misma no  es soportable para ella misma. Y el mundo es tan feo, oscuro y desagradable. ¿Cómo puede seguir viviendo si su hija está muerta?

– La tercera narración, que además da título al libro, La mujer rota, está protagonizada por una mujer a la que su marido deja por otra, y que en la línea de la primera historia, llega a la conclusión, exhibiendo sus pensamientos al lector, que consagrarse a ese traidor fue un error.

Con estas tres narraciones la conocida filósofa francesa nos invita a reflexionar sobre las normas y los actos políticamente correctos que las mujeres deben cumplir para encajar en el rol social para el que supuestamente han nacido, pero que no siempre es el que desean. ¿Cómo sigue viviendo en ese rol alguien que descubre la mentira que es? ¿Cómo sigue viviendo ese rol alguien que descubre que no sirve para el mismo? Y lo que es peor, ¿cómo se vive cuando el que crees tu mundo se desmorona y lo único que se presenta es la convención social o la soledad ante lo desconocido?

Enfrentarse al mundo siempre es complejo, pero si además se hace desde fuera de la convención se hace muy duro.

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Hildegarda de Bingen. Una vida entre la genialidad y la fe.

“En el año 1178 una ya no muy vigorosa anciana benedictina se había puesto manos a la obra en el cementerio de la abadía de Rupertsberg del Rin: con su báculo de abadesa allanó una tumba reciente y se ocupó con sumo cuidado de que los contornos de la misma fueran irreconocibles, que ya no pudo saberse cuál había sido el lugar de enterramiento. Acto seguido emprendió trabajosamente el camino de regreso a su monasterio y se sometió al castigo de la autoridad episcopal”

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¿Qué había ocurrido para que Hildegarda de Bingen se comportara así, desobedeciendo a la autoridad eclesiástica?

Si queréis saberlo tendréis que leer la maravillosa biografía escrita por Christian Feldmann, más de 300 páginas para conocer a una mujer desconocida.

Filósofa, boticaria, compositora, escritora, investigadora y rebelde mujer alemana del siglo XII.

Escuché hablar de ella por primera vez cuando cursaba Historia de la Filosofía Medieval con José María Prieto Soler,  después la dejé un poco en el olvido hasta que regalaron esta biografía que subraya el espíritu revolucionario y rebelde de alguien que buscaba la verdad y no le temía al poder.

Porque, aunque no lo parezca, la Edad Media no fue sólo época de oscuridad.

Feldmann comienza introduciendo su investigación con una anécdota que subraya, como he mencionado en el párrafo anterior, su espíritu rebelde.  Y en cada capítulo del libro va desgranando cada una de las caras de la personalidad de Hildegarda, sin olvidar el marco en el que se desarrolla toda su vida, el siglo XII.

Para que os hagáis una ligera idea, estos son algunos de los capítulos de la obra y un poco de los temas que se tratan para conozcáis a esta mujer:

El siglo XII. Revolución cultural en la Edad Media: capítulo introductorio a la época. Tiempo convulsionado por los cambios, en que reinaba el miedo y la esperanza. Las cruzadas, el III Concilio Laterano, Pedro Abelardo y Eloísa, la poesía trovadoresca y el amor cortés, Canterbury y Notre-Dame,…

La salvación del misterio: el segundo capítulo narra sus primeros sueños y visiones, su mensaje del necesario regreso a la pobreza originaria de Jesús y su mensaje de amor.

También se narra su infancia, una infancia que marcará, como a todos, el resto de su vida.

Fuerza y debilidad de una abadesa. Interesantísimo capítulo en el que describe a una Hildegarda luchadora y sin miedos, enfrentándose a las órdenes masculinas para construir un monasterio independiente y diferente, en el que poder desarrollar todas las virtudes de sus monjas, que por ser mujeres eran vetadas en los círculos intelectuales y científicos de la Edad Media.

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Médica y farmacéutica carismática. Como mujer inquieta no se conformó con ser una simple ayudante de médicos y boticarios sino que ella misma se sintió inclinada a estudiar las ciencias de la salud y la naturaleza, experimentando, leyendo y plantando personalmente las hierbas necesarias para los medicamentos; también se comentan algunas leyendas que nacieron alrededor de su figura, pues algunos la creían una milagrera.

Fiel a la tierra y llena de nostalgia por el cielo. Hildegarda es todo lo contrario a un filósofo existencialista. El mundo es un lugar de regocijo y disfrute, es una obra maestra que está por descubrir, hasta cierto punto es un poco pre-nietzscheana; aunque les diferencian los motivos de su decir Sí a la vida. Hay que decir sí al mundo, amarlo, no estamos solos, están los demás hombres y mujeres. El mundo se creó para que disfrutemos de él.

