Declaración de la Filosofía española

La Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España, el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC y diversas asociaciones filosóficas españolas que representan a una gran parte del profesorado de las universidades y centros de enseñanza secundaria, hemos celebrado durante los días 4 y 5 de mayo de 2012, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, unas jornadas de debate sobre La situación de la filosofía en el sistema educativo español. Como conclusiones de estas jornadas, hemos adoptado los siguientes acuerdos:

1. Consideramos que una sociedad democrática debe contar, entre otros requisitos imprescindibles, con un sistema público de educación que cubra todas las etapas formativas (infantil, primaria, secundaria y universitaria), que proporcione una formación de calidad y que sea accesible a todas las personas sin discriminación alguna por razón de sexo, nacionalidad, clase social, &c.

2. Estimamos que una sociedad democrática debe contar también con un sistema público de investigación integrado por las universidades y los centros de investigación especializados, dotado de recursos suficientes en todos los ámbitos científicos, tecnológicos y humanísticos, y basado en el mérito, la creatividad y la responsabilidad social de los investigadores.

3. Por todo ello, rechazamos rotundamente los drásticos recortes presupuestarios que vienen aplicando el gobierno central y los autonómicos en los tres últimos años, y que solo en 2012 superan el 20% en educación y el 25% en investigación. Asimismo, rechazamos el RD 14/2012, de 20 de abril (BOE de 21 de abril), de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, porque es un ataque frontal contra uno de los pilares fundamentales de nuestro Estado de bienestar: el sistema público español de educación e investigación.

4. Más concretamente, todos estos recortes económicos y cambios legislativos están poniendo en peligro la calidad e incluso la continuidad de la docencia y la investigación en Filosofía. Por ello, nos vemos obligados a recordar a las administraciones públicas que los estudios de Filosofía son uno de los ejes fundamentales de la tradición cultural de Occidente, y que hoy en día las sociedades democráticas más avanzadas suelen reservar un lugar específico a estos estudios en sus diferentes niveles educativos: institutos, universidades y centros de investigación.

5. La Filosofía es una parte consustancial de la civilización europea. Además, la tradición filosófica europea se ha extendido por todo el mundo y ha entablado un diálogo cada vez más fecundo con otras tradiciones filosóficas y culturales. De este modo, la Filosofía ha llegado a convertirse en un patrimonio vivo de toda la humanidad, a través del cual pueden comunicarse todos los pueblos de la Tierra. Prueba de ello es que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco) reconoce a la Filosofía un papel fundamental en la formación cívica y cultural de los ciudadanos de todo el mundo. Por eso, en 1995 hizo pública la Declaración de París en favor de la Filosofía y editó el informe Filosofía y democracia en el mundo, en 2005 estableció el Día Mundial de la Filosofía (que se celebra el tercer jueves del mes de noviembre), y en 2007 editó el informe La Filosofía, una escuela de libertad.

6. La Filosofía es una «escuela de libertad» porque educa a los niños y jóvenes en el ejercicio autónomo y riguroso del pensamiento, les enseña a reflexionar sobre el mundo y sobre sí mismos con una mirada crítica, y los capacita para dialogar racionalmente con sus semejantes, reconocer la pluralidad de los diferentes puntos de vista y buscar el entendimiento mutuo en los diversos campos de la experiencia humana, conforme a criterios comunes como los de verdad, justicia, belleza, etc. Por eso, ante los conflictos e incertidumbres de una sociedad cada vez más compleja y globalizada, los estudios de Filosofía son un instrumento fundamental para la comprensión del mundo y la comunicación racional entre todos los seres humanos.

7. La Filosofía puede practicarse en diferentes lugares y por diferentes medios: la docencia, la investigación, el asesoramiento ético, la mediación social, la gestión cultural, la creación artística y literaria, &c. No obstante, y en consonancia con las recomendaciones de la UNESCO, consideramos que los estudios de Filosofía deben tener un lugar específico en el sistema público de educación e investigación, porque solo de ese modo se garantiza su transmisión generacional y su renovación permanente, y porque toda persona tiene «derecho a la Filosofía», es decir, derecho a recibir una formación especializada que le permita acceder al patrimonio del pensamiento filosófico y adquirir los conocimientos necesarios para el ejercicio de la profesión filosófica.

