La utilidad de lo inútil, por Nuccio Ordine

“Sólo la conciencia  de estar destinados a vivir en la incertidumbre, sólo la humildad de considerarse seres falibles, sólo la conciencia de estar expuestos al riesgo del error pueden permitirnos concebir un auténtico encuentro con los otros, con quienes piensan de manera distinta que nosotros”.

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En 2013 el italiano Nuccio Ordine escribió un pequeño pero gran ensayo sobre el valor y la utilidad de lo que las sociedades modernas consideran inútil.

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre la importancia de recuperar el ser sobre el tener, ya que si dejamos el peso de toda nuestra evolución, sea lo que sea que signifique esa palabra, en la utilidad estaremos restando toda la humanidad que hay en las cosas consideradas no-útiles.

La utilidad de lo inútil es una invitación esencial a repensarnos y repensar la realidad que nos rodea. ¿Qué es lo verdaderamente importante?

“Los hipócritas esfuerzos por conjurar la salida de Grecia de Europa -pero las mismas reflexiones podrían valer para Italia o España- son fruto de un cínico cálculo (el precio a pagar sería aún mayor que el supuesto por el frustrado reembolso de la deuda misma) y no de una autentica cultura política fundada en la idea de que Europa sería inconcebible sin Grecia porque los saberes occidentales hunden sus raíces en la lengua y la civilización griegas. ¿Acaso las deudas contraídas con los bancos y las finanzas pueden tener fuerza suficiente para cancelar de un solo plumazo las más importantes deudas que, en el curso de los siglos, hemos contraído con quienes nos han hecho el regalo de un extraordinario patrimonio artístico y literario, musical y filosófico, científico y arquitectónico?”

Como señala Ordine estamos viviendo en una sociedad que valora más un martillo que una sinfonía, un arma más que una poesía,… La utilidad práctica, la que no requiere meditación ni explicación es fácil de integrar en un mundo en el que vale la inmediatez, el tener y el almacenar cosas. Algo que, en realidad, no es nuevo y el autor italiano hace un repaso por autores que a lo largo de los siglos avisaban de esta inclinación de la balanza hacia lo útil. Y también hacia lo superfluo. Hacia lo que nos encadena y nos deshumaniza.

Pero no penséis que Ordine echa mano solo de autores “de letras” para defender la utilidad de lo inútil porque no es así, economistas y científicos son citados para comprender porque el espíritu humano necesita de aquello que hoy muchos tildan de inútil.

” ‘El conocimiento es una riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse’. Sólo el saber -poniendo en cuestión los paradigmas dominantes del beneficio- puede ser compartido sin empobrecer. Al contrario, enriqueciendo a quien lo transmite y a quien lo recibe”.

Al final del ensayo añade un breve apéndice con un ensayo de Abraham Flexner, escrito en 1939, que tampoco tiene desperdicio, por estar escrito en la fecha en que se escribió y por reflejar las páginas unas escenas que podrían fecharse a día de hoy.

No voy a escribir nada más. Sólo voy a invitaros a leer. Hacedlo. Leed a Ordine. Aprended a disfrutar de la utilidad de lo inútil.

“El enemigo real del género humano no es el pensador audaz e irresponsable, tenga razón o no. El enemigo real es quien trata de moldear el espíritu humano de manera que no se atreva a desplegar sus alas como estas se desplegaron en otro tiempo…

La justificación de la libertad espiritual, sin embargo, supera con mucho la cuestión de la creatividad en el ámbito científico o humanístico, pues implica la tolerancia de todo el espectro de las diferencias humanas”.

Flexner, La utilidad de los conocimientos inútiles

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Tierra quemada, por Antonio Muñoz Molina

Tierra quemada

En las evaluaciones sobre estos últimos años nadie parece caer en la cuenta de la devastación que ha sufrido nuestro país en todo lo relacionado con la educación, la cultura y el conocimiento. En los programas electorales que van adelantándose en los simulacros de debates políticos de la televisión tampoco parece que haya sitio para reflexionar sobre esos problemas, y ni siquiera para mencionarlos. La política consiste sobre todo en hablar a gritos de política. El declive de la enseñanza pública ya no es ni siquiera noticia, a no ser que un profesor resulte gravemente agredido por un papá o una mamá que no hacen nada por educar a su hijo, pero no toleran que la criatura se lleve el más tenue sinsabor en el aula. Un ministro de Educación frívolo y chulesco se fue a París con un cargo opulento dejando a otros la tarea de poner en marcha la nueva ley inútil, confusa y no debatida ni pactada con nadie. Que la ley borrara la Filosofía de la enseñanza no quiere decir que fuera favorable al conocimiento científico. El analfabetismo unánime sigue siendo la gran ambición de la clase dirigente y de la clase política en España.

Un profesor universitario de letras que acaba de jubilarse por abatimiento me cuenta que se cansó de corregir las faltas de ortografía de muchos estudiantes con la misma dedicación que si diera clases en Primaria; profesores de ciencias me dicen que hay cada vez menos alumnos en las carreras de Física o Química. En cualquier capital extranjera donde he estado en el último año me encuentro con los mejores entre los que sí han aprendido: descubren la sorpresa de trabajar en atmósferas favorables a la investigación y al estudio, sin el castigo agotador de ir contracorriente; en la mayor parte de los casos aceptan con melancolía la evidencia de que si quieren progresar en lo que hacen, el precio será no poder regresar. Grave es que los nativos tengan vedado el regreso, pero igual de grave es que no haya posibilidad de atraer al talento forastero. Nada es más fácil que un gran matemático de Nueva Delhi encuentre un puesto en una universidad de California, pero es muy probable que ni al más brillante profesor de la Universidad de Jaén se le abra nunca la posibilidad de conseguir una plaza en la de Murcia.