Interesante también su punto de vista sobre la sexualidad, en un breve apartado llamado por el autor ‘El milagro de la sexualidad’. Teniendo en cuenta que nuestra filósofa es una monja del siglo XII, sus ideas son modernas: el acto sexual no puede ser pecaminoso si da a los humanos el poder de la eternidad. Su discurso en este campo se dirigía, sobre todo, contra los cátaros y contra todos aquellos que intentaban satanizar los actos más naturales e instintivos de los hombres y mujeres del Medievo.

El gran amor de Dios: un puñado de barro. Una Hildegarda ya sexagenaria tiene que enfrentarse a nuevos problemas tanto dentro como fuera de su monasterio. Vuelven sus visiones y escribe el Libro de los méritos de la vida, obra compuesta por diálogos entre las virtudes y los pecados, entre el bien y el mal. Curioso es que catalogue como vicios humanos la tristeza, la desesperación y la infelicidad: dejarse vencer es lo fácil.

Mujer fuerte en una iglesia de hombres. Pareciendo casi imposible, una enferma y anciana Hildegarda decide ir a predicar como hacían los monjes y sacerdotes. Predica por los caminos y allí donde se lo permiten: “Los maestros y los prelados han abandonado la justicia de Dios y duermen…” o ” Vosotros sois la noche que exhala la oscuridad, sin consideración alguna por la verdadera Iglesia. Y a causa de vuestras repugnantes riqueza y avaricia además de otra vanidades no sois capaces de instruir a vuestros siervos (…) Por ello desaparecerá vuestro honor y se os caerá la corona de la cabeza“.

También es de reseñar su mensaje en torno a la libertad, la igualdad y la fraternidad de los sexos en la sociedad… un mensaje que no pudo ser determinante para la historia de la Iglesia al ser ocultado.

Hildegarda no es capaz “de rezar  por la paz en el interior de su celda monástica y luego pasar por alto el sonido de las armas en la calle o no ver los charcos de sangre“.

Una malograda doctora de la Iglesia. Octogenaria ya escribe todo lo que puede sobre sus conocimientos y sus experiencias, ayudada por algunos asistentes. Obra que ha permanecido oculta e ignorada durante siglos.  En 1904 se crea, en el antiguo monasterio en el que había sido abadesa, un grupo de investigación en torno a su figura formado por un grupo de monjas benedictinas, y en 1979 se pidió desde la Federación de Mujeres Católicas su nombramiento como Doctora de la Iglesia, título que sólo tiene dos mujeres: Catalina de Siena y Teresa de Ávila. En 1987 se respondió a esta petición con un no.

Una biografía apasionante que muestra a una persona diferente, a una mujer diferente. Una luz pequeña en la época, eso dicen,  menos luminosa de la humanidad.

Museum - Hildegard von Bingen

En 2012, Benedicto XVI, la nombra Doctora de la Iglesia.

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Hldegarda de Bingen. Una vida entre la genialidad y la fe, Christian Feldmann. Barcelona. Herder. 2008.

Historia de las mujeres filósofas

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Yo, Hiparquia, no seguí las costumbres del sexo femenino,

sino que con corazón varonil seguí a los fuertes perros.

No me gustó el manto sujeto con la fíbula,

ni el pie calzado y mi cinta se olvidó del perfume.

Voy descalza, con un bastón, un vestido me cubre los miembros

y tengo la dura tierra en vez de un lecho.

Soy dueña de mi vida para saber tanto

y más que las ménades para cazar.

A las mujeres,

epigrama de Antípatro dedicado a Hiparquia (s.II a.C.)

Antología, libro III.

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Gilles Ménage fue un gramático y escritor francés, estudioso de la filosofía y las lenguas clásicas, que se interesó por la aportación de las mujeres a la literatura y la filosofía. De este interés nació esta poco conocida obra,  Historia mulierum philosopharum, que data de 1690, y que fue ampliada hasta 1692, año de la muerte del autor.

 

En su índice encontramos una serie de pensadoras, unas más conocidas y otras menos, organizadas por escuelas.

-Filósofas de escuela incierta: Hipo, Aristoclea, Cleobulina, Aspasia, Diotima, Beronice, Pánfila, Clea, Eurídice, Julia Domna, Miro, Sosipatra, Antusa, Aganice, Eudocia (Atenaida), Santa catalina, Ana Comnena, Eudocia (esposa de Constantino Paleólogo), Panipersebata, Novella y Eloísa.