8. La comunidad filosófica española está experimentando un cambio de ciclo histórico. Desde los años de la transición democrática, se inició una época de creciente expansión, modernización y diversificación de los estudios de Filosofía en todos los niveles educativos. Esa época estuvo protagonizada por una brillante generación de profesores, investigadores y escritores que han situado a la filosofía española en pie de igualdad con las filosofías de otros países del mundo. Esta internacionalización de la filosofía española es una importante contribución al patrimonio común de la lengua española como vehículo privilegiado para situar nuestra cultura en el lugar que le corresponde en un mundo cada vez más globalizado. A ello se añade el meritorio trabajo realizado en las otras lenguas oficiales de nuestro país. Sin embargo, la generación que hizo la transición filosófica ya se ha jubilado, y el relevo generacional de quienes hemos proseguido su labor se está viendo afectado por procesos muy diversos, que plantean a la comunidad filosófica española nuevos desafíos y también algunas dificultades: las sucesivas reformas legislativas, el llamado proceso de Bolonia, el nuevo papel de las agencias de evaluación en la carrera docente e investigadora, los drásticos recortes presupuestarios en educación, universidades e investigación, y, por último, la amenaza de reducción de centros, titulaciones y materias de Filosofía.

9. En este cambio de ciclo histórico, los asistentes a las jornadas de Madrid hemos decidido unir nuestras fuerzas, hasta ahora muy dispersas, y poner en marcha un proceso de vertebración de la comunidad filosófica española. A partir de ahora, nos constituimos como red española de filosofía (REF), para facilitar la cooperación entre todas las personas y organizaciones relacionadas con la profesión filosófica, y para defender esta profesión ante las administraciones públicas y ante la ciudadanía española. La REF contará con un Consejo de Coordinación en el que tendrán representación la Conferencia de Decanos de Filosofía, el Instituto de Filosofía del cchs-csic y las asociaciones filosóficas del profesorado universitario y de enseñanza secundaria. Los primeros pasos encomendados a este Consejo de Coordinación son los siguientes:

a) Creación de una Web que sirva de medio de comunicación interna, archivo documental y difusión pública de las actividades de la ref.

b) Constitución de tres comisiones de trabajo, representativas del profesorado universitario y no universitario, y que elaborarán propuestas concretas en tres campos diferentes: A) el currículum de las materias filosóficas de la enseñanza secundaria; B) la renovación de los estudios de Grado, Máster y Doctorado, que habrá de incluir una mayor atención a la didáctica específica de la Filosofía; y C) el perfeccionamiento de los procedimientos y criterios de valoración aplicados por las diferentes agencias de evaluación estatales y autonómicas. Estas propuestas serán debatidas y consensuadas en el seno de la REF, para su posterior presentación y negociación con el Ministerio de Educación, las comunidades autónomas y las agencias evaluadoras.

c) Preparación de un Congreso de Filosofía de ámbito estatal, abierto a los profesores e investigadores de todas las áreas filosóficas y de todos los niveles educativos, y abierto también a los profesionales de la filosofía que desempeñan su labor fuera de las instituciones académicas.

d) Apoyo a la difusión de dos importantes informes editados por la unesco: Filosofía y democracia en el mundo (1995), y La Filosofía, una escuela de libertad (2007). El trabajo de la edición española de estos dos informes será coordinado por la sepfi.

10. Esperamos que la puesta en marcha de la Red Española de Filosofía permita crear un espacio de comunicación entre todos cuantos amamos y practicamos la Filosofía en este país. Invitamos a todas las personas y organizaciones españolas relacionadas con la profesión filosófica, para que participen en las actividades de la ref. Y, por último, nos comprometemos a establecer vínculos de colaboración con otras redes filosóficas nacionales e internacionales.