Del presidente del Gobierno se sabe que es lector del diario Marca y de La catedral del mar. El ministro de Justicia declara que la tortura pública del toro de Tordesillas es una noble tradición cultural. Las únicas tradiciones culturales que se preservan son las que contienen residuos de barbarie o de oscurantismo religioso. El ministro de Economía y el ministro de Hacienda se aseguran de arruinar el teatro con un IVA del 21%. Las televisiones públicas dedican sus mejores horarios al fútbol, a los chismes del corazón y al adoctrinamiento identitario. Se dan ayudas públicas a los bancos y a los fabricantes de coches, pero no a la industria del libro ni a las librerías. Lo que han hecho por los libros estos Gobiernos recientes es cancelar las compras para las bibliotecas. En las de los Institutos Cervantes no hay novedades de los últimos años, y hace tiempo que se cancelaron las suscripciones a las revistas culturales. El desguace de la capacidad de acción cultural de los Cervantes y su sometimiento cada vez mayor a presiones de políticos y diplomáticos es uno de tantos desastres ocultos de estos últimos años.

Hace unos días, en este mismo periódico, Diego Fonseca contaba la historia vergonzosa del legado de Santiago Ramón y Cajal. Treinta mil objetos que atestiguan la vida, los logros científicos y los intereses variados de uno de los grandes héroes intelectuales de nuestro país están arrumbados en una sala de reuniones en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: sus papeles, sus fotografías, sus diplomas, sus dibujos prodigiosos, sus microscopios, los objetos que tocaron sus manos y formaron parte de su vida. Entre 1984 y 1997 esos tesoros habían estado amontonados en un sótano. El deterioro de materiales tan frágiles como manuscritos y placas fotográficas es irreversible. Quién imagina que pudiera suceder algo parecido en Francia con el legado de Pasteur, con el de Darwin en Inglaterra. El año pasado Javier Sampedro informó de la desaparición escandalosa de la mayor parte de la correspondencia de Cajal: 12.000 cartas que atestiguarían su vida privada y sus intercambios incesantes con los mejores neurólogos de su época. El profesor Juan Antonio Fernández Santarén, editor de esa correspondencia, ha denunciado la cadena de irresponsabilidades, de negligencia, de pura desvergüenza, que hizo posible tal despojo: alguien robó en 1976 unas 15.000 cartas depositadas en el CSIC. Unas 3.000 cayeron en manos de un librero de viejo, que al menos tuvo el gesto de vendérselas a la Biblioteca Nacional. De las demás no hay ni rastro.

El analfabetismo unánime sigue siendo la gran ambición de la clase dirigente y de la clase política en España

He estado leyendo estos días los Recuerdos de mi vida de Cajal, en una excelente edición del profesor Fernández Santarén. En ese libro están algunas de las mejores páginas memoriales que se han escrito en España. Es el relato de un largo aprendizaje, heroico en su amplitud y en su dificultad, el de un chico travieso y rebelde de pueblo, en un país atrasado y deshecho por convulsiones políticas, que descubre primero su amor por los animales, por la botánica y el dibujo, y luego su vocación científica, en la que es decisiva su curiosidad congénita y su talento de artista. Llegado a la investigación justo después de los hallazgos formidables de Darwin y Pasteur, Cajal estableció algunos de los cimientos sobre los que todavía se sostienen la biología y la neurociencia. Si nuestra cultura científica no mereciera más desprecio todavía que la literaria o la artística, seríamos conscientes de que Cajal es una de las pocas figuras de verdad universales que ha dado nuestro país: como Cervantes, o García Lorca, o Picasso, o Manuel de Falla, o Velázquez.

A Cajal su educación como dibujante y su sentido estético le ayudaron a dilucidar la anatomía fantástica de las neuronas. Y su mirada de científico le permitió juzgar con más lucidez que cualquiera de los santones del 98 los motivos del atraso español e imaginar políticas sensatas para empezar a remediarlo. Cajal vivió como oficial médico la primera guerra de Cuba y no olvidó nunca los efectos terribles de la frivolidad política, la incompetencia militar, la corrupción que enriquecía a oficiales e intermediarios con el dinero robado a la alimentación y a la salud de los soldados, que morían de malaria y disentería en hospitales inmundos. En su adolescencia asistió a la hermosa revolución liberal de 1868, tan rápidamente malograda; tuvo una vida tan larga que vio también en su vejez la otra ilusión renovadora de la II República. Hasta sus últimos días vindicó los mismos ideales prácticos que lo habían sostenido en su aprendizaje de científico y de ciudadano: curiosidad, educación, esfuerzo disciplinado, ambición lúcida, patriotismo crítico. Que la mayor parte de sus cartas se haya perdido y que su legado permanezca arrumbado en un almacén es una calamidad y una desgracia, pero también es un síntoma de todo lo bajo que hemos caído, de todo lo más bajo que todavía podemos caer.