-Platónicas: Lastenia, Axiotea, Arria, Gemina (madre), Gemina (hija), Anfilia e Hipatia.

-Académicas: Cerellia

-Dialécticas: Argia, Teognida, Artemisia y Pantaclea.

-Cirenaicas: Arete

-Megáricas: Nicarete

-Cínicas: Hiparquia

-Peripatéticas: Teodora

-Epicúreas: Temista, Leoncio, Teófila (ver estoicas)

-Estoicas: Porcia, Arria (madre), Arria (hija), Fania y Teófila (ver epicúreas)

-Pitagóricas: Temistoclea, Teano (esposa de Pitágoras), Mia, Arignota, Damo, Sara, Timica, Filtis, Ocelo, Ecelo, Quilónide, Teano, Mia, Lastenia, Habotelia, Equecratia Tirsenis, Pisirrode, Nesteadusa, Boio, Babelima, Cleecma, Fintis, Perictione, Melisa, Ródope, Ptolemaide.

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Historia de las mujeres filósofas es un libro sin precedentes sobre las pensadoras de la Antigüedad. Parecido a una enciclopedia en esta obra se da cuenta de quiénes fueron y qué dijeron. Este libro devuelve la palabra a 65 mujeres que hoy difícilmente encontramos en algún libro. “Es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de sus ideas” escribe Umberto Eco, que dice haber hojeado hasta tres enciclopedias sin haber encontrado nada de ellas, con excepción de Hipatia y algo de Eloísa.

 

¿Quiénes son estas mujeres evocadas por Ménage? ¿Cuál fue el criterio de Ménage para incluir o no un nombre en su lista de mujeres filósofas?  El escrito, ciertamente, no nos revela demasiado, pero si pensamos que es un intento de documentación hecho en el siglo XVII este incierto y pequeño diccionario de mujeres pesadoras es todo un logro.

Tras una atenta lectura del libro podemos observar que cada uno de los nombres citados  son nombres que  fueron alguna vez citados bajo el adjetivo de «filósofa» o incluido en alguna lista de filósofos; que las mujeres nombradas fueron familiares, discípulas o amigas de algún hombre sabio o filósofo; o bien que participaron  en alguna actividad vinculada a la filosofía. Con estos filtros Ménage encontró sesenta y cinco mujeres que podían ser denominadas filósofas y elaboró una relación descriptiva.

 

Ménage se apoya siempre en los textos clásicos que usa de fuente. Si se ha leído a Diógenes Laercio, autor de las Vidas de los filósofos ilustres, se reconocerá el estilo: anécdotas, recopilación de hechos, autores y citas, poca profundidad de análisis, etc. También podemos observar algo de influencia del Mulierum virtutes de Plutarco.

 

En la edición de la editorial Herder la obra viene precedida de una introducción muy interesante y más o menos completa de quién fue Gilles Ménage y cuáles fueron sus relaciones y aficiones; su amistad con Madame de Sévigné, Madame de La Rochefoucauld y Madame de La Fayette, asiduas a los cafés literarios femeninos y estudiosas, a pesar de los impedimentos de la época, quizás fueron un motivo o una inspiración para su estudio.

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Historia de las mujeres filósofas, Gilles Ménage. Editorial Herder.

Más “puppets” filosóficos

Veiamos en la anterior entrada unas curiosas páginas con objetos como tazas, camisetas, muñecos, etc con iconografía filosófica y frases de los autores correspondientes. En esta entrada, siguiendo la linea de la anterior, os mostraré algunos ejemplos de marionetas de filósofos que se comercilizan online.

No perdais detalle de los comentarios que hacen sobre los muñecos los autores de la web.

PlatónPlatón

Nietzsche

Nietzsche

Derrida

Jacques Derrida

Foucault

Foucault

Hannah Arendt

arendt

Karl Marx

Marx

Grandes Filósofos

Great phi

Spinoza

spinoza

Schopenhauer

schopenh

Kant

Kant

Emma Goldman

emma goldman

Hegel

Hegel

Estos son sólo algunos ejemplos de lo que podemos encontrar en una página llamada The unemployed Philosophers Guild.

En la pestaña ABOUT US los creadores explican con humor que “el gremio de filósofos desempleados tiene un origen misterioso”. Cuentan como se cree que su origen está en los círculos socráticos, cuatro siglos antes de Cristo, cuando algunos filósofos cansados de los diálogos de Sócrates buscaron una forma de ganarse la vida… repasan un poco la “historia de la filosofía” en torno a las cosas que venden. Terminando con un “la mayor parte de lo que ganamos va para la asociación de filósofos desempleados y para causas más profundas”.

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