Madrid 5 de mayo de 2012

Entidades firmantes de esta Declaración:


Conferencia de Decanos de las Facultades de Filosofía de España
Instituto de Filosofía del CSIC (IFS, CCHS-CSIC)
Asociación Andaluza de Filosofía (AAFi)
Asociación de Estudiantes de Filosofía de la Región de Murcia (ASEFI)
Asociación Española de Ética y Filosofía Política (AEEFP)
Asociación de Filosofía Bajo Palabra (AFBP)
Asociación de Filosofía Práctica de Cataluña (AFPC)
Asociación de Hispanismo Filosófico (AHF)
Asociación Profesional de Filosofía (APF)
Red Ibérica de Estudios Fichteanos (RIEF)
Sociedad Académica de Filosofía (SAF)
Sociedad Española de Estudios sobre Friedrich Nietzsche (SEDEN)
Sociedad Española de Fenomenología (SEFE)
Sociedad Española de Filosofía Analítica (SEFA)
Sociedad Española Leibniz para Estudios del Barroco y la Ilustración (SeL)
Sociedad Española de Profesores de Filosofía (SEPFI)
Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante (SFPA)
Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia (SFRM)
Sociedad Hispánica de Antropología Filosófica (SHAF)
Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia (SLMFC)

El texto original puede ser donsultado en la web de la REF.

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Más allá del bien y del mal

Resumen:

La película narra la relación entre Nietzsche, Rée y Salomé, desde la perspectiva de la filosofía del primero.

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Comentario:

Bajo el título Más allá del bien y del mal la directora italiana Liliana Cavani, también directora de Berlin Affair y El portero de noche, nos muestra su visión de la intensa, y ¿extraña?, relación entre el filósofo Friedrich Nietzsche, el escritor Paul Rée y la psicoanalista Lou Von Salomé.

Salomé, Ree, Nietzsche

Desde el principio la historia se muestra cruda, como la filosofía de Nietzsche, directa y clara.

Con la filosofía nietzscheana presente en todo momento: la muerte de Dios, el nihilismo, la libertad, la elección, la voluntad de poder, la vida como fin, la rebelión, la transvaloración, la lucha entre lo dionisiaco y lo apolíneo… y el superhombre, que, curiosamente, en la película es una mujer, el propio Nietzsche lo dirá en un momento determinado: Lou Von Salomé.

El triunfo de la vida sobre la muerte es otro de los temas que se tratan aquí, es decir, ¿vivir radicalmente es el triunfo de la vida?… ¿o no? Esto último se deja a elección del espectador. Es posible que vivir sea sólo un camino del que sólo seamos conscientes al morir.

Las escenas juegan con la metáfora, como al propio Nietzsche le gustaba jugar en sus textos. El deseo, la desesperación, la lucha contra la sociedad, la búsqueda del yo se mezclan con interesantes y extrañas imágenes que la mente del filósofo crea a cada instante.

Dios ha muerto y el hombre se encuentra solo. También Nietzsche, que se refugia en la amistad de Salomé y Rée. Y cuando la amistad se marchita… ¿qué le queda? ¿La vida? ¿El recuerdo? ¿Volver a empezar?

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Una de las mejores escenas, -es obviamente mi opinión, no tiene por qué ser compartida-, es la escena de la lucha entre el bien y el mal, lo apolíneo y lo dionisiaco, el eros y tanatos freudiano, representados a través de la lucha de dos hombres desnudos que brotan de la mente del filósofo.

Es una película más para ver y comentar tras verla que para comentar en un blog, ya que lo interesante es compartir las ideas, seguro que diferentes, que sugiere a los espectadores.

Es una película difícil de encontrar, así que os dejo un enlace a Youtube donde encontrareis la película original en italiano subtitulada:

http://www.youtube.com/watch?v=UCHCE3tNgHo

Y algunos enlaces con comentarios y artículos en torno a la misma:

http://elpais.com/diario/1978/01/07/ultima/252975601_850215.html

http://www.cinecritic.biz/es/index.php?option=com_content&view=article&id=16

Como curiosidad:

– el actor que interpreta a Nietzsche es Erland Josephson, una cara conocida para los aficionados al cine de Ingmar Bergman.