Por Antonio Muñoz Molina, en El País, 20 de octubre de 2015

Ángel Gabilondo, “Aristóteles no era de letras ni de ciencias”

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¿Tú eres de ciencias o de letras? Esta es un pregunta que seguro muchos hemos escuchado a o largo de nuestras vidas, y al hilo de esta charla del profesor Gabilondo me ha dado por hacer ciertas reflexiones.

Yo, en particular, soy de letras porque al llegar a bachillerato había que elegir, y yo elegí humanidades porque me encantan el arte, la filosofía y la literatura, y me atraía la idea de aprender a traducir latín y griego, pero no porque no me gustaran las ciencias que, de hecho, me gustan.

En la conferencia, el profesor Gabilondo nos recuerda, y advierte, de los peligros de esta radical división y de como algunos de nuestros grandes sabios e intelectuales no tendrían lugar en nuestro actual sistema educativo solo por el hecho de no ser de letras ni de ciencias, sino de todo un poco. Pone como ejemplo a Aristóteles y a Descartes, pero podríamos mencionar a Leonardo Da Vinci, a María Montessori, a los enciclopedistas ilustrados, …

Los saberes no inmediatamente “útiles” ni “rentables” son también necesarios. El saber es un fin en sí mismo, es el cultivo del espíritu, de la humanidad; es útil todo lo que nos hace mejores aunque no se tengan beneficios.

No podemos confundir sentido con utilidad.

Muchos de los que somos “de letras” o “de ciencias” no olvidamos nunca que saber más es ser más conscientes de todo lo que aún desconocemos y más nos aumenta la curiosidad y necesidad de saber.

Trazar una línea entre ciencias y letras es “fracturar el conocimiento” y “al fracturar el conocimiento nos fracturamos nosotros”.

El objetivo de un buen sistema educativo tiene que ser favorecer una educación integral que prepara para este mundo global y en continuo cambio en el que estamos.

¿Y por qué Aristóteles, en este caso, es ejemplo? Porque él fue hombre de letras y de ciencias, y porque vio el hecho obvio de que todos y cada uno de nosotros somos seres sociales y políticos, inmersos en sociedad. Y, además, somos seres que nos asombramos, que nos preguntamos.

Puede que no veamos la relación pero también avisa el profesor Gabilondo, y creo que es un hecho incuestionable en estos momentos, que “no hay solución económica sin ciencia ni educación pero tampoco habrá salida social y civilizatoria” sin esa educación integral. A la economía, por ejemplo, le  falta humanidad; y es esa economía deshumanizada la que está vertebrando nuestras naciones, cuando deberían ser la ciencia, la cultura y la educación las que las vertebrasen. Es necesario, se hace necesario, conjugar conocimientos y formas de vida para reorganizar, para poner en orden las piezas de este puzzle que es el mundo.

Para que estas nuevas piezas encajen, necesitamos hacer las cosas de otro modo. Ya lo observó Einstein, no podemos buscar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Seguir haciendo las cosas igual, habiendo cambiado las condiciones, es absurdo y no nos llevará -como de hecho no nos está llevando- a ningún sitio.

Humanizar, volver a humanizar, dar sentido humano a todo se hace tarea esencial en estos tiempos. Volver el rostro a Kant -el hombre como fin, no como medio-; porque hay que “pensar que la humanidad no sólo somos nosotros, también los que estuvieron y los que estarán, esto es la sostenibilidad”.

Así, los saberes, el cultivo del espíritu, la humanidad deben ser fines en sí mismos; porque es útil todo lo que nos hace mejores aunque no obtengamos “beneficios” de ello. No podemos dejar que sea cierto aquello de que en tiempo de crisis todo esté permitido, por el contrario, todo debe inspirarnos acciones humanas. Esa obsesión por la utilidad inmediata y con beneficios no sólo mata a las humanidades, acabará matando a la verdadera ciencia (en este punto la referencia a Alfredo Deaño es esencial -no podemos confundir sentido con utilidad-).

Al hilo de esta idea también podemos leer la obra de José Manuel Sánchez Ron, La nueva ilustración; la de Rafael Gómez Pérez, Ni de letras no de ciencias: una educación humana; y la obra de Edgar Morin, La mente bien ordenada. Para organizar los conocimientos y aprender a vivir.

__________

Si queréis escuchar la conferencia del profesor Gabilondo, pinchad aquí o directamente en el vídeo.

Jerusalén, año cero

« De mano en mano se pasa la verdad,

y en cada mano olvidará algo de cierto

y también se llevará de cada mano el parecer:

si camináramos calendario atrás,

todo estaría al revés.

 

Algunos dicen que es falso

y otros repiten que es cierto,

que entró en Jerusalén siendo de día.

Se dice que su túnica era blanca,

que iba posada en sus ojos

un ave del mediodía.

 

Aquel fue tiempo de tumbas,

aquel fue tiempo de flautas,

de mercaderes, de Legión Romana.

 

Se dice que la chusma lo seguía,

que en su palabra sencilla

se lavaba la mañana.

El Rey de los judíos,

el hijo de los hombres,

el Cristo, el nazareno lo llamaban.

 

Jerusalén, año cero y se cambió

la suerte con lo que pasó;

Jerusalén, año cero y Nazaret

y el caserío de Belén;

Jerusalén, año cero fue el lugar

donde ocurrió, o donde no.

 

Fue enemigo del imperio

y amigo de la palabra:

decía que todo era para todos.