– Robert Powell, el actor que interpreta a Paul Rée, haría ese mismo año una de sus interpretaciones más conocidas, como Jesús de Nazaret, para la película de Franco Zeffirelli.

– es inquietante, como poco, el parecido entre el actor que en la película hace de Karl Andreas y la foto original de Paul Rée.

Lou_Ree_Nietzsche

Ficha técnica:

Título original
Al di là del bene e del male
Año
1977
Duración
122 min.
País
 Italia
Director
Liliana Cavani
Guión
Liliana Cavani, Franco Arcalli, Italo Moscati
Música
Daniele Paris
Fotografía
Armando Nannuzzi
Reparto
Dominique Sanda, Erland Josephson, Robert Powell, Virna Lisi, Michael Degen, Elisa Cegani, Umberto Orsini, Philippe Leroy, Carmen Scarpitta, Nicoletta Machiavelli, Amedeo Amodio, Renato Scarpa, Clara Colosimo

 

El estallido que viene – por Adolfo García Ortega (El País 30-11-12)

Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.

Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.

Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.

Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.

-La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa-

Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.

Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.

¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa? A mi modo de ver, son los siguientes: 1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse. 2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur. 3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida. 4. La política estandarizada y necia. 5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo. 6. La falta de futuro nítido. 7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población. Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.

Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!

Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.

El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales. Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.

El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.

Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.

Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.

Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.

Adolfo García Ortega es escritor.

 

El mañana efímero

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su marmol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado, 1913

 

 

Meditaciones del Quijote

¿Qué puede decirnos Ortega sobre la España de hoy? ¿Pueden servirnos sus consejos, sus visiones, para guiar nuestros pasos? ¿Qué ha cambiado entre 1914 y 2012?

Es sorprendente leer a Ortega, y releerlo aún más, pues encuentras una terrible actualidad en cada una de sus palabras. Parece mentira que en tanto tiempo transcurrido hayamos cambiado tan poco.

Que ni España se haya europeizado demasiado, ni Europa se haya españolizado casi nada.

“…hay una observación tan honda y tan certera sobre España que, al tropezarla, se sobrecoge el ánimo. Dice Kant que los turcos cuando viajan  suelen caracterizar los países según su vicio genuino, y que, usando de esta manera, el compondría la tabla siguiente: 1ª Tierra de las modas (Francia), 2ª Tierra del mal humor (Inglaterra), 3ª Tierra de los antepasados (España), 4ª Tierra de las ostentaciones (Italia), 5ª Tierra de los títulos (Alemania), 6ª Tierra de los señores (Polonia).

¡Tierra de los antepasados!… Por lo tanto no nuestra, no libre de propiedad de los españoles actuales. Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime. ‘Sábelo –dice el criado en las Coéforas-, los muertos matan a los vivos.’

Es esta influencia del pasado sobre nuestra raza una cuestión de las más delicadas. A través de ella descubriremos la mecánica psicológica del reaccionismo español. Y no me refiero al político, que es sólo una manifestación, la menos honda y significativa, de la general constitución reaccionaria de nuestro espíritu. Columbraremos en este ensayo cómo el reaccionarismo radical no se caracteriza en última instancia por su desamor a la modernidad, sino por la manera de tratar el pasado” (Páginas 81 y 82).

No se trata de juzgar, de juzgarnos, a nadie. No es tan siquiera autocrítica.

“Cada día me interesa menos sentenciar; a ser juez de las cosas, voy prefiriendo ser su amante” (Página 83).

Por ello el hilo conductor de las meditaciones que tenemos entre manos es el Quijote, de alguna forma nuestro sello identitario: nosotros y nuestras circunstancias.