Se dice que enseñaba a los pastores

a compartir las ovejas

y a cuidarse de los lobos.

 

Tanta enseñanza hizo ruido

en el poder de los templos,

y en la madera lo clavaron recio.

Se dijo que por mago o hechicero,

pero si la historia es cierta

fue porque hiciera silencio».

Silvio Rodríguez

Se cuenta que Silvio la compuso al tomar conciencia de lo que significaba para Latinoamérica la puesta en práctica de la Teología de la Liberación“, y tras conocer al poeta y sacerdote católico nicaragüense Ernesto Cardenal; es una canción bellísima que nos ofrece una visión de Jesús de Nazaret muy humana, sencilla y esperanzadora.

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Por qué la Filosofía. Por qué la Historia de la Filosofía. A vueltas con nuestro sistema educativo.

Escultura itinerante a la Historia de la Filosfía en Berlín

“Y usted está comenzando a filosofar. Es decir, comenzará usted a bracear con toda suerte de razones y problemas. Permítame que en los umbrales de esa vida que promete ser tan fértil, traiga a su memoria aquel pasaje de Platón  en que prescribe formalmente la gumnasia[1] del entendimiento:  “Es hermoso y divino el ímpetu ardiente que te lanza a las razones de las cosas; pero ejercítate y adiéstrate en estos ejercicios que en apariencia no sirven para nada, y que el vulgo llama palabrería sutil, mientras eres aún joven; de lo contrario, la verdad se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d). No es tarea fácil ni grata”.

 

El 3 de diciembre de 1940 se fechan estas palabras que Xavier Zubiri le dedica a Julián Marías con ocasión de la publicación de su Historia de la Filosofía.

Con palabras de Parménides Zubiri le recuerda a Marías que la dedicación a la filosofía debe ser realizada desde el ímpetu de la juventud, cuando más abiertos y preparados estamos para recibir las ideas y conducirnos en ellas para desarrollar las propias.

Y esto es lo que el sistema educativo está impidiendo, y va a seguir impidiendo, a los estudiantes españoles, privándoles de una enseñanza ética seria y una historia de la filosofía necesaria para entender, en muchos casos, por qué Europa es como es y por qué el ser humano, y las sociedades en general, han llegado al punto en el que se encuentran.

Privar del conocimiento, de cualquier tipo de conocimiento a alguien, debería constituir un delito en cualquier sociedad que se diga abierta, plural, moderna y democrática. Tenemos el deber de brindar esa posibilidad de conocimiento, y el abanico más amplio de éste está en una buena y profunda historia de la filosofía.

Decía Ortega allá por 1914, 98 años hace ya, que él era un profesor de Filosofía in partibus infidelium ya que la materia no estaba a la altura de su tiempo y España estaba alejada de una ocupación filosófica real -¿a qué me suena a mí esto?-. De hecho casi todos sus primeros escritos son una queja acerca de esta misma idea.  No fue el único. Antes que Ortega Unamuno intentaba volver la filosofía hacia España, crear un ámbito en el que el problematismo filosófico fuese posible, inquietar a los españoles y llevarlos hacia las cuestiones últimas -ya fuese filosóficamente o no-.

No somos un país de pensadores. Reconozcámoslo. Casi todo lo que hemos ganado lo hemos acabado perdiendo, sólo hay que saber un poco de historia de España para darnos cuenta de ello. No somos una nación de ideas y reflexión. No somos ciudadanos que amemos el saber. No sabemos de ese amor y tampoco nos dejan descubrirlo -ni nos dejarán-.

Llevamos años asistiendo a las discusiones sobre la conveniencia de alguna asignatura alternativa a la religión que nos lleve a una enseñanza lógica, racional y positiva de la ética y los valores, que nos enseñe a ser buenos ciudadanos y nos lleve a comprender la construcción de nuestras sociedades, sus alternativas y el por qué de la existencia de la pluralidad de las mismas. ¿Realmente ningún sabio hacedor de sistemas educativos ha caído en la cuenta de que ya hay una asignatura perfecta para ello? Una asignatura transversal como pocas, útil como pocas, y válida para exponer las ideas -alejadas de ideologías sutiles- sobre ciudadanía, ética, política, valores, sociedad, familia, personas, géneros, cultura, pensamiento religioso, pensamiento laico, y absolutamente cualquier cosa que se nos pase por la cabeza.

¿Han adivinado ya o necesitan una pista?

La Filosofía.

Una materia, una ciencia, una asignatura -da igual como la llamen- que nos ha guiado desde aquellos primeros griegos hasta hoy. El propio Erwin Schröndinger, premio nobel de Física en 1933, en su obra La naturaleza y los griegos nos recuerda la necesidad de romper con el temor a la filosofía y recoger el testigo de esos primeros pensadores de los que heredamos la mayoría de las concepciones que utilizamos en cualquier campo. En esta obra, y citando a Gomperz, nos recuerda:

“Es de mayor importancia recordar un tipo de aplicación o utilización indirecta que debe considerarse de enorme valor. Prácticamente toda nuestra educación intelectual tiene su origen en los griegos. Un conocimiento escrupuloso de estos orígenes es pues requisito indispensable (…). Ignorar el pasado es aquí no sólo indeseable sino simplemente imposible. (…). Su influencia no sólo se ha dejado sentir sobre quienes aprendieron de ellos en la Antigüedad y en lo tiempos modernos; todo nuestro pensamiento, las categorías lógicas en las que este se mueve, los esquemas lingüísticos que utiliza (y que por consiguiente lo dominan), es en cierto grado una elaboración y, en lo fundamental, el producto de los grandes pensadores  de la Antigüedad.”[2]

En este caso concreto estamos viendo la vinculación de la ciencia a nuestros primeros filósofos. Pero ¿y tras esta antigüedad que hay? ¿Con qué aportaciones nos encontramos?

Quizá les suenen estos nombres, -¿o no?-, René Descartes, Immanuel Kant, Karl Marx, David Hume, John Locke, Thomas Hobbes, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Avicena, Guillermo de Ockham, Rogerio Bacon, Francis Bacon, Erasmo de Rotterdam, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Pascal, Spinoza, Leibniz, George Berkeley, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Vico, Fichte, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Comte, Stuart Mill, Kierkegaard, Brentano, Heidegger, Dilthey, Bergson, James, Husserl, Scheler, Sartre, Wittgenstein, Simone de Beauvoir, Simone Weill, Hannah Arendt, Gianni Vattimo, Albert Camus, Umberto Eco, John Rawls, Isaiah Berlin, Hildergarda de Bigen, Olympe de Gouges, Emma Goldman, Rosa Luxemburgo, Ayn Rand, Martha Nussbaum, Iris Murdoch, Jostein Gaarder, Bertrand Russell, Ferdinand de Saussure, Theodor Adorno, Bochenski, Jürgen Habermas, Jean Piaget, Karl Popper, Michel Onfray, Rudolf Carnap, Noam Chomsky, John Dewey, Leo Strauss, Emmanuel Levinás, Edgar Morin …

Sin olvidarnos de los nacidos en nuestra península: Avicebrón, Averroes, Maimónides, Séneca, Ortega y Gasset, Julián Marías, Miguel de Unamuno, Xavier Zubiri, Isidoro de Sevilla, Gustavo Salmerón, Luis Vives, Francisco Suarez, Eduardo Nicol, Salvador Paniker, Raimon Panikkar, Juan David García Bacca, Mara Zambrano, Leonardo Polo, Francisco Ayala, Jesús Arellano, Gumersindo de Azcarate, Francisco Giner de los Ríos, Angel González, Gustavo Bueno, José Antonio Marina, Fernando Savater, Victoria Camps, Adela Cortina, Ignacio Ellacurria, José Ferrater Mora, Alejandro Llano, José Luis López Aranguren, Agapito Maestre, Javier Sádaba, Jorge Santayana, Eugenio Trias, Victor Gómez Pin,… entre cientos de nombres más.

Tenemos una amplísima e importantísima cultura filosófica en el mundo que dejamos pasar por desgana o ignorancia. Sin embargo ahí está, esperando a que sepamos verla.

¿Dónde está?, se preguntarán algunos. La Filosofía está en todas partes. Ahora lo veremos.

En el humor:
–         http://www.elmundotoday.com/2012/03/una-senora-de-puertollano-cuestiona-la-realidad-cognoscible/
–          http://www.elmundotoday.com/2009/12/roba-en-la-facultad-de-filosofia-haciendose-pasar-por-aristoteles/
–          http://www.elmundotoday.com/2012/11/publican-una-version-de-la-critica-de-la-razon-pura-con-iconos-de-whatsapp/
–          Monty Python. Encuentro filosófico. http://www.youtube.com/watch?v=i8ov2oNbkvo
–          La hora de José Mota. Grandes conversaciones filosóficas de la historia http://www.youtube.com/watch?v=kus-TJuYeAI

En la música
–          La relación entre Wagner y Nietzsche.
–          Filosofía de la música. http://www.youtube.com/watch?v=j8lBssdI6bI
–          http://musicayfilosofia.blogspot.com.es/
–          http://www.hagaselamusica.com/ficha-periodos-musica/musica-antigua/musica-y-filosofia/

En el cine:
–          Matrix, de los hermanos Wachowski. Desde Platón a Lutero y llegando a la modernidad, en esta trilogía hay filosofía para dar y regalar.
–          El show de Truman, de Peter Weir. Mito de la caverna con toques cartesianos.
–          Origen, de Christopher Nolan. Cartesianismo en estado puro.
–          Más allá del bien y del mal, de Liliana Cavani. Una visión muy particular sobre la figura de Nietzsche.
–          V de Vendetta, de James McTeigue. La ética desde el comic.
–          La clase, de Laurent Cantet.
–          La ola, de Dennis Gansel. ¿Pueden las ideas hacer cambiar a las personas?
–          El día que Nietzsche lloró, de Pinchas Perry. Otra visión particular sobre Nietzsche.
–          Melancholia, de Lars Von Trier. El mito de la caverna vuelto del revés.
–          El club de la lucha, de David Fincher. Crítica al capitalismo y la falta de libertad de la sociedad consumista.
–          Memento, de Christopher Nolan. Identidad y memoria: Locke, Hume…
–          La naranja mecánica, de Stanley Kubrick. Conductismo, condicionamiento, moral,…
–          Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia. Wittgenstein, Popper, y pitagorismo.
Incluso en Titanic, de James Cameron, cuando el barco choca contra el iceberg el ingeniero le dice a Rose “es una certeza matemática que este barco se hundirá”, consciente o no por parte de los guionistas eso es muy de Descartes
Y también en el de superhéroes:
–          Spiderman de Sam Raimi (“La inteligencia no es un privilegio, es un don, y debe usarse por el bien de la humanidad” le dice el Dr Otto Ottavius en la segunda película. ¿Y qué me decís de la frase de su tío Ben en la primera película?: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”).
–          Batman de Christopher Nolan. O de cómo el caballero oscuro pasa del nietzscheanismo a un kantismo débil.
También lo podéis leer en el libro Los superhéroes y la filosofía.