“Y una palabra postrera. El lector descubrirá, si no me equivoco, hasta en los últimos rincones de estos ensayos, los latidos de la preocupación patriótica. Quien lo escribe y a quienes van dirigidos, se originaron espiritualmente en la negación de la España caduca. Ahora bien, la negación aislada es una impiedad. El hombre pío y honrado contrae, cuando niega, la obligación de edificar una nueva afirmación. Se entiende, de intentarlo.

Así nosotros. Habiendo negado una España nos encontramos en el paso honroso de hallar otra. Esta empresa de honor no nos deja vivir. Por eso, si se penetrara hasta la más intimas y personales meditaciones nuestras, se nos sorprendería haciendo con los más humildes rayicos de nuestra alama experimentos de nueva España.”

La obra de Ortega es una obra viva, actual, como su filosofía, una serie de meditaciones que nos llevan a pensar sobre nosotros mismos y lo que nos rodea.

“No me obliguéis a ser sólo español si español sólo significa para vosotros hombre de la costa reverberante. No metáis en mis entrañas guerras civiles; no azucéis al ibero que va en mí con sus ásperas, hirsutas pasiones contra el blondo germano, meditativo y sentimental, que alienta en la zona crepuscular de mi alma. Y aspiro a poner paz entre mis hombres interiores y los empujo hacia una colaboración.” (Página 159)

Constantemente nos recuerda que uno de los pecados que cometemos es olvidar la filosofía como forma de amor y libertad. Enseñar a pensar como forma de construir personas. Y, otra vez, el Quijote como símbolo. ¿Qué es España?

“Dios mío, ¿qué es España? (…)

(…)

¡Desdichada raza -¡ojo! raza histórica, yo soy yo y mi circunstancia- que no hace un alto en la encrucijada antes de proseguir su ruta, que no se hace un problema de su propia intimidad; que no siente la heroica necesidad de justificar su destino, de volcar claridades sobre su misión en la historia!

El individuo no puede orientarse en el universo sino a través de su raza, porque va sumido en ella como la gota en la nube viajera”. (Página 168)

Sólo Ortega podía, a partir del Quijote, como concepto construir una reflexión sobre la literatura, la filosofía, el amor, la ciencia y el heroísmo.

“Porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo. (…) Y este querer él ser él mismo es la heroicidad.

(…) Cada movimiento que hace ha necesitado primero vencer a la costumbre e inventar una nueva manera de gesto. Una vida así es un perenne dolor, un constante desgarrarse de aquella parte de sí mismo rendida al hábito, prisionera de la materia” (Páginas 227 y 228)

Sólo Ortega podía, y puede, darnos una “colleja” (y permitidme la expresión) para intentar despertarnos de este sueño en el que estamos inmersos. Nos da un tirón de orejas, como antes hicieron otros que marcaron su senda, la que Ortega caminó: Unamuno, Baroja, Machado,…

Ortega nos interpela palabra por palabra. La vida, nuestra vida, es libertad, invención, “fama poética -escribe Julián Marías-. Vivir no puede ser un adaptarse porque la adaptación es sumisión y renuncia”. No podemos renunciar ni ser sumisos. Sólo nos queda el Quijote.

“¿No es cruel sarcasmo que luego de tres siglos y medio de descarriado vagar, se nos proponga seguir la tradición nacional? ¡La tradición! La realidad tradicional en España ha consistido precisamente en el aniquilamiento progresivo de la posibilidad España. No, no podemos seguir la tradición. Español significa para mí una altísima promesa  que sólo en casos de extrema rareza ha sido cumplida. No, no podemos seguir la tradición; todo lo contrario; tenemos que ir contra la tradición. De entre los escombros tradicionales, nos urge salvar la primaria sustancia de la raza, el módulo hispánico, aquel simple temblor español ante el caos. Lo que suele llamarse España no es eso, sino justamente el fracaso de eso. En un grande, doloroso incendio habríamos de quemar la inerte apariencia tradicional, la España que ha sido, y luego, entre las cenizas bien cribadas, hallaremos como una gema iridiscente, la España que pudo ser.” (Página 172)

 

 

Meditaciones del Quijote. José Ortega y Gasset. Cátedra, 2007.

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