En las series de televisión:
–          Expediente X (Referencias a mundos inteligibles, crítica política, búsqueda de la verdad,…)
–          Smallville (¿Habéis visto un Clark Kent más kantiano que el de Smallville?)
–          Fringe (No es física y ciencia ficción todo lo que reluce).
–          Mentes Criminales (Citas constantes de Nietzsche, Kant, Fichte, Jaspers, Huxley, Platón,…)
–          Arrow (Referencias a Nietzsche, Hobbes, Locke, Rousseau…)
–          Perdidos (existencias de diferentes mundos, sueño, realidad,…)
–          Los Simpson (ver la obra Los Simpson y la filosofía)
–          Big Bang Theory (paradojas, argumentaciones, teorías y enfrentamientos dialécticos en torno a la física, al universo, a las creencias, etc.)

En las matemáticas:
–          ¿Cómo sabemos que nuestras teorías matemáticas son verdaderas? ¿Sobre qué son las matemáticas? En otras palabras, si un enunciado matemático es verdadero, ¿qué lo hace verdadero? ¿En virtud de qué es verdadero?  ¿Las verdades matemáticas son verdaderas por necesidad? Y, si lo son, ¿cuál es la fuente de esta necesidad? ¿Cómo es posible aplicar las verdades matemáticas a la realidad externa?
–          Pitágoras, Euclides y Platón
–          Descartes y sus certezas matemáticas
–          Leibniz, Fregue y Russell.

En la religión:
–          Son largas y antiquísimas las discusiones entre la fe y la razón. Desde que los primeros griegos pensaron que todo podía explicarse racionalmente sin necesidad de dioses hasta la llegada de Pablo de Tarso a Atenas para hablar del Dios sin rostro que habría de cambiar la historia. Sin olvidar los sucesivos cismas y las actuales discusiones: creacionismo, evolucionismo, new age, cristianismo, judaísmo, islamismo, religiones naturales, etc

En el arte:
–     La muerte de Sócrates de J L David    
La muerte de Sócrates de Jacques Louis David
–        La escuela de Atenas de Rafael Sanzio
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–          Heráclito y Demócrito de Rubens
Heraclito y Democrito de Rubenso
–          El pensador de Rodin
El pensador de Rodin

En la física:
–          Presocráticos, Aristóteles, cosmología, revolución científica, Descartes, Leibniz, Newton, Heisenberg, Einstein, Schrödinger, etc.
Hasta Stephen Hawking en su Breve historia del tiempo, e intentando criticarla, tiene que echar mano de la Filosofía para trazar el camino que ha seguido para dar con lo que expone.

En la literatura:
–          Fiodor Dostoievski
–          Leon Tolstoi
–          Nikos Kazantzakis
–          Antonio Machado
–          Pio Baroja
–          Ramón del Valle-Inclán
–          Franz Kafka
–          Hermann Hesse
–          James Joyce
–          Haruki Murakami
–          Virginia Woolf
–          Lewis Carroll

En la cultura clásica:
–          En Grecia: Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Demócrito, Pitágoras, Empédocles, Heráclito, Parménides, Leucipo, Sócrates, Platón, Sofistas, Aristóteles, Epicuro, Diógenes,…
–          En Roma: Séneca, Marco Aurelio, Publilio Siro, Tito Lucrecio Caro, Maco Tulio Cicerón, Cornelio Celso,…

En la economía:
–          Karl Marx, Adam Smith, David Ricardo, Keynes, Thomas Malthus, etc.

En la política y la ciudadanía:
–          Hobbes, Locke, Rousseau, etc.

Y seguid pensando materias que podemos seguir haciendo relaciones con el campo filosófico. ¿Qué más quieren?

La Filosofía es una constante en nuestra existencia, aunque no sepamos o no queramos verla; por lo tanto, consciente o inconscientemente, hacemos día a día historia de la filosofía.

Ortega, como Sócrates,  sabía que dentro de cada uno de nosotros hay un filósofo en potencia “por eso conviene no defraudar la sublime necesidad de que nosotros tiene (la idea) e hincándonos bien en el lugar que nos hallamos, con una profunda fidelidad a nuestro organismo, a lo que vitalmente somos, abrir bien los ojos sobre el contorno y aceptar la faena que nos propone el destino: el tema de nuestro tiempo[3] porque un “filósofo es un hombre que constantemente vive, ve, oye, sospecha, espera, sueña cosas extraordinarias; alguien al que sus propios pensamientos le golpean como desde fuera, como desde arriba y desde abajo, constituyendo su especie particular de acontecimientos y rayos; acaso él mismo sea una tormenta que camina grávida… de nuevos rayos; un hombre fatal, rodeado siempre de truenos y gruñidos y aullidos y acontecimientos inquietantes. Un filósofo: ay, un ser que con frecuencia huye de sí mismo, que con frecuencia tiene miedo de sí, pero que es demasiado curioso para no volver a sí una y otra vez…” dice Nietzsche[4].

 

Por todo ello es necesaria la Filosofía en general y la Historia de la Filosofía en particular.

Dos caminos. Saber o no saber.

 


[1] Gimnasia – original del griego γυμνασία, ας, η

[2] Schrödinger, Erwin; La naturaleza y los griegos. Tusquets. Páginas 35 y 36.

[3] Ortega. El tema de nuestro tiempo. Capítulo X: la doctrina del punto de vista.

[4] Más allá del bien y del mal

El desprecio a la cultura. El desprecio a las humanidades. Y el sistema educativo español.

Iba a escribir sobre el desprecio que este país vierte sobre la filosofía pero ya dispuesta al pataleo me extenderé un poco más, y dejaré para otra entrada próxima mi pataleo filosófico.

No son pocas las manifestaciones que se han hecho desde hace siglos acerca de que en España se piensa poco y mal, y que la educación y la cultura no son nuestros fuertes. Cervantes, Quevedo, Espronceda, Larra, Calderón, Gracián, Cadalso, Clarín, Sawa, Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Unamuno, Ganivet, Baroja, Benavente, Ayala, y otros tantos, antiguos y modernos, no dejan de recordarnos en sus escritos lo becerros que podemos llegar a ser.

“De diez cabezas, nueve

Embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

Se descuerne luchando por la idea”

—–

Antonio Machado

 

Los interminables cambios en el sistema educativo han hecho que  esto se parezca cada vez  más a una película de los Hermanos Marx, un absurdo imposible de enderezar.

Groucho: ¡Vamos, Ravelli, ande un poco más rápido!

Chico: ¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte.

Groucho: En ese caso, corramos y acabemos de una vez.

—–

Groucho y Harpo. Detectives. Los hermanos Marx. Editorial Tusquets.

House-of-Stairs

No sé exactamente cuándo empezó este acabose de la educación que educaba y culturizaba, sólo sé que yo me vi afectada, de hecho casi la mayoría de mis conocimientos fueron obtenidos gracias a mi afición a la lectura y la curiosidad que me anima a no dejar de aprender, de investigar, de saber.

No sé en qué momento la memoria, la imaginación, el esfuerzo y la responsabilidad dejaron de ser  armas del estudiante para convertirse en carga y castigo. Mirad a la mayoría de los estudiantes de hoy en día: ni memoria, ni imaginación, ni esfuerzo, ni responsabilidad.

No sé en qué momento dejaron de ser importantes la historia, la filosofía, la literatura, las lenguas clásicas, es decir, todo lo que humaniza nuestros estudios y nos acerca a lo que somos. Nuestras raíces están ahí, pero parece que la modernidad, con su tecnologización y su aceleración, no admite nada que necesite del reposo, la reflexión, la mirada lúcida y la herramienta elemental: el cerebro.

La ignorancia nunca es revolucionaria. Y el saber sólo llega a través de una construcción y un entrenamiento completo de nuestras “células grises”. Y para ello se requiere esfuerzo y colaboración entre todas las partes implicadas en los que llamamos “sistema educativo”: responsables del aprendizaje  y de la educación (padres, profesores, ministros de educación, los propios estudiantes,… la sociedad al completo).

“Nadie educa a nadie. Nadie es educado por nadie: todos nos educamos juntos”

—–

Paulo Freire

 

Ya dijo Kant que los contenidos del conocimiento sin las estructuras del pensamiento son ciegos, pero que las estructuras del pensamiento sin los contenidos del conocimiento están vacías. No podemos dividir sin saber las tablas de multiplicar, ni manejar el diccionario sin saber el abecedario, no podemos traducir a César sin conocer las declinaciones, etc.

Antes de seguir quiero dejar claro que esto no es un ataque al ministro Wert en concreto, sino a todos y cada uno de los ministros de educación que hemos tenido en este país y que no han hecho NADA por mejorar la situación del sistema educativo. El ministro Gabilondo tampoco mejoró lo que había ni le dio cabida a la cultura en la escuela.

Claro que si echamos un vistazo rápido a lo que tenemos en nuestras revistas, cadenas de televisión, e incluso algunos periódicos, no es de extrañar que hablar de tener cultura pueda producir sarpullidos en algunos personajes.

Saber no mata. Aprender no duele. Tener cultura no está de más. Baroja en El árbol de la ciencia habla de la indiferencia del pueblo español ante ciertas cosas, una indiferencia que es el resultado de una penosa situación material y espiritual que es necesario “regenerar”.

–         Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?

–         El vacío es más bien en la cabeza.

—–

Antonio Machado

el vacio en la cabeza

 

Para enderezar la educación en este país necesitamos consensuar las necesidades de los estudiantes sin que medien ideologías, preferencias políticas, ni pactos con entidades religiosas o económicas. Necesitamos que se escuche a los profesores, esos profesionales que se dejan la vida en las aulas y que enseñan, culturizan y educan (ya que ni la familia ni la sociedad lo hace, pues parece ser un valor olvidado). Hay demasiados asesores pedagogos, psicólogos y sociólogos, ninguno de ellos, o casi ninguno, trabajando dentro de las aulas.

Que el sistema educativo necesita una mejora es obvio, y es algo en lo que estamos de acuerdo todos los que nos dedicamos, queremos dedicarnos, o nos hemos dedicado, a la profesión de enseñantes, pero esa mejora no puede pasar por recortar las horas de las asignaturas que culturizan y humanizan, que nos hacen comprender y nos hacen más libres y más capaces de pensar, razonar y ver más allá de nuestras propias narices.

Necesitamos equilibrar los conocimientos técnicos y científicos con los humanistas y culturales. Tenemos que crecer en todas nuestras dimensiones para conocer nuestras capacidades reales y no podemos negarles ese derecho, ese crecer en equilibrio, a las generaciones que están por venir.

—–

Y para cerrar rompo mi lanza por la Filosofía con palabras de Fernando Savater:

“La filosofía es una forma de buscar verdades y denunciar errores o falsedades que tiene ya más de dos mil quinientos años de historia. (…) la filosofía se ocupa de lo que inquieta a todos los seres humanos. Pero ellos (los filósofos) pensaron según la realidad en que vivieron, que no es igual a la tuya: o sea, las preguntas siguen vigentes en su mayor parte (¿qué es la verdad, la muerte, la libertad, el poder, la naturaleza, el tiempo, la belleza, etcétera?), aunque no conocieron, ni siquiera imaginaron la bomba atómica, los teléfonos móviles, Internet ni los videojuegos. ¿Qué significa esto? Pues que pueden ayudarte a pensar pero no pueden pensar en tu lugar: han recorrido parte del camino y gracias a ellos ya no tienes que empezar desde cero, pero tu vida humana en el mundo en que te ha tocado vivirla tienes que pensarla tú… y nadie más. Esto es lo más importante, para empezar y también para acabar: nadie piensa completamente solo porque todos recibimos ayuda de los demás humanos, de quienes vivieron antes y de quienes viven ahora con nosotros pero recuerda que nadie puede pensar en tu lugar ni exigir que te creas a pies juntillas lo que dice y que renuncies a pensar tú mismo”.

—–

Historia de la Filosofía. Sin temor ni temblor. Espasa.

*Reflexiones hechas al calor de la LOMCE, después de haber vivido la LOGSE y ejercido la LOE.

Agustín García Calvo 1926-2012. In memoriam.

Nacido en Zamora, estudia Filología Clásica en Salamanca, se doctora en Madrid y en 1953 llega a la Universidad de Sevilla como catedrático de Filología Latina. En 1964 pasa a la Complutense en la que solo ejercerá hasta 1965, ya que es apartado de la docencia por el régimen franquista junto a otros intelectuales como Tierno Galván, López-Aranguren y Montero Díaz.

Ha sido un autor vital (por necesario) y rebelde. Deja un increible legado, tanto filosófico como filológico, político, poético, teatral, revolucionario… el legado de una vida vital (vivida en todos sus aspectos).

Yo trato de privarme de ideas. Todos los días me quito alguna, pero siempre me quedan demasiadas.

Y pasarán, su obra y él mismo, a ser parte del “opio del pueblo” que es la cultura.

Que si dices simplemente:

No a la Vida

Abajo España

Muera el Rey

No existe Dios

No quiero Trabajar,

con ello estás inevitablemente

afirmando aquello que en el común vocabulario

se opone a lo que niegas,

y que bien mirado,

vendría siempre a ser lo mismo.

Mas en cambio,

si allí donde la Ley pidiendo está que digas o sí o no,

no sólo dices no,

no dices ni sí ni no,

más bien.

Como tampoco cabe abandonar el campo

(que en efecto, eso era dárselo al ejército del si)

responde si, no y no, y si perseverantemente.

Tal vez, entonces, puede, no se nos oculta

que no es gran cosa lo que aquí te estoy diciendo

mas bien que casi no te estoy diciendo nada

o por lo menos no sé bien lo que te digo

ni para qué.

Pero qué querías,

es la propia materia del discurso

la que no me deja saber decirlo.

Cuando él te está diciendo

que ni digas si ni no,

y cual la manera de decir que no y que sí,

no puede al mismo tiempo hacer traición él mismo a lo que dice.

Y como la ley del tiempo obliga

a andar a las palabras la una en fila tras la otra

y todavía no se ha inventado

aquella que decir pudiera si-no de un golpe,

no nos queda más remedio

que dejar que en tí se diga

lo que yo no puedo

decirte.

Estamos tú y yo

como el muchacho que mirando está

los ojos de sus amores verdes

y la voz le tiembla bajo la dulce tarde.

Sólo con Sóla.

Y aleteando están los corazones de los dos

y sin embargo no se atreve nunca, no puede

a pronunciarlas las palabras justas.

Bien que las conoce demasiado

Y demasiado sabe que se esperan esas.

Pero por eso mismo se resiste

como asnillo sin domar.

Y tiene su miedo su razón

Pues cuando al fin susurre

TE QUIERO

en el momento de decir la propia verdad

habrá jurado la mortal mentira,

y a prisión mohosa habrá por siempre condenado

la amenaza de libertad que acaso en sus amores florecía.

Conque así, sintiéndolo turbiamente,

tiembla como vara verde

y balbucea y busca en los ojos de la otra

desesperadamente.

Sermón de Ser y no Ser (fragmento)

 

La noticia en la prensa:

Muere Agustín García Calvo, el creador que vio en la cultura “el opio del pueblo”

Fallece el filósofo García Calvo

La rebeldía de Agustín García Calvo se apaga a los 86 años

Fallece el escritor, filósofo y traductor Agustín García Calvo

Unas cigalas con García Calvo

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